Publicación en español de la Arquidiócesis de Denver
Diciembre 2007

Jóvenes en acción

De gestos de bondad, dos películas y Navidad

Por Abraham Morales

En una oficina una señora saluda amablemente “buenos días” a un compañero de trabajo, este la arremeda y le contesta con una actitud grosera; ella se enoja y al primero que se encuentra le tira el café, el del café se tropieza y lo tira sobre el escritorio de otro, y así luego de 10 segundos toda la oficina está peleando, tirando cosas, golpeándose, etc. Y todo esto sucede porque a una persona, que posiblemente se levantó de malas, se le ocurrió responder de manera negativa a un gesto amable y con ello le arruina el día a los demás. Bueno, esta escena es de un comercial de televisión de una compañía de seguros; pero nos hace visualizar algo básico de nuestra vida, como nuestros pequeños gestos o actos de la vida cotidiana pueden afectar de manera positiva, o negativa, en la vida de otros.

Dos películas recientes nos dan un bello mensaje relacionado a esto mismo, mensajes ideales para que los pongamos en práctica toda nuestra vida, pero sobre todo en esta época de Navidad cuando estamos más sensibles a las necesidades de los demás. No te quiero platicar toda la movie, pero si no las has visto te las recomiendo ampliamente: Evan Almighty y Bella. Cada una a su manera, porque Evan Almighty es cómica, nos habla de lo mucho que podemos hacer con un gesto de bondad en lo cotidiano de nuestras vidas. Por ejemplo: Evan quiere cambiar el mundo, Dios lo escucha y le da una misión concreta. Cuando las cosas, o los cambios, no son tan espectaculares como Evan se esperaba que fueran, Dios le da la clave: a través de obras de bondad es como cambiamos el mundo. Y se lo muestra de una manera simple si tú quieres, al inicio, al darle de beber agua a un perrito que tenía mucha sed. Luego traslada esos actos de bondad a la familia y la gente a su alrededor, y al final te da a ti como espectador una clave para tu vida. La cual no te voy a decir para que la veas…

Con la película Bella el tema es más profundo, y es acerca de las decisiones que tomamos en la vida, y de igual manera cómo puede una persona con un acto de bondad cambiar el rumbo de otra de una manera radical, tan radical como la vida o la muerte. Esta película lleva muchos mensajes y enseñanza, y en este caso concreto es doble porque la persona que ayuda a otra se encuentra en una situación de depresión, de oscuridad en su vida, de no poder sanar el pasado, pero al tomar la decisión de ayudar, sale de si mismo, y al ayudar se ayuda a si mismo, sana su persona y al final no solo cambia una vida, ¡sino tres!

Esta temporada de Navidad en preparación a la celebración del nacimiento de nuestro Salvador, es el tiempo ideal precisamente para que nosotros recordemos y sobre todo que pongamos en acción, lo que una buena obra puede hacer. Y hacerlas, como dice “Dios” en la movie, de manera desinteresada y a quien sea. Porque es muy fácil ayudar al que te ayuda, sonreír al que te sonríe, querer al que te quiere. El reto y llamado es, como dice el refrán, aunque parezca muy quemada la frase: “Hacer el bien, sin mirar a quien”. De esta manera preparamos nuestro corazón para acoger el nacimiento del Hijo de Dios esta Navidad. Pero, y aquí si hay un gran PERO, que no te pase lo que a algunos, que se sienten “buena gente” sólo esta temporada de Navidad, que ayudan y se portan bien sólo en este tiempo así como para tratar de limpiar la conciencia de todo lo que durante el resto del año no hicieron. Las obras de caridad, las muestras de alegría, esos pequeños gestos de bondad nos deben acompañar a lo largo de nuestra vida, todo el año y en cualquier lugar. No nada mas en la iglesia o con los que te caen bien, debe ser parte de tu vida. Es verdad, la temporada de Navidad nos sensibiliza un poco más, pero que esa sensibilidad nos dure todo el año. De esta manera celebramos realmente el nacimiento de Cristo.
Paz (¡Y muy feliz Navidad!)
Abraham

PD. Quiero aprovechar el espacio para dar las gracias de todo corazón a todos los miembros de la parroquia San Pío X por la oportunidad que Dios me concedió de haber colaborado con ellos durante poco más de un año. De manera especial agradezco a los catequistas, por su entrega, amor a los niños y por su amistad, y al padre Steve por su apoyo y confianza.


 
 

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