Publicación en español de la Arquidiócesis de Denver
Diciembre 2007

Especial

Navidad es Jesús
Que en esta Noche Buena el Niño Dios nazca en tu corazón y en el de tu familia

Por el Padre Jorge Rodríguez

Cada Navidad las ciudades del mundo se iluminan de color y salpican las noches de diciembre con chispas de luz que alegran la oscuridad. Cada Navidad la gente compra regalos para mostrar su cariño a familiares y amigos. Cada Navidad las familias se reúnen para compartir una cena especial y la alegría de estar juntos. Cada Navidad la sociedad se siente buena y trata de hacerse solidaria con los pobres y menos afortunados.

La Navidad nos alegra los ojos con sus colores de luz, nos llena los corazones de calor y pone nuestras manos a obrar el bien. Esto que puntualmente se repite cada diciembre a nivel mundial se remonta a una noche hace poco más de dos mil años y a un recién nacido recostado en un pesebre iluminado por la luz de la luna y de las estrellas, calentado por los brazos de una madre y rodeado por los pobres de este mundo.

La memoria del mundo es larga, pero a veces distraída. El mundo ha conservado la luz, la fiesta y el deseo de ayudar a los pobres, pero se está olvidando del Niño en el pesebre. Hoy se evita decir “Feliz Navidad” en referencia a ese recién nacido, y se prefiere decir “Felices Fiestas”, donde no se menciona ese nacimiento divino. Hoy Santa Claus, el muñeco de nieve, el arbolito, los renos y soldaditos del Cascanueces se ven por todos lados durante el periodo navideño. Pero del Niño de Belén pocos se acuerdan. Muchas personas se abrazarán el 24 de diciembre intercambiando el habitual “Feliz Navidad”, pero quizás sin recordar en su corazón al niñito del pesebre. Habrá muchos regalos, pero se escapará el “festejado” que probablemente no recibirá ninguno.

¿Has puesto en tu casa un Nacimiento? El Nacimiento es una creación de la fe católica que, desde que lo inventó San Francisco de Asís para recordar la venida del Hijo de Dios al mundo, ha sido parte importante de nuestras fiestas navideñas y de nuestros hogares. Se cuenta que mientras Francisco oraba rodeado por la paz del bosque meditando en el nacimiento de Jesús, tuvo la inspiración de reproducir en vivo este pasaje del Evangelio. Construyó una casita de paja a modo de portal, puso un pesebre, trajo un buey y un asno de los campesinos del lugar e invitó a un grupo de ellos a reproducir la escena de la adoración de los pastores. Así nació la idea del Nacimiento.

No dejes de poner tu Nacimiento en tu casa, aunque sea pequeño y sencillo. La noche del 24 de Diciembre haz que el más pequeño de tu familia tome la imagen del Niño Jesús en sus brazos y acompañándolo en familia, haz que ponga el Niñito en el pesebre junto a la Virgen. Tómense de la mano y canten a Jesús un villancico o, si no lo saben, recen un Padrenuestro. Una gran paz descenderá sobre tu corazón. Y en tu familia resonará el canto de los Ángeles: “Gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra a los hombres que ama el Señor” (Lc 2, 14). En medio de un mundo distraído y olvidadizo, Dios nacerá en tu vida, como hace más de dos mil años en Belén. Y tú le habrás dado a Dios una casa donde nacer.


 
 

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