Las familias están llamadas a ser cenáculos de amor
A pesar de la crisis por la que viven matrimonios y familias, aún hay esperanza, hay que asumir el reto por el bien del ser humano y la sociedad
Por el Padre Jorge de los Santos
En una entrevista que, en el mes de octubre, el Arzobispo de Denver, Carlos J. Chaput concediera a la cadena televisiva CNN sobre el rol de los Hispanos en la defensa de la familia, el Arzobispo explicaba que la familia es uno de los valores más importantes para la Comunidad Hispana. Afirmó que toda relación social entre los Hispanos está centrada en la familia y muy especialmente en la familia extendida (incluyendo todos los parientes, padrinos, hasta amigos muy cercanos de la familia, etc.) La familia es la institución más importante entre los Latinos a la que tanto se le respeta como se le protege.
Pero, una de nuestras más grandes preocupaciones es que actualmente no se está haciendo lo suficiente para conservar y promover el valor de la familia, ya que la Comunidad Hispana al salir de sus países de origen y emigrar a los Estados Unidos, dice el Arzobispo, les es difícil conservar los valores familiares como algo central en sus vidas por las muchas circunstancias por las que se ven afectados. Defender el matrimonio y la familia de los ataques continuos que están sufriendo es una de las responsabilidades centrales de toda persona, por tanto es necesario que hagamos un esfuerzo cada vez mayor por conservarlos. La familia está fundada sobre el matrimonio que es la comunidad de vida y de amor, y tanto el matrimonio como la familia actualmente están pasando por una crisis que se vislumbra cada vez más profunda y preocupante.
El Arzobispo manifiesta su esperanza que los Latinos seamos capaces de impulsar ese revivir de algunos valores perdidos en esta sociedad. Pero la esperanza de que por medio de la comunidad Hispana se pueda darle de nuevo vida al valor de la familia en esta sociedad americana, esta esperanza se ve cada vez más lejana, ya que nosotros en lugar de transformar esta sociedad en dirección de este valor, esta sociedad es la que nos está absorbiendo y transformado a nosotros en un sentido completamente contrario.
Me pregunto si, para los Hispanos, la familia sigue siendo un valor central y fundamental en nuestras vidas. ¿Sigue siendo la familia el pilar de nuestra identidad? ¿Está Cristo presente en la vida diaria de nuestras familias? ¿Aún existe ese amor, ese respeto y esa devoción por la familia y sus miembros entre nosotros los Hispanos?
El valor de la familia se va perdiendo, concebir la familia como comunidad de vida y de amor es cada vez más ajeno a nuestra realidad, y cada vez más entre los Latinos vamos creciendo en sentido egoísta, ahora se piensa más en forma individual, en el “yo”, y siempre menos y menos nos ocupamos del “nosotros”, cada vez es menos importante la dimensión espiritual de la familia, y cada vez es más importante la dimensión material de la familia. Se sigue proclamando que la familia es lo más importante pero en realidad otras muchas cosas (a veces insignificantes) han tomado su lugar de importancia. La familia ya no es lo primero, ahora es muy común considerar el trabajo, las comodidades, los cuates a quienes llamamos amigos, incluso las apariencias de status, etc. primero que la familia en verdad.
He visto a muchos señores hablar con sus camionetas y hasta “chulearlas” en forma cursi, pero no son capaces de hablar y hacerles un cariño o felicitar a sus hijos, he visto más y más padres preocupados mayormente por el futuro los “biles” que por el futuro de sus hijos, he visto como los hijos respetan y le tienen más confianza a los “amigos(as)” que a sus padres, la casa es cada vez menos un hogar y cada vez más algo parecido a un hotel, ahora es más común que cada quien en la familia haga lo que quiere en lugar de hacer lo que es correcto o lo que es nuestro deber, muchas veces se es correcto y educado con personas extrañas pero con los de casa se pierde fácilmente la paciencia y hasta se insulta, ya no se sienten a gusto ni mucho menos felices en el hogar y por eso se tiene más el impulso de estar fuera de la casa que el de estar dentro de ella, ya no se reza en familia (no saben que la familia que reza unida crece unida) dejando esa “tarea” a los adultos mayores, los padres ya no se meten en la vida de los hijos y a los hijos les interesa poco la vida de sus padres, los hijos no valoran el esfuerzo de sus padres y los padres están demasiado absorbidos en sus propios esfuerzos como para atender a sus hijos. El papá cree que con trabajar y dar dinero se agota toda su responsabilidad, los hijos se han vuelto unos irresponsables y la mamá ya se ha cansado de cargar con toda la responsabilidad.
¿Donde ha quedado el valor de la familia que nos había caracterizado a la cultura hispana? ¿Dónde ha quedado la familia fuente de felicidad y formadora de principios? ¿Dónde ha quedado la familia donde se inculcaba el amor a Dios y donde se aprendía las primeras oraciones? Pero aún hay esperanza, tenemos el reto de transformar esta sociedad o esta sociedad terminará transformándonos a nosotros, la esperanza muere al último, con la ayuda de Dios lograremos recuperar el valor verdadero de la familia y transformar este mundo en que vivimos. |