Sin Dios y sin fe no podemos hacer nada: Francisco García
Un empresario hispano comparte cómo salió adelante no sólo por su esfuerzo y dedicación al trabajo, sino principalmente por su plena confianza en Dios a lo largo de su vida
Por Rossana Goñi
Hace unas semanas Francisco García, reconocido empresario hispano, recibió el “Premio Amistad” en la Cena de los Premios "Arzobispo Gomez" que organiza anualmente el Centro San Juan Diego. Francisco nació en México y creció en estas tierras. En medio de los desafíos que todo inmigrante enfrenta al llegar a Estados Unidos, Francisco –guiado y apoyado siempre por su familia- supo salir adelante.
Pero lo más importante en el “éxito” de la vida de este empresario hispano, ha sido su amor a Dios y a su fe, heredada de sus raíces hispanas. “El Pueblo Católico” tuvo la alegría de dialogar con Francisco.
EPC: Francisco, cuéntanos un poco de tus orígenes y tu vida.
Francisco: Mis padres son de México, mi papá de Monterrey, mi mamá de Nuevo Laredo. Yo nací en México también, soy inmigrante… mi madre se llama Beatriz Trinidad y mi padre Ramiro García. Soy el mayor de cuatro hermanos. Mi hermana Beatriz también nació en México, pero mi hermano y hermana menores nacieron en San Antonio (Texas), donde crecí y fui a la escuela. Ingresé a la Universidad de Texas y obtuve un Bachillerato en Química. Luego ingresé a la Fuerza Aérea, donde me enviaron a estudiar, y obtuve otro bachillerato en Ingeniería Eléctrica en Ohio University. Después de vivir en Ohio por un tiempo me mudé a Illinois, donde trabajé para la Fuerza Aérea y continué con estudios de Maestría en Administración de Empresas en Southern Illinois University. Tengo dos hijas: Adriana, de 18 años, está en su primer año en Denver University y Gabriela de 16 años que vive en Illinois y está en High School. Son adolescentes y me están sacando canas, pero las dos son preciosas, muy inteligentes y tienen un futuro muy bonito ante ellas.
Yo llegué a ser Capitán en la Fuerza Aérea, donde trabajaba como ingeniero de comunicaciones. Me retiré en 1989 y fui a trabajar para una compañía pequeña de satélites. Después decidí comenzar mi propia compañía, con un solo empleado: yo. En 1994 me vine a Colorado.
EPC: ¿Por qué a Colorado?
Francisco: Estaba trabajando en sistemas de comunicaciones para el gobierno y en Colorado era más factible. Aquí llegue en 1994, cuando comencé con 30 empleados y luego la compañía creció a 400 empleados y la vendí en el 2004. La compañía tenía 10 oficinas en Estados Unidos, y otras en Afganistán, Irak y Arabia. Después de venderla, decidí ayudar a la comunidad porque Dios ha sido muy bueno conmigo y me ha dado más de lo que merezco. Así comencé a participar de diferentes directorios, casi todos relacionados a educación. Actualmente, estoy en los directorios del Denver Public School Foundation; del Museum of Nature and Science; del Latino Community Foundation, y también soy miembro de la Catholic Association of Latino Leaders (CALL).
En el pasado ayudé en el directorio de la Escuela de Guadalupe y actualmente apoyo a Arrupe High School.
EPC: ¿Por qué tu preferencia por proyectos educativos?
Francisco: Mi madre siempre me inculcó la educación, porque es algo que nadie te puede quitar y es la manera como uno sale adelante. Si yo puedo ayudar a un niño, a una persona a salir adelante, tengo la conciencia que debo hacerlo. Por ejemplo aquí en Denver el 65% de estudiantes no terminan High School. ¿Qué va a pasar con ellos? ¿Dónde van a terminar? Por eso sigo empujando para poder ayudar a un niño, una niña que quiera salir adelante.
EPC: ¿Cómo conociste la fe y qué papel jugo tu familia en medio de esto?
Francisco: Conocí la fe por mis padres. Mi mamá especialmente porque mi papá siempre estaba trabajando, mi mamá estaba en casa y me acuerdo que los sábados nos llevaba a la Iglesia, a las clases de Catecismo y todas las diferentes clases que habían. Mi mamá siempre insistió que fuéramos a Misa, incluso cuando empecé a trabajar la condición que tenía era que tenía que ir a la Iglesia, sino no podía trabajar.
Durante toda mi vida cuando las cosas se ponían difíciles siempre estaba Dios. Y siempre Dios me ha ayudado y cada vez que tengo una crisis en mi vida la fe crece más y me acerco más a Dios y la Iglesia.
EPC: ¿Qué ejemplos han sido importantes a lo largo de tu vida?
Francisco: Mi mamá siempre ha sido un ejemplo para mí. Muy linda mi mamá, siempre ha estado allí, ella fue la que me inició en la fe y siempre estaba con nosotros, siempre estaba pidiendo a San Judas, el Santo de los imposibles (risas)… Muchas veces había imposibles para nosotros y creo que mi mamá ha sido el ejemplo más grande para mí en mi vida. Por eso, cuando vendí la compañía, hice una fundación a nombre de ella. Ha sido mi manera de darle las gracias. La fundación se llama BTG (Beatriz Trinidad García) Family Foundation.
EPC: ¿Qué papel cumplió tu fe a lo largo de tu vida en grandes decisiones o en momentos difíciles?
Francisco: Mi fe me ha ayudado mucho. He tenido problemas con mi negocio, problemas que a veces mucha gente me dijo que era imposible solucionar. La gente me decía que dejara mi trabajo, pero Dios me decía que no. Entonces siempre ha estado Dios ahí. Un día casi me fui a la bancarrota. Eso fue entre 1998 y 1999. Nos iba muy bien, pero hice unas malas decisiones y me costaron. Iba a perder el negocio, mi casa, todo… pero Dios me guió para poder salir. Y ahí fue cuando le probé a la gente que me dijo que dejara todo, que Dios es más grande. Después de dos años, todo cambió.
EPC: ¿Cómo unes tu vida como empresario, líder hispano y tu fe?
Francisco: Balancear todo no es difícil, porque yo sé que nada podía ser posible sin Dios y sin la fe. Lo que es raro es que... hmmm no, no es raro pero durante los tiempos más difíciles es cuando mi fe es más fuerte.
He tenido momentos muy difíciles durante mi vida, entonces nunca he dejado ni la fe ni a Dios porque siento que lo necesito. Siempre veo que necesito ayuda para cosas que no puedo resolver solo y nunca he olvidado de dónde vengo. Cuando era niño, no teníamos nada, lo único que teníamos era mucho amor, cariño y la fe.
A veces, no entiendo cómo la gente puede dejar a Dios y creer que son más que Él. Piensan en el dinero, en los logros, en sus empresas, creen que ellos fueron los que hicieron todo. Yo sé que no fui yo, yo no soy especial, yo no soy nada sin Dios y sin mi fe y la razón por la que he tenido éxito es por mi fe, mi Dios y por eso tengo que seguir dándole a la comunidad de lo que tengo, porque me lo dio Dios para dárselo a los demás.
EPC: ¿Qué lección te gustaría compartir con los jóvenes hispanos?
Francisco: Lo que le digo a los jóvenes es que nunca se nos olvide la fe, que nunca se nos olvide Dios porque sin la fe y sin Dios no tenemos nada. Podrán tener éxito, dinero, todo lo que se puedan imaginar, pero les recuerdo y les digo que la vida es muy triste sin Dios. |