Jóvenes se enriquecen espiritualmente en Misiones en el Perú
Las enseñanzas de fe de un pueblo pobre permanecen en el corazón de un adolescente de Machebeuf High School
Por Calvin M. Monley (Traducido por Claudia Samamé)
Algunos estudiantes del octavo grado y un entusiasta profesor del Bishop Machebeuf High School, viajaron recientemente 5,000 millas fuera de Denver para rezar y acercarse a Dios a través de la ayuda a hermanos en Cristo en la ciudad de Lima, Perú.
A pesar de que se ha convertido en cliché llamar a cualquier experiencia personal ¨algo que nunca olvidaré¨ para mí es exactamente lo que fueron estas misiones. Honestamente puedo decir que esos 10 días fueron unos de los más felices de mi vida. Digo esto porque durante ese tiempo estuvimos libres de las preocupaciones del mundo, de nuestra vida en Denver y pudimos concentrar nuestras fuerzas en lo que queríamos conseguir en este viaje: una mayor comunión con Cristo.
Al salir del aeropuerto y toparme con el aire húmedo de Lima la primera noche, recordé aquel conocido momento en el ¨Mago de Oz¨ cuando Dorothy dice sorprendida ¨creo que ya no estamos en Kansas¨. El profesor Mark Lenzini, quien lideraba el grupo y otros dos muchachos habían estado en Perú antes, pero para el resto de nosotros era algo totalmente nuevo.
Los primeros dos días lo pasamos conociendo la ciudad, visitando la casa de Santa Rosa de Lima y la Catedral de Santo Domingo donde se encuentra su cráneo. No se puede expresar la belleza de aquellas catedrales con palabras, tienes que verlo tú mismo. Los vitrales son algo raro en Perú; en vez de estos, las Iglesias están decoradas con pinturas monumentales en óleo. Lima ha sido atacada por varios terremotos durante siglos pero muchas de las Iglesias aun se mantienen en pie en sus construcciones originales.
Nuestros guías por esos tres días fueron Sodalites -miembros del Sodalitium Christianae Vitae-, una sociedad de Vida Apostólica nacida en el Perú conformada por sacerdotes y laicos consagrados. Todos eran fluidos en inglés y español lo que ayudó con las traducciones. Nos recomendaron los mejores lugares para ir de compras, restaurantes para comer y los mejores lugares en donde encontrar buenas tarifas para cambiar dólares. Luego de pasar dos noches en una casa de retiro en Lima a cargo del Sodalitium viajamos más o menos unas 30 millas a través de la costa hasta San Bartolo, una hermosa comunidad en la playa. A través de la ventana de un bus turístico lleno de gente, todos estábamos intrigados de la realidad de un país del Tercer Mundo. A los alrededores de Lima, en las montañas hay miles y miles de pueblos jóvenes. Los pobladores construyen sus casas con esteras o hasta paja para vivir cerca de Lima donde trabajan. El 70% de la población del Perú vive en los pueblos jóvenes. El último día de nuestro viaje fuimos a visitar un pueblo joven llamado San Juan de Miraflores a ayudar a demoler una antigua posta médica para poder construir una más moderna.
Llegando a San Bartolo nos quedamos por el resto de nuestro viaje en un hostal a cargo de una señora mayor llamada Cecilia. Ella y su equipo hicieron todo: cocinar, limpiar y nos ayudaron a romper con las barreras del idioma. Ayudamos en el colegio público enseñando a los niños deportes Americanos y reparando los implementos viejos. Excepto por una noche que fuimos a una ciudad llamada Chincha un poco más al sur de Lima. A lo largo del viaje, no hubo el lujo de agua caliente y cómodas sábanas pero fue más que suficiente el ofrecer todas estas cosas a Dios.
Si hay alguna enseñanza que tomaría de este viaje es lo que el Papa Juan Pablo II llamó ¨la libertad de la pobreza¨. A pesar de la increíble dureza de sus vidas -durezas que la mayoría de americanos nunca conocerá- la fe de los peruanos es inspiradora. Dentro de los pueblos jóvenes los pobladores ponen a Dios delante de todo lo que hacen porque al final del día Él es todo lo que tienen.
Dios es todo lo que todos tenemos y todo lo que ellos puedan necesitar, pero en medio de las riquezas materiales es fácil perder de vista este hecho.
Calvin Monley se graduó este verano del Bishop Machebeuf High School. |