Publicación en español de la Arquidiócesis de Denver
Agosto 2007

Jóvenes

De reglas, tradiciones y costumbres

Por Abraham Morales

Recuerdo que cuando tenía yo unos 17 años (uuuuuuuuuuuuh, ya llovió) estábamos una vez en el templo cuando un coordinador del grupo de jóvenes a donde yo iba me volteó a ver mis pies y me dijo: “No debes de cruzar los pies dentro del templo, no es correcto”. Y yo, respetando su autoridad y conocimiento le hice caso y listo. Al poco tiempo lo escuché decirle lo mismo a otro chavo, y después a otra chica; entonces fue cuando me di cuenta que a ese coordinador, muy buena gente y todo lo que gustes, le pasaba lo que a muchos hoy en día, que se fijan demasiado en las cosas externas y un tanto superficiales en cuanto a reglas y tradiciones de la Iglesia se refieren y pueden entonces concentrarse tanto en eso que lo más importante se les puede pasar por alto. Y muchas de esas reglas ni siquiera son decididas por la Iglesia como una norma universal, sino más bien tradiciones, así con minúsculas, y costumbres que vamos adoptando, a veces propias únicamente de cierto lugar o región. A lo que voy con esto es darte una recordadita de que no todo lo que se dice en la Iglesia es la voz de la Iglesia ni está escrito en piedra y “tiene” que ser como se dice sin flexibilidad. Un ejemplo: Si la señora que ves todos los días que vas a Misa, muy buena gente, muy devota, etc. te dice que debes rezar el Rosario con un nopal en cada rodilla y dándote latigazos en la espalda, porque esa es la “mejor” manera de hacerlo, yo lo cuestionaría e investigaría de donde esta persona saco esa costumbre. Esta bien, está un poco exagerado el ejemplo, pero yo creo ilustra lo que quiero decir, ¿verdad? Pero deja me explico para que luego no me malinterpretes: Lo que creemos en la Iglesia Católica, nuestra fe, nuestra moral, valores, enseñanza, todo, lo basamos en tres enormes pilares: uno, la Sagrada Escritura o la Biblia, el segundo, en la Tradición de la Iglesia y el tercero en el Magisterio de la Iglesia. En otras palabras, Dios nos habla a través de Su Palabra, la Biblia, y de sus apóstoles, (desde San Pedro hasta nuestro Papa actual Benedicto XVI). Así pues, la Tradición de la Iglesia, con mayúsculas, son las aportaciones de personas inspiradas por Dios para enriquecer nuestra fe. Por ejemplo los documentos escritos por los Papas, las conclusiones de reuniones de Obispos y Cardenales, como lo fue el Concilio Vaticano II. Todo esto constituye lo que la Iglesia “dice” sobre cierto tema, y de manera concreta tú lo puedes encontrar en dos libros: en el Catecismo de la Iglesia encuentras todo lo que creemos como Católicos y la visión de la Iglesia sobre todo lo que incumbe al hombre. Y en el otro libro, en el Código de Derecho Canónico encuentras la manera de celebrar lo que creemos. Un ejemplo concreto: El Catecismo de la Iglesia te explica a la perfección lo que es el Sacramento del Bautismo, la parte bíblica, teológica, etc. Y el Código de Derecho Canónico te explica cómo se celebra ese Sacramento, todos los detalles y significados del mismo.

Ya sé, todo este rollo que hasta a me marea ¿qué tiene que ver contigo? Ah, pues porque cuando ayudamos en la Iglesia somos muy dados a seguir reglas y a hacer cosas por costumbre, o bien otras porque así es la tradición de donde tú eres. Pero estas costumbres, reglas y tradiciones (con minúsculas) que tu puedas tener o saber, no necesariamente son las que la Iglesia ha puesto como norma universal inspirada por el Espíritu Santo, sino cosas que nosotros mismos, incluyendo a veces hasta mismos Padrecitos, nos inventamos o sacamos de la manga. Y lo otro que tiene que ver con reglas, es que también podemos en lo que le pasó a aquel coordinador de mi grupo, que nos enfoquemos tanto en las reglas externas, las que nosotros ponemos, en como “deben” ser las cosas, de acuerdo a nuestra lógica, y no dejamos actuar a Dios como a Él le plazca. A veces somos tan cuadrados de mente que si las cosas no se hacen a nuestra manera, o como “siempre lo hemos hecho” pensamos que ya no es bueno y que no es de Dios. Y olvidamos que Cristo vino precisamente a romper con esas reglas acartonadas que se enfocaban tanto en la apariencia, en lo externo, y nos vino a mostrar que lo más importante son las personas, y no las reglas o costumbres en ese sentido. Finalmente, siempre que tengas duda sobre un tema, que pienses “qué dice la Iglesia sobre tal situación”, consulta las fuentes, como los documentos que te mencioné o a un sacerdote, pero no a tu primo, comadre o vecino, pues sus costumbres y tradiciones u opiniones pueden ser un poco distintas a lo que la Iglesia realmente dice. Y siempre que te toque hacer u organizar algo, no pierdas de vista que la gente es lo más importante. Las reglas son buenas y necesarias, y yo las sigo, “don’t get me wrong”, pero no nos enfoquemos tanto en ello, porque luego nos atoramos, y perdemos de vista que al final, todo lo que se haga nos debe llevar a un Dios que primero es Amor antes que todo.

Paz
Abraham


 
 

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