Publicación en español de la Arquidiócesis de Denver
Agosto 2007

Especial

Los desconocidos mártires del matrimonio
En el hoy estado norteamericano de Georgia, 400 años atrás, cinco franciscanos fueron martirizados por defender la santidad del matrimonio

Equipo de Redacción de “El Pueblo Católico”

Muchas veces la historia oficial olvida que el territorio que hoy constituye Estados Unidos, fue evangelizado en sus diversas áreas por un verdadero “ejército” de sacrificados misioneros, la mayoría de ellos provenientes de España.

Algunos trabajaron durante muchos años no sólo anunciando el Evangelio, sino trayendo cultura, educación y civilización a muchas regiones. El jesuita Eusebio Kino o el beato Franciscano Junípero Serra son dos ejemplos de estos hombres virtuosos.
Sin embargo, en la historia de tierras norteamericanas han existido también otros hombres llamados por el Señor a evangelizar con su sangre, mediante el martirio.

Georgia… tierra de mártires
Entre estos últimos se encuentran cinco franciscanos martirizados en el territorio que hoy constituye el estado norteamericano de Georgia. Una tierra que los españoles habían llamado “La Florida” -porque fue descubierta en Pascua de Resurrección, también conocida como “Pascua Florida”- donde los Franciscanos establecieron una serie de centros misioneros a lo largo de la costa atlántica, de la que hoy apenas se conservan ruinas.

Más de 400 años atrás, numerosos franciscanos se dirigieron a esta región para evangelizar a los nativos de la tribu Guale, que inicialmente se mostró alegre de conocer y recibir el anuncio de Jesús.

Pero en 1597, un grupo de rebeldes, opuestos ferozmente a la doctrina de la Iglesia católica sobre la santidad del matrimonio, acabó con la vida de cinco heroicos frailes franciscanos: Fray Pedro de Corpa, Fray Blas Rodríguez, Fray Antonio de Badajoz, Fray Miguel de Añon y Fray Francisco de Veráscola.

Cinco hombres virtuosos
Pedro de Corpa nació en Corpa, en la diócesis española de Madrid-Alcalá, cerca de 1560. Desde joven decidió unirse a los Franciscanos de la provincia de Castilla, y pronto se hizo conocido como un extraordinario predicador y confesor, por lo que fue enviado a la Florida española en 1587. Luego de servir en la primera ciudad fundada en Estados Unidos, Saint Augustine, fue enviado a la importante misión de Tolomato.

Un historiador de la época lo describe diciendo que “como hombre sabio y santo, el amor de Dios ardía en su corazón, y mediante la oración, la abstinencia y la disciplina personal dio un gran ejemplo a los nativos, por cuya conversión trabajaba sin cesar”.

Fray Pedro sería el primero en derramar su sangre por defender las enseñanzas de la Iglesia sobre la santidad del matrimonio.

Fray Blas de Rodríguez nació en el pueblo español de Cuacos, en la década de 1550. Se unió de joven a la provincia franciscana de San Gabriel en la estricta rama de la Orden conocida como los Descalzos de Alcántara. Después de trabajar en España durante varios años con mucho fruto pastoral, se ofreció como voluntario para ir a Florida en 1590, donde fue asignado a la villa de los Guales de Tupiquí, cerca de Tolomato.

Fray Miguel, nacido en lugar desconocido en España, como Pedro, también se unió a los Franciscanos de la provincia de Castilla y llegó a Florida en 1595 para encargarse de la misión en la cercana isla de St. Catherines.

Fray Antonio de Badajoz, un hermano laico franciscano, nació en La Albuera cerca de Badajoz, y como Fray Blas era miembro de la estricta rama de Alcántara. Llegó con Fray Pedro de Corpa a Florida en 1587, y aprendió tan bien el lenguaje de los Guale, que se convirtió en el intérprete de Fray Miguel.

Fray Francisco de Veráscola nació el 13 de febrero de 1564, en Gordejuela en el seno de una próspera y noble familia basca constituida por los esposos Domingo de Veráscola y Maria Sáez de Castañiza. Se unió a los Franciscanos de la provincia de Cantabria y tras su ordenación fue enviado a Florida en 1595, y debido a su gran tamaño y su sorprendente fortaleza física, solía ser enviado a las expediciones de exploración. Pronto fue conocido con el sobrenombre de “el Gigante de Cantabria” y por su tamaño, se convirtió en el misionero favorito de los niños Guale, que gustaban jugar con él diversos deportes, especialmente el lanzamiento de lanzas.

La santidad del matrimonio
La vida de armonía con los nativos se vio interrumpida bruscamente en 1597, cuando el líder de los franciscanos, Fray Pedro de Corpa insistió en la enseñanza de que aquellos que habían sido bautizados debían vivir según las enseñanzas de la Iglesia, especialmente en lo referido a la santidad del matrimonio.

Pero Juanillo, sobrino del jefe local que había tomado una segunda esposa, se rebeló ante la enseñanza de los misioneros, quienes le recordaban constantemente que había recibido el bautismo y debía, por tanto, tomar una sola mujer de por vida, como enseña la Iglesia.

Lleno de furia, Juanillo abandonó la misión, reunió una banda de guerreros en el campo y procedió a asesinar a los misioneros de la región, comenzando por Fray Pedro.
Los aniversarios de los mártires son el 14, 16 y 17 de septiembre.

Fray Pedro fue el primero en ser martirizado el 14 de septiembre, porque fue el primero en la lista de odio de Juanillo.

Fray Blas, el 16 de septiembre, fue el segundo en ser asesinado en su propia misión.
Luego, el 17 de septiembre, en el día que se celebra la fiesta de los estigmas de San Francisco, Fray Miguel fue asesinado por los Guales rebeldes pese al esfuerzo del jefe local de la tribu, que lo tenía en gran estima.

El Hermano Antonio, pese a haber sido advertido de su próxima muerte, aceptó el martirio junto con Fray Miguel en la Misión de la Isla de St. Catherines.

Fray Francisco no se encontraba en la misión cuando los seguidores de Juanillo atacaron; sino que estaba de camino a St. Augustine para traer provisiones.

Se conoce poco de los detalles de su muerte, pero todo hace pensar que fue emboscado en el camino por un grupo numeroso de nativos, que conocían de su sorprendente fuerza física. Su cuerpo nunca fue encontrado; pues fue seguramente ocultado en el bosque.

Camino a los altares
Según el P. Conrad Harkins, O.F.M., Vice Postulador de la Causa de canonización de los mártires de Georgia recientemente explicó que “ha llegado el tiempo para reconocer el martirio de estos heroicos misioneros”.

Según el sacerdote, estos santos españoles “apelan especialmente a la piedad de los católicos hispanos… pero en realidad importa a todos los católicos norteamericanos, llamados a proteger la naturaleza del matrimonio en la sociedad de hoy y a dar testimonio de lo que constituye la fibra moral de nuestra sociedad”.

“Estos mártires nos recuerdan que vale la pena morir por algunas verdades fundamentales”, agrega el P. Harkins.

Por lo pronto, se han recibido algunos informes de posibles milagros obtenidos de Dios por la intercesión de los mártires. Cualquier información al respecto debe ser dirigida al P. Harkins, para su cuidadosa investigación.

Según el Dr. Paul Thigpen, Director ejecutivo del Centro para la Fe y Cultura Stella Maris de Georgia, señala que “en nuestros días, cuando la santidad del matrimonio se ve desafiada por la sociedad actual, necesitamos urgentemente el valor y la ayuda de estos cristianos heroicos. Por su amor a Dios, dieron sus vidas defendiendo la verdad de la Iglesia sobre la santidad del matrimonio”.

Oración para la Beatificación de los Mártires de Georgia

Oh Señor Jesucristo, te pedimos que premies el fervor apostólico de Fray Pedro de Corpa y sus cuatro compañeros, Blas, Miguel, Antonio y Francisco, que trabajaron por el bien espiritual de los Nativos de Georgia y entregaron sus vidas en testimonio de su Fe cristiana.
Por los méritos de su amable intercesión te pedimos que me concedas el favor que humildemente te pido, para que, para gloria de Tu nombre, su heroico sacrificio sea oficialmente reconocido por la Iglesia. Amén.

 


 
 

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