Nacimiento y primeros pasos de su periódico hispano
La primera editora comparte experiencias y desafíos de los años iniciales
Por Rossana Goñi
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Con el fin de celebrar los 10 años de peregrinar, “El Pueblo Católico” se reunió con Mar Muñoz-Visoso, primera editora de esta publicación, para dialogar sobre los inicios y desafíos del periódico en español de la Arquidiócesis de Denver. El ayer y el hoy se unen en esta entrevista para celebrar con sus lectores y compartir los esfuerzos, retos y avances de su periódico católico. |
EPC: Nos podrías compartir los inicios de “El Pueblo Católico”?
Mar Muñoz-Visoso: El Denver Catholic Register (DCR) publicaba una sección en español cada dos semanas. En noviembre de 1995 la sección estaba a punto de cerrar porque no había quien la editara. Yo acababa de llegar de España, y cuando el Padre Ed Buelt se enteró de que era periodista, me preguntó si me interesaría ayudarles con la sección en español. Fue entonces cuando comencé a colaborar con ellos diez horas por semana mientras encontraban alguien local que pudiera darle continuidad.
El editor me dio varios artículos para traducir; pero no tenían nada que atrajera de forma especial a la comunidad hispana. Convencí al editor de que me dejara visitar las comunidades, conocer a sus protagonistas y mostrarlos en el periódico. En sólo unos meses las cosas cambiaron y se empezaron a recibir muchos comentarios positivos sobre la sección. Sin embargo, había algo más que no funcionaba: la distribución. Tanto el editor como al entonces director de comunicaciones entendían la situación, pero las finanzas eran un problema.
Un nuevo Arzobispo, Mons. Charles Chaput fue nombrado para Denver. Les propuse editar un especial de ocho páginas para presentar al nuevo Arzobispo con la comunidad hispana, describiendo su persona, sus planes y prioridades. Inmediatamente recibimos comentarios y llamadas diciendo cosas como “nos encanta poder leer las enseñanzas de nuestro arzobispo en nuestro idioma”.
La respuesta sobre si continuar o no fue abrumadoramente positiva y el periódico no ha dejado de publicarse desde entonces. La sección en español dentro del DCR siguió publicándose por otro año, aunque pasó a ser semanal pero de una sola página.
EPC: ¿Cuáles eran los objetivos de la publicación?
Mar Muñoz-Visoso: Los objetivos eran tres: En primer lugar, mejorar la comunicación de la arquidiócesis con su creciente comunidad hispana. En segundo lugar, ayudar al nuevo Arzobispo en su función pastoral con el pueblo hispano. Y en tercer lugar, implementar uno de los objetivos del Plan Pastoral Hispano Arquidiocesano aprobado en 1992, que era evangelizar con los medios de comunicación.
EPC: ¿Qué retos encontraste en el camino?
Mar Muñoz-Visoso: No fueron pocos. Una vez convencidos mis jefes de que invertir en la evangelización de la comunidad hispana merecía la pena, el reto fue que se pusieran lo medios para que la publicación se hiciera realidad. Por otro lado, los medios eran muy limitados. La computadora que me dieron era un simple procesador de texto. Tampoco teníamos medios para la distribución. El poco dinero que teníamos para correo lo usábamos para enviarlo a las parroquias más alejadas en la Vertiente Oeste, Fort Collins, Greeley y los llanos del Este. El resto lo repartía yo personalmente. Poco a poco comenzamos a usar otros medios como llevar copias a ciertas reuniones a las que asistían representantes de diversas parroquias. Y de estas reuniones fueron surgiendo voluntarios para ayudar y llevarlos a otras comunidades como a los trabajadores del campo y comunidades de base en áreas más alejadas. También hubo muchas cosas buenas que me animaron a seguir adelante. En su primer año de publicación, El Pueblo recibió dos reconocimientos de la Asociación Nacional de la Prensa Católica, y el siguiente año fueron cuatro más. Pero lo más reconfortante era la reacción de las comunidades cuando recibían el periódico. Aún recuerdo una carta que recibí y que trajo lágrimas de agradecimiento a mis ojos. Era de la comunidad de San Esteban en las montañas. La carta firmada por más de 50 miembros de la comunidad hispana, decía que les gustaba recibir las enseñanzas del Arzobispo en español. Pero lo que más me impresionó es que hacían grupos para leer el periódico juntos, y que los que sabían leer lo leían en voz alta para los miembros de la comunidad que no podían leer.
EPC: “El Pueblo Católico” ha tenido varios cambios desde su primera publicación. ¿Qué piensas de los avances que ha dado?
Mar Muñoz-Visoso: Me alegra que diez años después el periódico se siga publicando, pues había muchos escépticos que no nos daban mucho tiempo de vida. Me alegra que se cuente con más y mejores medios porque la publicación ha ganado mucho en calidad de presentación, diseño y número de páginas. Y esto también ha permitido aumentar y diversificar los contenidos y el número de colaboradores. Creo que ha sido también muy bueno el mantener a una periodista profesional, Rossana Goñi, al frente de la publicación todos estos años para asegurarse que la calidad de la publicación no sólo se mantuviera sino que se mejorara. Los premios no han dejado de llegar, y eso lo demuestra. Pero lo que más me gusta es que por fin el número de lectores y el nivel de aceptación del periódico permitieron pasar del antiguo sistema de distribución a uno por suscripción directamente en sus casas.
EPC: ¿Quisieras enviar algunos saludos especiales en este 10mo Aniversario a quienes trabajamos ahora en el periódico?
Mar Muñoz-Visoso: Quiero agradecer a todos los que estuvieron ayudándonos en los inicios. Al Padre Tomás Fraile como fiel colaborador. A la Sra. Sadie Herrera que tanto me ayudo con la edición (y con los burritos). A todos los voluntarios que nos ayudaron al principio con la distribución y buscando publicidad. Y a Francis Maier, Peter Droege y Mons. Ed Buelt por darme la oportunidad.
A los que continúan ahora, mil gracias por dar continuidad a un proyecto que solo tenía año y medio cuando lo dejé, y por haberlo hecho con una tradición de excelencia y profesionalismo. Auguro muchos más éxitos al servicio de la Nueva Evangelización de la comunidad hispana en la Arquidiócesis de Denver.
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