De los 10 años de El Pueblo, Palabras y Vida Nueva
Por Abraham Morales
Ahora que El Pueblo Católico cumple sus primeros 10 años de vida, me puse a pensar en lo que me ha tocado vivir, por la gracia de Dios, a través del tiempo que he podido colaborar en este periódico.
Primero que nada quería compartir contigo cómo fue que empecé a escribir aquí: Llegué a Denver a finales de febrero del año 2000, y a las pocas semanas me encontré por primera vez con El Pueblo Católico al salir de Misa en la parroquia San Antonio de Padua. Me dio mucho gusto saber que aquí existía un periódico católico en español e inmediatamente me puse en contacto con Rossana (nuestra editora estrella) y le comenté que yo había trabajado por cinco años en el periódico de la Arquidiócesis de Chihuahua, México y que escribía una columna para jóvenes. Así inició nuestra relación, y tiempo después le envíe algunos de mis escritos publicados en México. Fue así que en septiembre del año 2000 comenzó a salir esta columna. Cuando se acabaron los artículos que ya tenía escritos, recuerdo que entonces Rossana me preguntó si podía continuar. No es por falsa modestia, le puedes preguntar a nuestra propia editora, pero desde el inicio mis colaboraciones no traían mi nombre completo; solo los firmaba como “Abraham”. Fue hasta que cambiaron el “look” del diseño del periódico, hace un par de años, que me pidieron no sólo incluir mi nombre completo sino también una fotografía. Por eso quizá para algunos les parezca nueva o reciente esta columna, pero a Dios gracias ya son más de 6 años en los que he tenido la oportunidad de escribir para ti. Me puse a pensar que en este tiempo he escrito un montón de palabras. Si cada columna es de aproximadamente 650 palabras, ¡entonces he escrito para ti en estos más de 6 años poco más de 50 mil palabras! ¡Fíjate nada más que cantidad de palabras has tenido que aguantar! Por lo cual, no tengo otra palabra para ti que decirte ¡GRACIAS! Por el tiempo que te tomas cada mes de leer estas líneas, gracias por dejarme ser parte de tu vida. Espero en Dios poder haber sido de algún tipo de ayuda entre esas miles de palabras que han sido impresas aquí. Ojalá que alguna palabra positiva se haya quedado en tu corazón.
Al voltear atrás en este tiempo que me ha tocado ser parte de la historia de El Pueblo Católico en la Arquidiócesis de Denver, primero que nada doy gracias a Aquel que todo nos da, por esta oportunidad de colaborar en su llamado de llevar su Palabra a todos los rincones de la tierra. Para mí es una oportunidad única poder responder a este Su llamado a través de los medios de comunicación social. Por lo mismo, reafirmo mi compromiso con Él y contigo, amable lector, de tratar de ofrecerte una palabra de aliento, ánimo, consejo, fe o alegría; y sí, de también jalarte las orejas si es necesario.
Sabemos que Dios trabaja de maneras misteriosas y que su Plan no es a veces muy comprensible para nosotros. Hace más de 7 años que llegué a Colorado, y nunca me imaginé, ni que me quedaría tanto tiempo por acá, ni que me casaría y formaría un hogar acá, ni que tendría la oportunidad de continuar escribiendo para un medio de la Iglesia, ni mucho menos que trabajaría para la Iglesia de tiempo complete como lo hago ahora. Pero en mi están siempre presentes las palabras de Jesús: “Al que mucho se le ha dado, mucho se le exige”, y no porque sienta que se me haya dado mucho, sino porque lo que se me ha dado siento el deber de compartirlo con los demás, contigo como mi lector.
Que bonito que estamos celebrando este aniversario número diez precisamente en el tiempo donde celebramos la Muerte y Resurrección de Jesucristo nuestro Salvador. Al celebrar en esta Pascual la Nueva Vida que Cristo nos dio, también celebramos estos 10 años de vida del periódico de anunciar el mismo mensaje de Cristo que tantas vidas ha transformado y sigue transformando; quizá hoy llegó el momento de transformar tu vida. ¿Aceptas el reto?
Paz
Abraham
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