La misión del catequista parte del encuentro con Cristoposio de líderes hispanos católicos se realiza en Denver
Congreso de catequistas fue un momento de reflexión, diálogo y encuentro
Por Lara Montoya
Las instalaciones de la Parroquia San José fueron escenario del encuentro de más de 250 catequistas de Colorado, quienes se reunieron el pasado 19 de agosto para meditar en torno a su llamado y misión. El tema central del Congreso fue “¿Quién dicen ustedes que soy yo?” fundamentada en el pasaje bíblico de Mt. 16, 15.
El congreso comenzó con una dinámica de introducción en la que los catequistas entraron en un ambiente de confianza, y después tuvieron una liturgia inicial que los ayudó a preparar sus corazones para poder encontrarse con el Señor Jesús y de esta manera introducirlos en la dinámica del congreso.
Finalizada la liturgia los catequistas se prepararon para una de las pláticas centrales del Congreso, “¿Quién dicen ustedes que soy yo? El encuentro personal con Cristo es el origen de la misión del catequista” a cargo del Padre David Songy O.F.M. Cap.
El Espíritu Santo nos revela a Dios
Durante su plática el Padre Songy invitó a los catequistas a tener un encuentro verdadero con Cristo para poder descubrir quien es Dios para ellos. Asimismo, destacó la importancia que el Espíritu Santo tiene en el encuentro con Dios, usando diferentes pasajes de los Hechos de los Apóstoles para graficar y recordar a los presentes cómo el Espíritu Santo ha actuado a lo largo de la historia de la Iglesia. “En Pentecostés, cuando Pedro recibe al Espíritu Santo, algo cambia en su vida de manera radical, porque es ese el momento en el que Pedro se encuentra verdaderamente con Jesús, y a partir de ese encuentro es capaz de anunciarlo. Los hechos de los apóstoles nos narran que ese día, luego del discurso de Pedro, se convirtieron al cristianismo alrededor de 3 mil personas (Hech. 2, 41). Así como Pedro, es el Espíritu Santo quien los irá guiando por ese camino de conocimiento y encuentro con el Señor. Es Él quien habla y actúa por medio de ustedes catequistas, no somos lo que somos si no tenemos al Espíritu de Dios” señaló el sacerdote.
Respuestas a necesidades particulares
Una de las novedades del congreso fueron los diferentes talleres que se presentaron. A diferencia del año pasado, los catequistas fueron divididos en diferentes grupos con el fin de ofrecerles respuestas a sus necesidades particulares. En el bloque de la mañana los catequistas fueron divididos según el tiempo y el tipo de ministerio que tienen, así quedaron tres grupos: Coordinadores de catequesis, aquellos que ejercen el ministerio de catequistas por primera vez o que son auxiliares y los catequistas en general. En el bloque de la tarde los talleres fueron divididos según el material que los catequistas utilizan en su ministerio, esto con el fin de que los participantes pudieran aprender como utilizar y sacar mayor provecho de dichos materiales. Para estos talleres se contó con la presencia de los representantes de las casas editoriales más conocidas y utilizadas en las catequesis como Harcourt, Sadlier y Benzinger.
El último bloque de talleres fue dividido según el grupo humano a la que los catequistas evangelizan, teniendo así un taller para catequistas que trabajan con niños, otro para los que trabajan con jóvenes y otro para la catequesis de adultos.
Muchos de los participantes coincidieron en señalar que esta innovación en el congreso lo hizo mucho más enriquecedor y gracias a esto pudieron aprovechar mejor los temas y sacar mayor fruto del encuentro. “El año pasado tuvimos charlas generales para todos, lo cual no digo que estuvo mal, a mí me gustó muchísimo esa experiencia, pero ahora el congreso muestra una mayor madurez en la organización del evento y en nosotros como catequistas, cada vez el ministerio hispano va creciendo más y así las necesidades y exigencias son mayores. La idea de tener diferentes talleres me pareció excelente además porque los catequistas que venimos al congreso estamos en diferentes niveles y nuestra misión aunque es la misma porque anunciamos al mismo Dios, no es igual porque llegamos a personas y realidades diferentes, espero que esta idea se repita en los próximos congresos”, señaló al respecto una de las participantes.
Catequistas: transmisores del mensaje de Dios
Luis Soto, Director del Ministerio Hispano de la Arquidiócesis de Denver, estuvo a cargo de la segunda plática general: “Tengan ustedes los mismos sentimientos de Cristo (Flp. 2, 5) La fe es un encuentro personal con Jesucristo, es hacerse discípulo suyo. Esto exige compromiso permanente de pensar cómo Él, de juzgar como Él y de vivir como Él lo hizo”.
Durante su charla, Luis destacó la importancia de comprender que el mensaje que los catequistas trasmiten no es un mensaje suyo, un mensaje personal, sino el mensaje de Dios. “El catequista es el que enseña el tesoro de nuestra fe, ese tesoro está en nuestras manos. Pero la misión parte en primer lugar del encuentro con Cristo y trasmitirlo es tener los mismos sentimientos de Cristo, la misión que tenemos dada por Dios es para trasmitir su mensaje no el nuestro y debemos despojarnos de lo que no es de Dios, quitar lo nuestro y llenarnos de Cristo, para poder transmitirlo con fidelidad” indicó Soto durante su plática.
Sobre el mismo punto, añadió que la conciencia de que el mensaje que transmitimos no es nuestro sino de Dios, debe reforzar en los catequistas el deseo de una mayor formación, “la preparación para la catequesis es fundamental, debemos aprovechar todas las oportunidades de formación que se ofrezcan. Ser catequista es sentir el llamado y comprometerse y tomar el ministerio en serio por ser el más importante… Él nos ha confiado lo más preciado: la Catequesis. A veces sólo preparamos la clase, se nos olvida que también debemos dedicarle tiempo a la formación...Estamos llamados a ser como Cristo, a dar todo lo que tenemos en esta misión” dijo finalmente.
El Congreso culminó con una misa que estuvo presidida por el Padre Jorge De los Santos, Vicario del Ministerio Hispano. Las lecturas y el Evangelio que se leyeron fueron las del Domingo Catequético y durante la homilía el Padre Jorge hizo un énfasis especial en que los catequistas tienen el papel más importante dentro de la misión de la Iglesia: evangelizar y también afirmó que esta tarea jamás quedará sin recompensa. Asimismo, leyó una carta que el Arzobispo de Denver, Carlos Chaput, O.F.M. Cap. había dirigido a todos los catequistas reunidos en el Congreso.
Luis Soto por su parte agradeció el arduo trabajo del equipo organizador del Congreso; la oficina de Ministerio Hispano, Directores de Educación Religiosa de varias parroquias y algunos colaboradores, quienes con su esfuerzo y dedicación pudieron hacer posible este Segundo Congreso de Catequesis Hispana.
Lo que piensan los participantes
Ana Galván de Tiscareño, Directora de Educación Religiosa de la Parroquia San José compartió su opinión sobre los talleres en los que participó. En la mañana ella asistió al Taller dirigido por Alfonso Lara, Coordinador para el ministerio Hispano de la Arquidiócesis de Denver y señaló al respecto que “al igual que San Pablo nosotros no estamos solos en nuestra misión y así como él escribió para una comunidad con necesidades específicas, nosotros también nos encontramos con diversas situaciones en cada una de nuestras parroquias aunque todas de Cristo. La misión de Pablo era de iluminar a sus hermanos, la de nosotros como coordinadores de catequesis es ayudar a que la gente ilumine su fe en su vida cotidiana”.
En cuanto a los talleres de la tarde, Ana asistió al que estuvo a cargo de Marta McGlade y señaló que una de las cosas que más la alentó fue cuando McGlade preguntó si había algún catequista que recibía sueldo por su trabajo “nadie levantó la mano, luego preguntó quien era voluntario, y todos con la mano arriba, pero ella nos dijo: ‘no, no, ustedes no son voluntarios, están en la nómina de pago del Señor”.
Asimismo, Juana Saenz, catequista de la Parroquia San José señaló que “es bien difícil transmitir a Jesús, pero luchando se puede y este congreso me ha ayudado a encontrar valor para anunciar a Jesús. Él escogió a gente sencilla, humildes pescadores y fueron ellos los que anunciaron a Jesús y convirtieron todo un imperio. Lo que nos diferencia de los apóstoles es la fe. Yo quiero dejarme tocar el corazón por Jesús y hacer que sea mi amigo inseparable”.
Cecilia Rodríguez de San Agustín de Brighton, nos comentó por su parte que la enseñanza que se lleva después de este congreso es “que todo lo que se hace para Gloria de Dios es bueno, lo poco que uno aprende es bueno”. |
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