La presencia de los ángeles en nuestras vidas
Ángeles: mensajeros y servidores de Dios que nos ayudan a alcanzar la salvación
Por Jorge Luna
A fines del mes de septiembre y principios de octubre encontramos en nuestro calendario dos fiestas que nos recuerdan la existencia de los ángeles. El 29 de septiembre celebramos la fiesta de los Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael y el 2 de octubre celebramos la memoria de los santos Ángeles Custodios. ¿Quién no ha oído hablar de ellos? Pero ¿Entendemos bien quiénes son?
Lamentablemente hay mucha confusión acerca de los ángeles y es nuestro deber informarnos responsablemente acerca de ellos, por nuestro bien y el de nuestros hermanos.
¿Quiénes son los ángeles?
Son seres creados por Dios, puramente espirituales, no corporales, y en eso se diferencian de los seres humanos. Al ser espirituales son por naturaleza inmortales. Por lo mismo su conocimiento y voluntad son mucho más perfectos que el conocimiento y voluntad humanos. Pero por ser creaturas de Dios son inferiores en conocimiento y voluntad de Dios, los ángeles no conocen los secretos de Dios (1Cor 2,11), ni tienen tampoco predicción cierta de las acciones futuras (Is46, 9ss); desconocen el día y la hora del Juicio (Mt. 24,36; Mc. 13,32).
¿Cuál es su misión y quién es el ángel de la guarda?
El nombre de ángel significa mensajero de Dios. Ellos son servidores de Dios y se encargan de traer sus mensajes a los hombres, como lo vemos en distintos pasajes de la Escritura; Gen 3,24; 16,7 ss.; 18,2ss.; 19,1ss. Cuando estos seres son enviados a traer un mensaje común son llamados ángeles, cuando el mensaje es más importante son llamados arcángeles.
Los ángeles también tienen la misión de protegernos y velar por nuestra salvación. La Iglesia nos enseña que todas las personas, creyentes o no, tienen un ángel de la guarda particular. (Ver Mt 18,10; Hech 12,15).
El Catecismo nos enseña que “de la infancia a la muerte, la vida humana está rodeada de su custodia y de su intercesión. ‘Cada fiel tiene a su lado un ángel como protector y pastor para conducirlo a la vida (San Basilio, Eun. 3, 1.)’ (CIC 336)”.
Si bien son creaturas espirituales, ellos sólo pueden conocer nuestras intensiones de modo semejante a los demás hombres. No conocen lo que hay en nuestra mente ni en nuestro corazón. Por eso debemos pedirles si es que necesitamos su ayuda.
¿Cuál debe ser nuestra relación con los ángeles?
La liturgia de la Iglesia nos enseña que debemos tener “reverencia por su presencia, devoción por su benevolencia, confianza por su custodia". Los ángeles participan de la gloria de Dios, igual que los santos, y en ese sentido la relación que debemos tener con ellos debe ser similar. Los ángeles pueden interceder por nosotros ante Dios, en particular nuestro ángel custodio que tiene la misión de protegernos.
Debemos tener en cuenta también que al principio hubo ángeles que se revelaron contra Dios, y por lo tanto, así como hay criaturas espirituales buenas, también hay los que escogieron el mal. Por eso debemos ser muy cuidadosos cuando tratamos con estas cosas. Porque a veces por ignorancia o ingenuidad podemos involucrarnos en prácticas que no son saludables para nuestra fe, ni nuestra salvación.
La Iglesia nos enseña sobre la presencia de los ángeles en nuestra vida, acudamos especialmente a nuestro ángel guardián para que nos cuide y nos ayude a acercarnos más a Dios. |