Los jóvenes estamos llamados a vivir heroicamente
Por Ursula Jiménez*
Desde que era muy pequeña me gustaban mucho las películas y libros de héroes, Superman, el Hombre Araña, la Guerra de las Galaxias, el Señor de los Anillos, etc. Siempre me veía como protagonista de los diferentes capítulos de estas películas. En la Guerra de las Galaxias por ejemplo, me imaginaba que mi hermano y yo éramos caballeros Jedi, que teníamos que luchar contra el Imperio, contra Darth Vader. Quería ser como la princesa Leia y vivir en guerra para salvar el mundo. Soñaba con un ideal grande, con una vida llena de aventuras, con entregar mi vida a una causa noble.
Al pasar los años fui creciendo y encontrando otro tipo de emociones y muchas distracciones que el mundo me iba mostrando, vivía muy lejos de mis aspiraciones más profundas y no sabía bien quien era yo. Como consecuencia de ello, todo ese anhelo de lucha, de entrega, de aventura quedó adormecido, hasta olvidado. Pero siempre que veía una película de héroes nuevamente se encendía esa llamita en mi corazón, pero ya no daba espacios al soñar porque creía que no tenía sentido seguir alimentando esperanzas en algo que era imposible.
Todo ese tiempo viví en una soledad muy fuerte, sufría mucho por eso y no tenía esperanza de vivir de manera diferente. Pero algo muy importante pasó en mi vida, tuve un fuerte encuentro con nuestro Señor Jesús. Ese fue el momento en que lo conocí de verdad, en que supe quien era Él para mí. Conocí su amor y me enamoré de Él. Este fue un tiempo de muchos cambios en mi vida, me di cuenta de cuales eran verdaderamente mis prioridades, de que la frivolidad en la que vivía no era respuesta para lo que yo necesitaba, para mis anhelos profundos de encontrarme con el Señor Jesús y de encontrarme verdaderamente con otras personas.
Descubrí que la vida cristiana es la mayor aventura de la vida, que el ideal noble que tanto buscaba desde niña era amar con todo mi corazón, entregar mi vida para que otras personas se encuentren con el Señor Jesús, que sí hay que salvar al mundo, que muchos de nuestros hermanos mueren porque no conocen verdaderamente al Señor Jesús, viven en la desesperanza y soledad en la que yo también vivía. Es a partir de ese momento que encontré un sentido verdadero a mi vida, uno profundo, capaz de impulsarme a no tener miedo y a luchar de verdad por alcanzar cualquier cosa que Dios me pida.
Los seres humanos pero en especial los jóvenes estamos llamados a lo heroico, está impreso en lo profundo de nuestros corazones, las cosas fáciles y pasajeras nos aburren rápidamente porque no sacian nuestras necesidades más profundas. Lo heroico nos entusiasma, nos da fuerza, nos lleva a realizar cosas que nunca pensamos que podíamos hacer.
Me pregunto cuántos de nosotros descubrimos esos anhelos en nuestro interior y cuántos vemos estas experiencias como algo que no vale la pena, que es imposible, cuántos han perdido la esperanza. Amigos les digo que escuchen a su corazón, que este mundo si necesita héroes, pero héroes que amen al Señor y que den todo por el ideal más noble que hay. Los invito a que sean protagonistas de esta aventura fascinante, nunca se van a arrepentir, con la Gracia de Dios ES POSIBLE salvar el mundo.
Termino con unas palabras del Papa Juan Pablo II en la XVIII Jornada Mundial de la Juventud:
"Ahora más que nunca es urgente que seáis los "centinelas de la mañana", los vigías que anuncian la luz del alba y la nueva primavera del Evangelio, de la que ya se ven los brotes. La humanidad tiene necesidad imperiosa del testimonio de jóvenes libres y valientes, que se atrevan a caminar contra corriente y a proclamar con fuerza y entusiasmo la propia fe en Dios, Señor y Salvador."
*Ursula Jiménez es miembro del equipo de la Oficina del Ministerio Hispano de la Arquidiócesis de Denver.
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