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¿Por qué rezar el rosario?
Santa María y el Señor Jesús nos unen en la oración metódica y silente de esta hermosa oración que nos invita a rezar la Iglesia de manera especial en Octubre: el Rosario
Rossana Goñi
¿Han habido momentos en los que te has sentido agotado, cansado, sin saber qué hacer?
La actividad del día a día, la bulla, la presión del trabajo, las dificultades por uno y otro lado, situaciones por resolver, por enfrentar; aquello que pasó con tu familia, tus amistades, el tener que llevar a los hijos aquí y ayudar a los parientes y no alcanza el tiempo, y limpiar la casa o cocinar porque ya llega el esposo, ó que no alcanza el dinero para el mes...
Los desafíos que se nos presentan en el día a día son innumerables. Vivimos en un mundo que no para ni un segundo. Donde un día es más ocupado que el otro. ¿Qué hacer? ¿Es posible seguir el día a día así? El mundo no va a parar.
Es por ello que surge la urgencia cada vez más clara de lograr vivir una sólida vida espiritual. Sino, ¿de dónde obtenemos las fuerzas para enfrentar tantos desafíos?
Mi invitación es esta: que hagamos de nuestra vida una oración continua, que todos nuestros actos den Gloria a Dios nuestro Señor.
¿Cómo hacerlo? Primero, encomendar al inicio del día nuestros pensamientos, sentimientos y acciones a quien es el Señor de nuestra vida.
Pero también es necesario y urgente que tengamos algunos momentos de meditación y oración personal, que nos ayudan a hacer un alto en el día.
Y el rezo del Rosario es una de las mejores maneras de vivir esto. Al rezar el Rosario, le rezamos a nuestra Madre Santísima y al mismo tiempo meditamos en los misterios del nacimiento, vida, muerte y resurrección del Señor Jesús.
María, nos dice la Biblia “Guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón” (Lc 2, 19; cf. 2, 51). Nuestra Madre recordó a lo largo de su vida, los momentos con su Hijo, Su nacimiento, Su misión, Su muerte en la Cruz. Ese guardar y meditar en su corazón fueron para nuestra Madre Buena una manera de rezar el “rosario” todos los días.
Esa actitud de oración, silencio y meditación es la que necesitamos para lograr hacer ese “alto” en medio de la bulla, la actividad y rapidez que vive el mundo de hoy. El rezo del Rosario es el mejor bálsamo que necesitamos para iniciar ó continuar la jornada del día, encomendándolo al cuidado de nuestra Madre.
Además, como nos lo pide el Papa Benedicto XVI, el rezo del rosario puede ser un momento muy particular para pedir no sólo la paz para nuestro corazón, sino la paz en el mundo entero, tan necesaria en nuestros días. ¡Cuántas veces nuestra Madre nos lo ha pedido directamente a través de sus apariciones!
El Rosario es también una herramienta poderosa para la unidad de la familia. Enseñar desde pequeños a los hijos el amor por rezar el Rosario, será uno de los mejores tesoros que dejaremos para el futuro de su vida espiritual y su relación con la Madre y con el Señor Jesús.
No en vano, numerosos beatos y santos han experimentado en el rezo del Rosario una de las oraciones más hermosas que nos pide la Iglesia. Y no se han cansado de promoverlo para la salvación de las almas.
Conozco gente que incluso se ha convertido al catolicismo porque su primera aproximación a nuestra Iglesia fue a través del rezo del Rosario.
¿Si rezas a nuestra Madre, aquella oración que tanto le gusta y nos lo ha pedido, no crees que Ella te cuidará y escuchará siempre tus necesidades? ¿Cómo le expresas tu amor a tu madre terrenal? ¿No le dices que la quieres? ¿O le das algún regalo en un día especial, o la recuerdas siempre si ya partió al cielo y le conversas desde aquí, ó la llamas por teléfono si la tienes lejos?
Cuánto más aún debemos hacerlo con nuestra Madre Santísima, a Ella le alegra que sus hijos recen el Rosario y que esta oración se convierta en un medio no sólo de expresarle el amor que le tenemos, sino de pedirle por nuestras intenciones, incluso aquellas que más nos preocupan.
En este mes dedicado al Rosario, te invito a que empieces a decir esta hermosa oración que nuestra Madre la Iglesia y nuestra Madre María nos invitan a rezar para lograr la conversión de nuestro corazón y la conversión de otras almas. Y si ya lo haces, invita a otras personas a rezarlo contigo. ¡Cuánto podemos lograr, rezando el Rosario en medio del ruido y activismo que vivimos en el día a día! |