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La Evangelización de América
Un aniversario más de la llegada de la fe a nuestro continente
Por Jorge Luna
El día 12 de octubre recordamos un aniversario más de la llegada de la fe a nuestro continente. Es una ocasión especial para agradecer a Dios por el don de la fe y también para reflexionar en lo que significó la magnifica labor de evangelización de los primeros misioneros que llegaron a este nuevo continente llamado América. Otro elemento muy especial es descubrir la presencia y el papel que jugó la Virgen María en el anuncio del Evangelio en estas nuevas tierras.
Un encuentro de culturas
El 12 de octubre de 1492 fue precisamente cuando las tres carabelas de Cristóbal Colón avistaban las desconocidas tierras de América, y la Providencia quiso que sea el día en que se celebra la fiesta de la Virgen del Pilar -quien según la tradición, fue decisiva en la evangelización de España. Es ahí donde se da inicio a este proceso que algunos han querido llamar (desde una perspectiva reconciliadora y ajena al conflicto) el encuentro de dos culturas, y que dio nacimiento a una nueva síntesis cultural, especialmente en los territorios que conocemos como América Latina.
Y al centrarnos particularmente en el aspecto evangelizador de la empresa no podemos dejar de considerar el papel que la Reina de Castilla, Isabel, desempeñó en la evangelización de América. Ella, debido a su profunda formación católica y celo evangélico estaba decidida a que aquellos habitantes, nuevos súbditos suyos, conocieran la fe, que hicieran de ellos hijos de Dios y miembros de la Iglesia. Aprovechó, sin duda, la coyuntura de las reformas llevadas a cabo de religiosos españoles, sobre todo de Franciscanos Menores, para plantear esa evangelización y dispuso leyes y mandatos concretos que no se explican sin ese fin misionero.
Y al llevar a cabo la tarea, resalta el inmenso celo evangelizador de los primeros misioneros, dispuestos a ofrecer toda clase de sacrificios por propagar la buena noticia del Evangelio a todo el mundo. Las crónicas que nos han dejado nos relatan empresas impresionantes. Junto con este esfuerzo evangelizador y precisamente debido a éste, encontramos numerosos ejemplos de su celo por comprender la cultura, aprender las lenguas nativas y defender los derechos de los lugareños.
Como resultado descubrimos unos pueblos cuya identidad esta marcada profundamente por la fe.
Ayuda especial
Pero no debemos olvidar que los hombres son colaboradores de Dios y que ninguna buena obra la podemos hacer sin Él. Y es particularmente interesante la presencia de la Madre de Dios en la tarea evangelizadora. Como datos interesantes podemos mencionar que la mayor de las tres carabelas en las que llegó Cristobal Colón a América fue llamada la Santa María, y que la llegada a América fue el 12 de octubre, día de la Virgen del Pilar. Pero además nos quedaríamos cortos si quiseramos enumerar las numerosas apariciones y conversiones atribuidas a Santa María duratne los primeros años de la evangelización en las tierras descubiertas, y como muestra podríamos simplemente nombrar a Nuestra Señora de Guadalupe en México.
Ola de Santidad
Otro elemento interesante es descubrir como a relativamente pocos años de labor evangelizadora vemos una gran oleada de santidad. El gran Santo Toribio de Mogrovejo, Santa Rosa de Lima, San Martín de Porres, San Francisco Solano, San Pedro Claver, etc. Y tantos otros que vivieron la fe de manera heroica y ejemplar.
La Nueva Evangelización
Con motivo de las celebraciones conmemorativas de los 500 años de la evangelización de América, el Papa Juan Pablo II convocó a América Latina y a toda la Iglesia a una Nueva Evangelización: “Este centenario debe celebrarse con una «mirada de gratitud a Dios, por la vocación cristiana y católica de América Latina, y a cuantos fueron instrumentos vivos y activos de la evangelización... Mirada hacia los desafíos del presente y a los esfuerzos que se realizan. Mirada hacia el futuro, para ver cómo consolidar la obra iniciada». Obra que debía ser «una evangelización nueva. Nueva en su ardor, en sus métodos, en su expresión”.
¿Qué significa esta novedad? Es evidente que no se trata de nuevos contenidos de la fe, ya que la verdad es eterna, inmutable, porque Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre. No se trata pues de un "nuevo Evangelio" que se desprendería siempre de nosotros mismos, de nuestra cultura, de nuestro análisis de las necesidades del hombre. Porque esto no sería "Evangelio" sino pura invención humana y en él no habría salvación. Ni se trata de quitar del Evangelio aquello que parece difícil de asimilar a la mentalidad moderna. El Papa también advirtió que «no es la cultura la medida del Evangelio, sino Jesucristo la medida de toda cultura y de toda obra humana». La Nueva Evangelización parte de la certeza de que en Cristo hay una «inescrutable riqueza» que no se agota en ninguna cultura ni en ninguna época y a la cual todos podemos siempre llegar.
Nuestra tarea
A la luz de este nuevo aniversario, es necesario no sólo dar gracias por el don de la fe, sino también preguntarnos, ¿cuál es nuestra tarea en la nueva evangelización? Porque todos estamos llamados a participar. Cada uno desde su particular estado de vida y circunstancias concretas. ¿Qué estoy haciendo por compartir esa inmensa riqueza que descubro en mi vida?
Y creo que es válido preguntarse ¿cómo hicieron los primeros evangelizadores? ¿Tenemos nosotros el mismo celo? ¿Estamos dispuestos a recorrer largas jornadas, a ir a lugares que no conocemos? ¿Estamos dispuestos a pasar hambre, sed y cansancio por llevar la buena noticia? ¿Acaso no tenemos más recursos que ellos? ¿Acaso no estamos mejor organizados? ¿Por qué no vemos una nueva ola de santidad?
Todas estas preguntas nos deben llevar a hacer un examen de conciencia profundo y preguntarno ¿cuánta urgencia tengo por anunciar el Evangelio? Y si es que nos identificamos con aquellas palabras del Apóstol: “Ay de mí si no evangelizare”.
Nuestra Madre
Así como Ella estuvo presente en la primera evangelización, Ella sigue presente con nostros en espera de generosos colaboradores. Pongamos todos nuestros esfuerzos en sus manos para que América, llamado el continente de la Esperanza dé una nueva ola de santidad para el mundo.
1. Juan Pablo II, Alocución al CELAM, Puerto Príncipe, Haití, 9/3/1983, III
2. Ver Juan Pablo II, Discurso inaugural, Santo Domingo, 12/10/1992, 7. |