Publicación en español de la Arquidiócesis de Denver
October 2006

De una fotografía y tu compromiso misionero

Por Abraham Morales

Hay una fotografía muy famosa que me viene a la mente cada vez que pienso en este tema: es de un niño de unos 2 ó 3 años de edad en África (creo que en Uganda) todo desnutrido, con el estómago inflamado de no probar alimentos, tirado en el suelo inconsciente pero todavía vivo; y a su lado está un buitre, una de esas aves carnívoras que se alimentan de animales muertos. La impresión que te da esa foto es que el buitre está ahí con paciencia esperando la muerte de ese pequeño para entonces comérselo.

Te digo, esta imagen me viene a la mente cuando pienso en los miles de niños que mueren todos los días de hambre alrededor del mundo, pero sobre todo en los países donde Cristo todavía no es conocido. La pregunta es: ¿crees tú que ese niño que está muriendo en estos momentos de hambre, se salvará, es decir, llegará al cielo? Si nunca escuchó del amor de Dios, de un Cristo que vino a morir y resucitar por él, ¿entrará al Reino de los Cielos? Por el amor y la infinita misericordia de Dios es muy posible que sí, que Él los reciba. Pero lo más fuerte de esta reflexión es cuando pensamos en ti y en mí. Tú que si sabes del amor de Dios, a ti que ya alguien te habló de ese Cristo que resucitó para darte una vida nueva, ¿cuál es tu responsabilidad para que ese anuncio continúe? ¿Crees que debes quedarte con ese amor de Dios sólo para ti de una manera egoísta? Ese niño que hoy muere nunca nadie le habló de Jesucristo, y muere así, como una creatura de Dios. Pero los que si sabemos, ¿qué estamos haciendo para continuar ese mensaje del Evangelio? A ti se te ha dado una responsabilidad. Al conocer a Dios, eres responsable de transmitir esa alegría a los demás, tanto al que está cerca de ti como aquel que está lejos.

Este mes de octubre reflexionamos sobre la actividad misionera de la Iglesia, una actividad que muchos pueden pensar que ya terminó. Muchos pueden pensar que todo el mundo sabe de Jesús, pero no es así. A estas alturas de la humanidad, solamente una cuarta parte del mundo somos cristianos. Ese trabajo que Jesús le encomendó a los apóstoles de llevar la Buena Nueva a todos los rincones de la tierra, aun no ha concluido. Y la cosa es que esa tarea no es sólo del Papa, los obispos y los sacerdotes, sino de todo bautizado. Y sí, si tu fuiste bautizado, tú eres parte de la solución. Es también tu responsabilidad. Pero una responsabilidad aceptada con gusto, con convencimiento. Si estás bien contento por algo que te pasó, regularmente se lo quieres compartir a tus seres queridos ¿verdad? Pues es igual esa responsabilidad de compartir esa alegría del amor de Dios, pero no solo aquí, te repito, entre los que están cerca; sino también con aquellos a los que todavía nadie les ha hablado del Evangelio. Tu compromiso como bautizado es ser misionero, salir de ti mismo.

Oremos por todos aquellos que han entregado su vida al servicio del Evangelio en los rincones más olvidados del mundo, oremos porque haya más vocaciones misioneras, (a lo mejor tú eres una de ellas, ¿lo has pensado alguna vez?) Y cada cosa que hagas aquí, la ofrezcas y lo pienses también por aquellos que siguen a la espera de que alguien llegue y les hable, pero sobre todo les dé testimonio del amor de Dios en sus vidas.

Quizás ese niño de la foto sí murió, y quizás un misionero ya no lo hubiera podido ayudar físicamente para que sobreviviera, pero hubiera sido mejor que esa creatura de Dios hubiera sido bautizada, que hubiera recibido la gracia de Dios, que un cristiano hubiera podido compartir con él esa esperanza y alegría de la fe en Cristo. Esa muerte hubiera tenido mucho más sentido así, ¿no lo crees? Pero la vida sigue, y esa fotografía no es estática, la historia se repite todos los días hasta que nosotros salgamos de nuestra concha de comodidad y tomemos con mayor seriedad la responsabilidad y compromiso que implica ser cristianos y decirnos “evangelizados” y seguidores de Jesús. Al final de los tiempos a esa creatura que murió de hambre a los 2 años de edad, ¿qué cuentas le puede pedir Dios? Pero a ti, que te ha dado tanto, que has experimentado de una u otra manera la presencia de Dios en tu vida y que sabes de las injusticias del mundo, también se te pedirán cuentas. ¿Tu qué le vas a decir al Señor?
Paz
Abraham

Puedes escribirle a Abraham a: paz_abraham@hotmail.com

 

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