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¡Demos GRACIAS!
Aprovechemos este tiempo de Acción de Gracias para agradecer a Dios
Por Rossana Goñi
“¿Qué se dice?”... “Gracias”.
¿Les suena familiar? Es que creo que no existe madre que no haya enseñado a sus hijos a saber siempre dar las “gracias”. No sólo por una cuestión de modales sino por saber vivir agradecido con lo que se tiene o recibe. La virtud de vivir agradecidos por los dones recibidos debe ser cultivada en todos nosotros, desde que somos niños, como nos lo han enseñado nuestros padres.
Desde que nos despertamos cada mañana, se inicia un nuevo día lleno de retos y desafíos, pero también empezamos una nueva jornada llena de ilusiones y sobretodo seguimos gozando del don de la vida.
El primer regalo que Dios nos da es el de nuestra existencia. Por Su infinito amor, existimos. Porque Dios así lo quiere, estamos aquí. ¡Él es nuestro creador!. Hemos pasado de ser nada a existir, a tener vida, a ser personas creadas a Su Imagen y Semejanza. Y gracias al amor que vivieron nuestros padres y su cooperación con la gracia de Dios, es que estoy aquí en el mundo, viviendo y realizándome cada día.
¿Cómo no vivir agradecido? Creo que no hay necesidad que me detenga a explicar cada una de las otras cientas razones por las que deberíamos dar gracias. Tú las sabes mejor que yo, tú las experimentas entre familiares y amigos.
A veces nuestros días son tan movidos que la vida se nos pasa sin darnos cuenta que hoy pude dormir bajo un techo o pude acompañar a alguien en su dolor, o pude conversar por teléfono con alguien a quien quiero mucho y no escuchaba su voz por mucho tiempo, y así puedo seguir mencionando más y más bendiciones diarias. Pero vivimos en medio de tanta bulla y activismo que esa actitud de “dar gracias” pasa desapercibida.
Ahora que se acerca ese feriado nacional en Estados Unidos, conocido como “Thanksgiving” ó Acción de Gracias es una buena ocasión para hacer un alto en el camino y dar las “gracias”. Ésta es una de esas tradiciones que nosotros los hispanos deberíamos acoger y hacerlo parte de nuestra celebración familiar. Te recomiendo lo siguiente: levántate temprano y anda en familia a la Eucaristía que celebren en tu parroquia. Agradece a Dios, antes que a nadie. Luego comparte en familia el don de la vida y de estar reunidos y por qué no hacerlo en medio de una cena en la que todos participen... y termina tu jornada -si es posible- jugando algo en familia ó amigos, o conversando, o haciendo algo juntos. No contamos con estas oportunidades todos los días...
Quiero terminar compartiendo con ustedes un Himno de la Oración de la Mañana que toda la Iglesia reza en el que me parece se describe bien cuál debe ser nuestra actitud para tener siempre un corazón agradecido. Y quizá lo pueden rezar en familia en el día de Thanksgiving.
“Te damos gracias, Señor, porque has depuesto la ira y has detenido ante el pueblo la mano que lo castiga.
Tú eres el Dios que nos salva, la luz que nos ilumina, la mano que nos sostiene
y el techo que nos cobija.
Y sacaremos con gozo del manantial de la Vida, las aguas que dan al hombre
la fuerza que resucita.
Entonces proclamaremos: "¡Cantadle con alegría! ¡El nombre de Dios es grande;
su caridad, infinita!
¡Que alabe al Señor la tierra! Cantadle sus maravillas. ¡Qué grande, en medio del pueblo, el Dios que nos justifica!". |