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Siete principios para utilizar en el ámbito público, dentro o fuera de un año electoral
Lo que reclamamos creer como cristianos debe formar parte de todos los aspectos de nuestra vida
Por El Exmo. Monseñor Charles J. Chaput, O.F.M. Cap
El pasado 28 de Julio, durante la Conferencia del Evangelio de la Vida de 2006, el Arzobispo de Denver detalló siete principios fundamentales que los católicos deben utilizar para informar sus acciones en el ámbito público - este año y todos los años, se avecinen las elecciones o no.
1. Las relaciones tienen consecuencias. Si afirmamos amar a alguien o creer en algo, debemos actuar consecuentemente. Un hombre casado debe ser fiel a su esposa todo el tiempo, todos los días, en toda forma posible. De esta manera, una persona bautizada debe buscar ser fiel a Jesucristo todo el tiempo, todos los días, de toda forma.
2. Jesús nos dio a la Iglesia como nuestra Madre y Maestra. Ella habla por Jesucristo y enseña en su nombre. Por lo tanto, debemos la misma fidelidad a la Iglesia que a Jesucristo.
3. Jesús nos dijo “Id y haced discípulos a todas las gentes” y que seamos “levadura en medio del mundo”. La Epístola de Santiago nos dice “poned por obra la Palabra y no os contentéis sólo con oírla,” y que “la fe, sin obras, está realmente muerta”. Lo que afirmamos creer como cristianos, tenemos que probarlo con nuestras acciones - en todos los aspectos de nuestra vida; en nuestra familia, en nuestras amistades, en nuestro trabajo y negocios, y también en nuestras opciones políticas. De otra forma estamos mintiéndonos a nosotros mismos y a los demás.
4. Las enseñas católicas tienen dos principios básicos que deberíamos usar al juzgar cada tema público: primero, es este tema promotor de la dignidad de cada ser humano; y segundo, este tema promueve el bien común. No podemos escoger sólo uno de estos principios, están unidos. Necesitamos seguir ambos. Una política pública no puede servir verdaderamente al bien común, si viola o permite que se viole, la santidad de los derechos fundamentales del ser humano, desde la concepción hasta la muerte natural.
5. Debemos tener presente nuestra fe en todos los temas públicos. Pero no todos los temas públicos son iguales. Muchos son importantes. Pero algunos, como el derecho a la vida en sí mismo, son fundamentales.
6. Como católicos, tenemos que pensar y votar de acuerdo a nuestra conciencia. Pero la “conciencia” humana no viene de la nada. Necesita ser cultivada, crecer y formarse en la luz de la verdad, para que así podamos entender la diferencia entre el bien y el mal en una verdadera visión cristiana. La conciencia no es simplemente una cuestión de opinión personal o preferencias. No es lo que nosotros queremos hacer, sino que, por la verdad de Dios puesta en nuestros corazones, debemos hacer lo que sabemos que está bien. Podemos descubrir esa verdad pensando y rezando seriamente a la luz de las enseñanzas de la Iglesia de Cristo, y tratando de conformar nuestras acciones a su guía moral.
7. Jesús nos dice: “dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. Esto quiere decir que tenemos el deber de respetar y servir apropiadamente a la autoridad pública. Pero en realidad Jesús no nos dijo cuanto le pertenece al César - y de hecho, todas las cosas importantes en nuestra vida no le pertenecen al César, pero sí a Dios. Dios siempre debe estar primero. Cuando buscamos ser “ciudadanos fieles” de nuestra verdadero y último hogar - el cielo - es cuando empezamos a ser mejores ciudadanos en este mundo, porque nos convertimos en fuentes de virtud y carácter y de justicia para la gente que nos rodea, aún cuando nuestro mensaje no sea popular. Mientras más fiel y verdaderamente vivamos como católicos, más fiel y verdaderamente servimos a los ideales buenos y necesidades más profundas de nuestra nación. |