María, modelo de la verdadera maternidad
Por Lara Montoya
Este mes mariano en el que celebramos el don de la maternidad y en el que recordamos de manera especial a Santa María nuestra Madre, es una oportunidad para comprender el verdadero significado de la palabra “madre” y elevar nuestra mirada a quien es modelo de verdadera Mujer y verdadera Madre.
Al ver cómo nuestra Madre María vivió el don de la maternidad, vemos también que Ella es Madre de Dios no sólo porque lo llevó en su seno por nueve meses, sino que muchas partes de las Sagradas Escrituras revelan como ella tuvo un papel importante en la formación y educación de Jesús. Como cualquier otra madre, María cooperó de forma esencial en el crecimiento y desarrollo de su Hijo. No sólo es madre quien da a luz una nueva vida, el don de la maternidad no se limita sólo a ello, pues como María nos enseña, la misión de educar, formar, enseñar es fundamental al ejercer tu maternidad.
Y para hablar de la influencia de María en el crecimiento del Señor Jesús, nuestro querido Santo Padre Juan Pablo II señaló que “los escasos elementos que el Evangelio ofrece no nos permiten conocer y valorar completamente las modalidades de la acción pedagógica de María con respecto a su Hijo divino. Sin embargo, podemos descubrir como Ella fue, junto con José, quien introdujo a Jesús en los ritos y prescripciones de Moisés, en la oración al Dios de la alianza mediante el uso de los salmos y en la historia del pueblo de Israel, centrada en el éxodo de Egipto. De Ella y de José aprendió Jesús a frecuentar la sinagoga y a realizar la peregrinación anual a Jerusalén con ocasión de la Pascua. La misión educativa de María, dirigida a un hijo tan singular, presenta algunas características particulares con respecto al papel que desempeñan las demás madres”.
Por eso María nos revela el verdadero significado de la maternidad, porque su maternidad no sólo se limitó a la educación de su hijo o a los deberes que como mujer y esposa tenía en su hogar. Como sabemos, María fue una de las seguidoras fieles de su Hijo, ella velaba como verdadera discípula por las personas que seguían al Señor Jesús, ella hacía un apostolado activo, con su testimonio, con sus enseñanzas y cuando el Señor Jesús nos la entrega como Madre al pie de la Cruz, María se convierte en Madre espiritual de toda la Iglesia, velando por su crecimiento, por la vida espiritual de los apóstoles y hoy en día velando por cada uno de nosotros. Aprendamos de nuestra Madre a vivir la maternidad como ella la vivió y encomendémonos a su cuidado en este mes especial dedicado a la devoción Mariana, pues en ella encontrarás no sólo un verdadero modelo a seguir sino además una Madre que cuida y vela por todas tus necesidades.
Mujeres líderes y modelo de madres
Alta Gracia Salazar
Secretaria de la Catedral Inmaculada Concepción
Alta se casó con Alfredo Salazar y tuvieron tres hijos: José de 37 años, Oscar de 34 y Marisela de 32. Ella es de San Luis Potosí - México. Trabaja desde hace cuatro años en la Catedral Inmaculada Concepción en Denver, ha trabajado como contadora en una empresa particular por más de 15 años y siempre fue muy comprometida con la misión de la Iglesia.
Alta nos cuenta que empezó a tener una vida activa y participar en su parroquia cuando sus hijos tenían entre 8 y 10 años. “Ayudábamos en las diferentes actividades como lectores, en el bazar y mis hijos crecieron por eso muy cerca de la parroquia, eso es importantísimo” cuenta Alta. Sin embargo, no siempre fue fácil, ella nos cuenta que muchas veces sus hijos se ponían celosos, especialmente cuando fueron adolescentes. “Acá todo es más materialista, ellos empezaron a chocar con cosas de la parroquia, pero en el fondo yo sabía que estaba haciendo lo mejor para ellos, y hubo momentos en los que ellos no estaban muy contentos. Después ya se les pasó esa edad y ahora me agradecen. Creo que la formación religiosa es una de las cosas mejores que les he dado a mis hijos” señaló con alegría Alta.
Ante la pregunta de cómo poder ser madre, trabajar y participar de manera activa en las actividades de tu parroquia y no descuidar su familia, Alta respondió de manera enfática “trabajando mucho, no siendo floja. Yo me levantaba muy temprano y atendía a mis hijos, hacía todos mis quehaceres, no me perdía las actividades de mis hijos, me iba con ellos y cuando dejaba todas las cosas listas en mi casa, me iba a trabajar, después ayudaba en mi parroquia, en la noche arreglaba mi ropa, preparaba la comida, eso es bastante trabajo. Pero lo que yo hacía era aprovechar al máximo mi tiempo, balanceaba las actividades, es difícil pero la satisfacción es grande”.
Acerca de los frutos de todo su esfuerzo ella señala “hay que estar siempre agradecidos a Dios que es lo principal y si Dios me ha dado estos hijos, a mi esposo y muchas cosas más, cómo no le voy a pagar. Además eso ayudó a formar bien a mis hijos en todos los niveles”.
Ana Galván de Tiscareño
Directora de Educación Religiosa de la Parroquia San José
Ana se casó con Cuauhtémoc Tiscareño y es madre de Ana Victoria de 8 años y Jesús Antonio de 5. Ella es desde hace aproximadamente 13 años, catequista y parroquiana de la Iglesia San José, pero desde hace dos años trabaja ahí como Directora de Educación Religiosa y voluntaria en otros ministerios. Respecto a su trabajo, ella nos cuenta que “acepté este trabajo por la flexibilidad que tengo de tener a mis hijos conmigo cuando ellos no van a la escuela y ellos disfrutan mucho ir a trabajar conmigo a la Iglesia. Lo cual agradezco mucho a Dios. Al mismo tiempo considero que es bueno que desde pequeños se les involucre el participar tanto en las actividades de la Iglesia, como en una formación religiosa; y esto independientemente de que trabajes o no en una Parroquia. Para mí es muy importante que mis hijos asistan a las actividades de la parroquia, esto les ayuda a conocer y mantener nuestra cultura y al mismo tiempo adentrarse más en lo que es su religión. No es fácil dirigir la catequesis de una parroquia ni desempeñar cualquier otro trabajo cuando se es madre, pero si se tiene el apoyo del esposo se puede llevar mejor. En mi caso ha sido primordial, ya que en ocasiones que mis hijos necesitan quedarse en casa, mi esposo se hace cargo de ellos, o durante las actividades de la Iglesia que asistimos en familia, él siempre está al pendiente de los niños”.
Eva Esparza
Directora de Catequesis en San Pio X
Eva se casó con Raúl Esparza y es madre de 3 hijos; Raúl de 30 años, Jesús de 25 y David de 19 años. Ella se encarga de velar por todos los servicios para los hispanos en la comunidad San Pío X. También es directora de catequesis desde hace 4 años y medio. “Siempre he sido voluntaria desde que conocí a Dios y por eso mis hijos tienen esos nombres. Pues cuando yo me casé no era una buena católica, me bautizaron e incluso hice la primera comunión pero de ahí nunca más regresé a la Iglesia. Mi suegra que era una mujer muy santa me insistía que fuera a la Iglesia, y cuando estaba por dar a mi segundo hijo decidí ir a Misa, ese fue mi primer encuentro con el Señor Jesús, fue tan fuerte que a mi hijo le puse ese nombre: Jesús. Desde ese momento nunca me he retirado de servir a mi Señor”, cuenta Eva conmovida. Su esposo también la apoya mucho y eso es muy importante. En cuanto al significado de ser madre, Eva agrega “para mí ser mamá significa una gran responsabilidad con Dios y con mi familia porque al final tengo que responder por ello y es una bendición ser madre porque mucha gente no tiene ese don. Por eso, siempre llevaba a mis hijos a la Parroquia, los tenía sirviendo de Monaguillos, involucrándolos siempre. Ellos saben hacer todo, están bien entregados también y yo hasta me admiro porque hablan de Dios muy bonito, y hasta me hacen apostolado a mí. El que esté involucrada en la Parroquia les ha ayudado a mis hijos, han crecido mucho en la fe, son muy obedientes”.
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