Publicación en español de la Arquidiócesis de Denver
Mayo 2006

¡Viva Cristo Rey y María de Guadalupe!

¿Es una nueva guerra cristera la que estaremos viviendo ante la reciente aprobación de la propuesta de ley 1090 ...?

Por Luis Soto

En la década de 1920, México vivió la angustia de una guerra civil que fue rápidamente bautizada como guerra cristera. La razón fue el slogan usado ¡Viva Cristo Rey! Mexicanos de todo el país, se levantaron contra el gobierno de ese país puesto que este intentaba destruir a la Iglesia Católica. Los mexicanos, en defensa de su fe y tradición católicas, salieron a las calles y lucharon dando vida a numerosos mártires para la Gloria de Dios y de su Iglesia.

En los pasados meses, hemos escuchado noticias sobre propuestas de ley que intentan cambiar los estatutos de limitaciones para que posibles victimas de abusos sexuales puedan demandar a la Iglesia Católica sin un límite de dinero y sin importar cuándo ocurrieron los abusos.
Los que proponen estas leyes, intentan disfrazar sus intenciones diciendo que piensan proteger a las víctimas de abusos sexuales. ¡Mentira! La Iglesia ha manifestado siempre su preocupación por las víctimas y ha hecho públicas sus políticas para que nuestros niños estén seguros en todo momento. Esto no va a cambiar.

La novedad es que la semana pasada la propuesta de ley 1090 ha sido aprobada. ¿Qué significa esto? Que nuestra Iglesia Católica está siendo atacada, que nuestra fe y tradición católicas están siendo atacadas y puestas en riesgo. Un abuso sexual de un menor, especialmente si es cometido por alguien en posición de confianza, es abominable y jamás será defendido. Pero las intenciones detrás de esta posible nueva ley, van mucho más allá.

Comunidad hispana, nuestra Iglesia está en riesgo. Esta gente quiere que tengamos que cerrar Iglesias como ya ha ocurrido en otros lugares, que cerremos escuelas, centros de ayuda y servicios, como nuestro Centro San Juan Diego, caridades católicas, etc. Es nuestra comunidad la que está en riesgo. No se trata de un asunto de justicia para víctimas, sino un ataque frontal hacia nuestra Iglesia. La Iglesia está dispuesta a ayudar a las posibles víctimas, pero son los abogados los que pretenden enriquecerse a costa de nosotros ¿Nos quedaremos cruzados de brazos viendo como nos quitan lo más precioso que tenemos o actuaremos de manera civilizada para que las cosas cambien?

Mi consejo es muy simple, ¡Que Viva Cristo Rey y María de Guadalupe! No tenemos que salir a las calles y mucho menos tomar las armas, pero sí debemos contactar a las autoridades de nuestro estado. No es un asunto de documentos o no documentos, tenemos que hacer algo como católicos. Tenemos que defender el futuro de la educación religiosa de nuestros hijos, el futuro de seminarios e Iglesias.

Si los abusos ocurrieron, estos fueron probablemente antes que tú y yo naciéramos y quieren obligarnos a pagar por ellos ahora. Este ataque no es contra el Arzobispo y los trabajadores de la Arquidiócesis, este ataque es contra cada uno de nosotros como católicos y nuestros hijos. Otra vez lo digo ¿Vamos a quedarnos de brazos cruzados?
Les pido pues que escriban a sus representantes estatales, incluyendo al Gobernador, no importa si eres indocumentado, exprésale que no quieres que eso suceda, que estás en contra de la propuesta de ley 1090 y no quieres que la Iglesia católica sea atacada de esa manera. Es nuestro derecho, yo quiero seguir teniendo un lugar para ir a misa, quiero seguir teniendo escuelas católicas, quiero que Centro San Juan Diego siga funcionando, quiero que siga existiendo por siempre la Iglesia Católica.

Como dije al principio ¡Viva Cristo Rey y María de Guadalupe! La Iglesia necesita nuevos mártires y testigos que estén dispuestos a defender a su Iglesia ¿serás tú uno de ellos?


 
 

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