Publicación en español de la Arquidiócesis de Denver
Mayo 2006

Mi experiencia

Un joven que comparte su historia en la Pastoral Juvenil Hispana de la Arquidiócesis de Denver

Por Guillermo Lezama*

Yo soy un emigrante que viajó a este país con expectativas diferentes a las que hoy en día vivo, siento y practico. Estudié en el seminario por tres años y obtuve una visión bastante corta de la realidad. No encontré lo que estaba buscando. Así viví con “mi realidad corta” de un país (México) rico en experiencia religiosa y muy abundante, lleno de vocaciones, sacerdotes, religiosos y jóvenes muy activos y entregados a su servicio en la Iglesia.

Pero cuando llegué a este país, me encontré con una realidad muy impresionante, diferente, un tanto estricta pero con un mismo ardor evangelizador. Esto lo resalto porque cuando uno vive en México se imagina a un Estados Unidos sin religión, con una Iglesia muy débil y sin embargo lo que yo encontré acá fue una Iglesia católica muy fuerte y viva. La Arquidiócesis contaba con algo establecido como formación y planes aún por terminar y nuevos sueños que cumplir.

Al integrarme en una comunidad en la Parroquia de San Guillermo en Ft. Lupton y posteriormente al Movimiento “Cristo y Yo”, comenzó una de las mejores experiencias de mi vida, un camino que Cristo marca desde que naces y sirve como instrumento para muchos más.
Creo que es enriquecedor para la Arquidiócesis tener un Instituto como el Centro San Juan Diego, que me abrió las puertas a una mejor educación. Ahí estudié el curso de Certificación de Agente Pastoral Juvenil. Esta experiencia fue un “parte aguas” en mi ministerio. El Instituto San Juan Diego me impulsó a un liderazgo más capacitado y amplió mi visión, ahí es cuando comencé como líder en mi comunidad y descubrí que el hispano inmigrante tiene gran responsabilidad del buen desarrollo de esta Arquidiócesis. Mi concepto de Pastoral Juvenil Hispana creció con un viaje de ocho personas a West Viginia, donde conocí un modelo alternativo para mi ministerio y vi la realidad gigantesca de más ministerios juveniles a nivel nacional.

¿Y por qué digo esto? Porque hay diócesis que no tienen nada definido, donde aún la voz del hispano no es escuchada. Por eso doy gracias a Dios por estar en Denver y tener algo que crece con el tiempo para beneficio de la Iglesia que Cristo dejó no sólo a doce, sino a todos aquellos que estén dispuestos a entrar al “Taller del Maestro” donde nos enseña a construir una cruz como la de Él y a tallarla con nuestro cincel y tomarla y cargarla como Él lo hizo como ejemplo para todos.

* Guillermo Lezama es Coordinador del grupo “Cristo y yo” de la Parroquia de Saint Williams de Fort Lupton.


 
 

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