Para vivir una mejor Cuaresma
Medios concretos para iniciarlos el Miércoles de Ceniza
Para ayudar a los fieles a vivir una mejor Cuaresma, la Oficina de Liturgia de la Arquidiócesis de Denver ha proporcionado esta lista de regulaciones a vivirse durante este tiempo litúrgico en el que se invita a la penitencia y conversión.
1.De acuerdo a la ley de Dios y costumbre de la Iglesia se requiere que todos los cristianos hagan penitencia.
2.El tiempo de Cuaresma guarda su carácter penitencial. Los días de penitencia obligatoria son el Miércoles de Ceniza y todos los Viernes del tiempo de Cuaresma.
3.Todos los viernes de Cuaresma se debe tener abstinencia de carne. Se debe vivir el ayuno y la abstinencia el Miércoles de Ceniza y Viernes Santo.
4.La abstinencia prohíbe el consumo de carne. El ayuno permite sólo una comida completa en el día. Ayunar significa tener sólo una comida completa para mantener la fuerza. Dos comidas sin carne son permitidas de acuerdo a las necesidades de cada uno, pero no deben igualar a la comida completa. Comer alimentos sólidos entre comidas no está permitido.
5.La abstinencia compromete a todos aquellos desde los 14 años de edad. El ayuno compromete a todos aquellos desde los 18 años hasta los 59 años.
6.Los párrocos y padres deben tener particular atención en educar a los jóvenes a tener un sentido verdadero de penitencia y disciplina personal. Durante Cuaresma, debe ser promovida una mayor participación en el sacramento de la reconciliación y asistencia a la misa diaria, así como otras prácticas de penitencia y sacrificios personales.
7.Los viernes fuera de Cuaresma permanecen como días de penitencia, pero cada persona debe sustituir la abstinencia de carne tradicional con alguna otra práctica de negación o penitencia personal voluntaria: esto puede ser una mortificación física, un acto de fe, caridad o testimonio cristiano. Esto debe ser considerado como una manera mínima de responder al llamado del Señor a vivir la penitencia y conversión de vida.
8.Todos los sacerdotes y confesores han sido delegados para dar dispensaciones a individuos y familias, tanto dentro como fuera de la forma sacramental.
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