Venid benditos de mi Padre
Joven, comparte con tu Iglesia este tiempo de conversión en Cuaresma
Por Liliana Flores
“Entonces el rey dirá a los de su derecha: "Venid, benditos de mi Padre, tomad posesión del reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; estaba enfermo, y me visitasteis; estaba preso, y vinisteis a verme" (Mt 25, 34-35).
Estamos iniciando la cuaresma, la iglesia entera empieza a entrar a un proceso de preparación y reflexión sobre los hechos sucedidos hace ya más de 2000 años. Pero, ¿cómo puedo yo como joven participar activamente con mi iglesia para la preparación de la cuaresma? Creo que esta pregunta es importante hacérnosla y sobre todo contestárnosla. Para el pueblo judío, en tiempos de Jesucristo, la celebración de la Pascua tenía el significado de agradecimiento a Dios por haberlos liberado de la opresión que sufrían durante su esclavitud en Egipto. El pueblo judío reconocía que Dios había sido directamente el que salvó al pueblo de dicha opresión. Para nosotros ahora, esta celebración adquiere mas significado, al saber que Jesús es ahora quien nos ha salvado de la opresión que el pecado tiene sobre nosotros los hombres. Nosotros ya fuimos salvados, pero este tiempo es importante que empecemos a vivir como hijos de
Dios redimidos por Cristo y liberados del pecado. Uniendo estos dos conceptos nos podemos preguntar ¿cuáles son los más grandes pecados que la humanidad sufre en la actualidad y que no le permiten ser felices? o en otras palabras, ¿por qué existen tantos hombres injustos que siguen oprimiendo a los más desvalidos? ¿Por qué los seres humanos tenemos derechos humanos dependiendo de nuestro nivel económico, clase social, nacionalidad, etc.? ¿Por qué en los países las leyes no son justas para todos?, ¿por qué los más humildes son los más oprimidos? No crees, que estas son cosas de las que nosotros debemos ser salvados, así como el pueblo judío necesitó ser salvado en su tiempo durante su estancia en Egipto.
Jesús vino a salvarnos a nosotros de las opresiones que seguimos sufriendo, a Jesús le preocupan los más pobres, los desvalidos, los enfermos, los pecadores, los maltratados.
El pueblo judío oraba a Dios para que escuchara sus clamores y los liberara, siempre confiaron en que Dios los escucharía y haría algo por ellos y así fue, Dios los escuchó y los liberó del faraón. Este es tiempo de oración, los jóvenes debemos orar por las necesidades de nuestros jóvenes, debemos orar para que los jóvenes puedan continuar sus estudios, para que los jóvenes no caigan en drogadicción, alcoholismo y sobre todo en suicidios, debemos orar para que los jóvenes encuentren su identidad, debemos orar para que los jóvenes encuentren su lugar en la iglesia y sean partícipes de la salvación de Jesús. Acompañemos estas plegarias con acciones, visitemos al enfermo, alimentemos al hambriento, acojamos al forastero, vistamos al desnudo y visitemos al preso. Estas son acciones concretas que Jesús nos propone para que nosotros participemos y ayudemos en su plan de salvación para la humanidad. Tal vez no todas estas acciones puedas realizarlas, pero estoy segura de que un gran número de ellas están a tu alcance y que puedes dejar a un lado la indiferencia y sobre todo la pereza para compartir con tu iglesia este tiempo de preparación cuaresmal.
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