El controversial “Body Worlds” (Mundos de Cuerpo)
Una controversial exhibición internacional que sutilmente tras una aparente “obra de arte y modernidad” va en contra de la dignidad del cuerpo humano
Por Maria Kneusel
Este marzo, el Museo de Naturaleza y Ciencias de Denver presentará la exhibición “Body Worlds 2”. Es una exhibición de cuerpos humanos que han sido preservados através de un proceso llamado plastinación. El proceso esencialmente convierte las células a plástico rígido.
Siendo enfermera entiendo el valor educacional de ver un cuerpo humano real. Aún así, después de mirar la página web de Body Worlds y otros documentos disponibles, quedé muy perturbada. Perturbada, no por los cuerpos en sí, sino por la falta de dignidad en la manera que son exhibidos; cuerpos despellejados (con genitales y ojos intactos) haciendo cosas como corriendo en monopatín, otro montado a caballo y decapitado. Aunque la exhibición se hace pasar por ciencia, es obvio que su autor, el alemán Gunther von Hagens, no está interesado en educar al público sino en mostrar su “arte”.
Uno de los cadáveres mas controversiales en esta exhibición es el de una mujer embrazada. Un escritor de la estación BBC (BBC News Online, marzo 2006) describe la posición del cadáver como presentada en una posición provocativa, digna de la revista pornográfica “Playboy”. Este comentario revela la actitud que la exhibición provoca. Crea un sentido pornográfico porque la obvia sobre-manipulación de los cuerpos alcanza a degradarlos, y nos hunde aún más en la Cultura de la Muerte; una cultura impulsada en gran parte por la visión materialista que aclama la materia como la explicación total del hombre.
Si el hombre fuera nada más que materia, usar su cuerpo como material par el arte sería lo lógico; pero tal visión está completamente opuesta a una de las enseñanzas más básicas del Cristianismo. El que los seres humanos son personas compuestas, por toda la eternidad de un cuerpo y un alma inmortal.
En su primer encíclica, Deus Caritas Est, (Dios es Amor) el Papa Benedicto XVI escribe lo siguiente:
“… Si el hombre pretendiera ser solo espíritu y quisiera rechazar la carne como si fuera una herencia meramente animal, espíritu y cuerpo perderían su dignidad. Si, por el contrario, repudia el espíritu y por tanto considera la materia, el cuerpo, como una realidad exclusiva, malogra igualmente su grandeza. Pero ni la carne ni el espíritu aman: es el hombre, la persona, la que ama como criatura unitaria, de la cual forman parte el cuerpo y el alma. Sólo cuando ambos se funden verdaderamente en una unidad, el hombre es plenamente él mismo. Únicamente de este modo el amor - el eros - puede madurar hasta su verdadera grandeza”
No debemos ser engañados y someternos a la falsa idea de que una vez que nuestra alma ha abandonado el cuerpo, éste se convierte en basura que se puede desechar o usar como nos convenga. Nuestra humanidad no termina con la muerte física. En su pagina web, von Hagens dice que el “pide a los visitantes [de su exhibición] que trasciendan sus creencias fundamentales y convicciones sobre nuestro destino…” Somos tentados a unirnos a la hilera de “ilustrados” y adoptar esta visión supuestamente “elevada” del hombre. Sin embargo el Papa Benedicto explica en Deus Caritas Est:
“Pero el modo de exaltar el cuerpo que hoy constatamos resulta engañoso. En realidad, nos encontramos ante una degradación del cuerpo humano, que ya no está integrado en el conjunto de la libertad de nuestra existencia, ni es expresión viva de la totalidad de nuestro ser, sino que es relegado a lo puramente biológico…La fe cristiana, por el contrario, ha considerado siempre al hombre como uno en cuerpo y alma, en el cual espíritu y materia se compenetran recíprocamente, adquiriendo ambos, precisamente así, una nueva nobleza”.
Nosotros los Católicos nos afanamos en rezar por las almas de nuestros hermanos y hermanas que han muerto, pero parece que fallamos en amarlos si no entendemos que la dignidad del ser humano total, también requiere la honra del su cuerpo. Dicha honra, nos enseña la Iglesia, toma lugar en el entierro cristiano. Es importante que los padres de familia sepan que en esta exhibición, tanto a ellos como a sus hijos, les van pedir que donen sus cuerpos para formar parte del “arte” de von Hagens en el futuro.
Espero en Dios que la Arquidiócesis declare públicamente la posición Católica sobre esta exhibición y que lo haga claramente, para no dejar a los fieles en un estado de confusión moral.
Maria Kneusel nació en Guayama, Puerto Rico. Tiene un bachillerato en enfermería del Marquette University en Milwaukee, Wisconsin y es enfermera registrada en Colorado. En la actualidad se dedica a ser esposa y madre de seis hijos y a trabajar en el apostolado de la Cultura de la Vida en la parroquia Santísima Trinidad en Broomfield. |