Publicación en español de la Arquidiócesis de Denver
Junio 2006

Adelante jóvenes, el presente les pertenece

Después de años de trabajo pastoral se logra el primer Encuentro Nacional de Jóvenes Hispanos en Estados Unidos

Por Mar Muñoz-Visoso

Una vieja canción del cantautor español Joan Manuel Serrat proclama: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”. En estos días, los jóvenes católicos hispanos de los Estados Unidos no sólo están abriendo camino sino que lo están haciendo con paso firme.

En todas las regiones y en muchas diócesis del país durante los pasados dos años se ha seguido un proceso impulsado por la Red Nacional de Pastoral Juvenil (La Red) y copatrocinado por el Comité de Obispos y el Secretariado para Asuntos Hispanos. Este proceso participativo de consulta a la base ha llevado al evento que se vive estos días en Notre Dame, Indiana: el Primer Encuentro Nacional de Pastoral Juvenil (PENPJ).

La importancia de este evento, así como de todo el proceso, no se debe despreciar si tenemos en cuenta nuestra memoria histórica. Los tres Encuentros Nacionales de Pastoral Hispana llevaron a la Iglesia y al episcopado norteamericano, en primer lugar, a reconocer la importante presencia hispana en la Iglesia de Estados Unidos; luego a identificar los importantes valores que los católicos hispanos traemos a esta Iglesia; y finalmente, a proponerlos como “bendición” y “sacramento” para ella.

El proceso de los Encuentros impulsó la creación de estructuras regionales, diocesanas y parroquiales para promover el apostolado hispano, y también la creación de institutos y oficinas de formación pastoral para desarrollo del liderazgo. También creó una progresiva toma de conciencia entre los mismos hispanos, que a pesar de venir de muchos países distintos, nos dimos cuenta que juntos podemos lograr grandes cosas en beneficio del pueblo hispano y de la Iglesia entera en los Estados Unidos. Y así se crearon multitud de organizaciones enfocadas en necesidades concretas e intereses comunes para propiciar el avance en esas áreas: asociaciones de catequesis, directores de ministerio hispano, de sacerdotes hispanos, de pastoral juvenil, entre otros.

El legado de los Encuentros y su proceso de consulta es impresionante. De hecho, la convocatoria del PENPJ hunde sus raíces en ellos. En la consulta realizada a las diócesis en 1984 en preparación para el Tercer Encuentro los jóvenes ya emergieron como uno de los cinco temas principales. Las conclusiones del Encuentro (1985), reflejadas dos años más tarde en el Plan Pastoral de 1987, llamarán efectivamente a la promoción y organización de estructuras y acciones para una pastoral juvenil efectiva. Por citar sólo algunos números, el Plan nacional hizo un llamado a identificar y compartir programas existentes para ofrecerlos como modelos replicables a otras diócesis (n.65), pide un “Encuentro Nacional para Representantes Regionales de la Juventud Hispana” (n. 66), y en el área de formación y capacitación pide la elaboración de programas específicamente de pastoral juvenil (n. 79).
Hemos tenido que esperar casi 20 años para que el proceso a un Encuentro nacional de pastoral juvenil estuviese maduro. Pero no por eso lo saludamos con menor júbilo y gozo. Y mucho hay que agradecerle a La Red (con el impecable liderazgo que le dio Rey Malavé, y que hoy continúan otros), al Instituto Fe y Vida y al SEPI, que tomaran la iniciativa de impulsar este Encuentro.

Mientras tanto, los jóvenes y la pastoral juvenil en el país han ido haciendo camino. Por ejemplo, en nuestra Región XIII, sin una estructura regional fuerte, los jóvenes sin embargo han sido modelo de cooperación regional. Ellos pusieron su empeño desde temprano en prepararse para un posible encuentro nacional mediante la convocatoria de Encuentros regionales y diocesanos, tal como lo pide el Plan (n. 66).
Es de admirar la constancia de esos jóvenes y de los que han ido viniendo detrás de ellos. Tras dos encuentros iniciales que unieron a jóvenes y coordinadores juveniles de California y el Sudoeste del país en 1978 y 1984, se han organizado sin interrupción cada dos años encuentros regionales propiamente de la Región XIII: comenzando en Phoenix, Arizona en 1986 hasta el 2001 en Winter Park. Se interrumpieron entonces, para retomarse de nuevo en abril de este año en Colorado Springs, Colorado, como parte del proceso de preparación al PENPJ.

En nuestra arquidiócesis, con los altibajos propios de la pastoral juvenil ya hubo esfuerzos de organización a nivel arquidiocesano en los ’80. Sin embargo no será hasta mediados de los ’90 que se creó un equipo de coordinación fuerte que sacaría adelante grandes proyectos. Es en esta época cuando florece la evangelización de los jóvenes mediante retiros y grupos de oración. Este equipo coordinador logró también, tras una reunión con el entonces recién llegado Arzobispo Chaput, la creación de una posición pagada para la pastoral juvenil hispana en 1998, que ha contado con grandes líderes desde entonces; comenzando por Jake Samour, seguido por Luis Soto, y Liliana Flores en la actualidad.

Sin embargo, el desarrollo de la pastoral juvenil ha sido muy desigual por todo el país. Por eso se espera que el Primer Encuentro Nacional de Pastoral Juvenil haga por la pastoral con jóvenes hispanos lo que el proceso de los Encuentros ha hecho por el Ministerio Hispano en general.

Parece, pues, que el momento está maduro y que es el tiempo propicio. En sintonía con los parámetros de Encuentro y Misión los jóvenes hispanos han mirado con gratitud al pasado, están viviendo el presente con entusiasmo (muy especial y simbólicamente en estos días) y miran al futuro con confianza. Ellos han tomado el testigo, el relevo, en esta carrera del ministerio hispano y son ahora, más que nunca, protagonistas de la historia.

Adelante jóvenes con paso firme; el presente les pertenece.

Mar Muñoz-Visoso es Directora Ejecutiva del Centro San Juan Diego de la Arquidiócesis de Denver.


 
 

Publicación en español de la
Arquidiócesis de Denver

E-mail: elpueblo@archden.org
Editora:
Rossana Goñi
Director General:
Rossana Goñi