En las nubes
¡Que juventud de hoy! el soñar parece ser su tarea, pues mira que no hace otra cosa.
Por Juan Carlos Reyes (Cacho)*
Desde mi realidad puedo ver como la mayoría de los jóvenes y adolecentes sueñan y sueñan, la mayoría de los sueños se basan en tener una vida muy cómoda, ser dueño de varios negocios pero sobre todo tener bastante dinero. Sueñan a futuro y para cuando estén grandes y los que ya están un poco grandesitos sueñan para cuando estén un poco más grandes. No se hacen esperar los sueños que se basan en ser famoso ya sea un rapero, actor, un deportista reconocido, etc. El punto es ser alguien que todo mundo conozca y que la gente se de cuenta de que tiene lo que tiene. Ahí de vez en cuando aparece aquel que sueña con ser presidente, abogado o como suelen decir ahora “Yo voy a ser un orgullo hispano”
Desafortunadamente o afortunadamente vivimos en un país donde se nos motiva a soñar o a evadir la realidad. Y la juventud en lugar de tomar las cosas a su favor y ver como las oportunidades les podrían ayudar a realizarse de la mejor manera posible; suele refugiarse en video juegos, en un i-Pot, en el televisor, en la radio, en la computadora y en el Internet. Todos estos recursos promueven que nuestros jóvenes vivan en un mundo de fantasía, en un mundo fácil. Pues mira que mantienen su mente ocupada todo el tiempo.
Por estar imaginándose a si mismos en un buen carro y con mucho dinero se les olvida que están en un salón de clases. Es tan cierto que a los jóvenes les encanta soñar que hasta se juntan varios para compartir sus sueños unos con otros y criticarlos para ver el de quién esta mejor.
El problema es que nuestros jóvenes en eso se quedan, ¡en los sueños! Sueñan tanto que se les olvida hacer sus obligaciones diarias, se les olvida su identidad. Se les olvida que sus obligaciones o tareas en estos momentos de su vida son el de ser los mejores estudiantes, los mejores hijos, los mejores trabajadores, los mejores deportistas, en si los mejores jóvenes según nuestros principios cristianos y no los mejores soñadores.
Nuestra juventud cristiana debería destacarse entre los demás por sus cualidades positivas, por tener sueños factibles y trabajar en ellos desde ya, por sus principios cristianos, por su actitud hacia el enfrentamiento de la realidad, por su alegría y sobre todo por un liderazgo maduro y dirigido hacia Cristo.
El motivo no es tanto que los jóvenes dejen de soñar si no que se den cuenta de la realidad en la que están, que bajen de esa nube en la que se encuentran, que actúen según sus metas y sus principios. Nosotros como cristianos no estamos llamados a soñar y evadir la realidad sino al contrario estamos llamados a enfrentarla.
Es sumamente necesario que nuestros jóvenes se den cuenta de que tienen un presente, una realidad y una vida que no se basa en sueños ni en anhelos sino en hechos, en hechos que deben marcar la diferencia entre los demás. Como joven debo saber que esta vida requiere mucho esfuerzo, dedicación y paciencia. Vamos pues a actuar desde ahora y distinguirnos desde ya por lo que somos y hacemos. No podemos vivir soñando sino actuando y actuando según Jesús nos ha enseñado.
* Juan Carlos Reyes es Coordinador del grupo “Luz de Cristo” y pertenece a la Parroquia San Antonio de Padua
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