Por qué hablamos de “Calidad de Vida”
Comprendamos que se entiende realmente por éste término tan utilizado en la medicina hoy en día
Por el Dr. Luis E. Raez
Cada vez es más común el hablar de “calidad de vida” sobretodo cuando hablamos de personas con enfermedades incurables (como la demencia, el cáncer, SIDA, etc.), o personas que han tenido accidentes y han quedado con lesiones irreversibles como los que han quedado paralíticos. Usualmente estas personas, los familiares o los amigos que los rodean opinan acerca de la “calidad de vida” que esta persona tiene o va a tener en el futuro; así por ejemplo se considera que la “calidad de vida” no será buena si la persona no puede disfrutar como antes, no es útil a la sociedad porque no es productiva, o le queda un tiempo de vida corto.
Hoy en día en que la eutanasia (terminar con la vida de una persona con o sin su consentimiento) o la eugenesia (selección de seres humanos) están volviendo a considerarse como opciones válidas, es importante que tengamos una idea clara de lo que estamos hablando y reflexionemos a la luz de nuestra fe.
El mes pasado la revista “Ethics and Medics” de Adam Hildebrand and Jo Massarelli publicó un artículo en relación a este tema. Los autores dicen que realmente no existe una definición ética o médica establecida de “calidad de vida”, por lo que en general discuten la que es mas común para todo el mundo: “estimar el valor de la vida humana basándose en criterios externos”, así por ejemplo critican a la cultura de hoy que considera que la gente muy enferma o incurable es menos valiosa que los demás porque no tiene una “calidad de vida” buena. Ellos consideran esto un error. Años atrás, el uso del término “calidad de vida” se refería a la calidad del medio en que una persona vivía, o la calidad del agua o la comida que consumían entre otras cosas. Pero consideran que no se puede aplicar el término “calidad de vida” al valor de la vida del ser humano que es intrínsecamente valiosa de acuerdo con nuestra fe.
Hoy en día en todas partes se usa el término “calidad de vida” para juzgar si una persona enferma debe vivir o morir, para saber si un enfermo debe recibir o no un tratamiento adecuado, o sin ir muy lejos hasta para decidir si un ser humano debe nacer o no. Por ejemplo, en un artículo comentábamos recientemente que si hoy en día se descubre en una mujer embarazada que su hijo tiene Síndrome de Down (retardo mental) se le ofrece a la madre eliminar el hijo por el aborto, bajo el argumento que el niño “no tendrá una buena calidad de vida si nace” o la madre tendrá “una pobre calidad de vida si vive o cuida un hijo así”.
Creo que todos conocemos casos de niños con Down o con autismo que son simplemente brillantes en música, pintura u otras cualidades no necesariamente relacionadas con la inteligencia. Que nosotros dispongamos de la vida de ese niño/a porque consideramos que tendría una “pobre calidad de vida”, es demasiado y errado. Aun si el niño no tuviese ninguna cualidad y fuese una “carga para la sociedad” -otra frase que se utiliza constantemente-, éste y otros niños ya fueron concebidos, nacieron y Dios los ama y tiene un plan particular para cada uno de ellos. Son ya hijos de Dios.
Como dice el Salmo 138: “... Cuando, en lo oculto, me iba formando, y entretejiendo en lo profundo de la tierra, tus ojos veían mis acciones, se escribían todas en tu libro; calculados estaban mis días antes que llegase el primero”… Siguiendo con el ejemplo anterior basta que un ser humano sea creado a imagen y semejanza de Dios y redimido por Jesucristo que murió en la cruz; para que todos tengamos una dignidad humana tremenda y sagrada cuyo valor no se altera por ningún motivo socio-económico, político o religioso; y debe ser respetada.
Si arbitrariamente empezamos a definir quien tiene o no tiene una buena “calidad de vida”, empezamos también a juzgar quien vale más o menos. Es así, que toda la historia de la humanidad esta plagada de atentados contra la dignidad del ser humano fruto de ese pensamiento; así por ejemplo los espartanos mataban a los niños que nacían deformados, los nazis eliminaron enfermos mentales, judíos y gitanos porque los consideraban menos valiosos, en China se abortan niñas cuando se quiere lograr tener un varón (ya que sólo se permite legalmente un hijo por familia), etc.
Por ello, coincido con los autores de este artículo cuando concluyen que no se debería usar este término porque induce al error. Sin embargo, creo que como el término está muy difundido, sería muy difícil prescindir de él. Quizá, para comenzar, todos deberíamos reflexionar más sobre lo que significa “calidad de vida” y no dejarnos influenciar por estas ideas que son totalmente contrarias a la correcta visión de lo que es un ser humano, nuestra dignidad y valor.
El Dr. Luis E. Raez es Profesor Asistente de Medicina, Epidemiología y Salud Pública en la División de Hematología Clínica y Oncología Médica, Departamento de Medicina en la Escuela de Medicina de la Universidad de Miami.
|