Publicación en español de la Arquidiócesis de Denver
Julio 2006

Músico que inspira esperanza y fortaleza ayuda a los inmigrantes

Tony Meléndez ofreció conciertos en diversas parroquias en el Norte de Colorado y alentó a los que asistieron a decir “sí puedo”

Por Roxanne King

En 1987, el Papa Juan Pablo II se conmovió tanto con la presentación musical en Los Angeles, California, que bajó del escenario, caminó hasta donde el músico se encontraba sentado y lo besó. Se trataba de Tony Meléndez, nacido sin brazos y hoy toca la guitarra con sus pies. Su hermosa y sufrida guitarra y voz han movido hasta poner de pie con gran ovación a una audiencia llena de jóvenes.

“Tony…eres verdaderamente un joven valiente”, dijo el Santo Padre. “Nos das esperanza a todos. Mi deseo, es que continúes llevando esta esperanza a todas las personas”.

Estas palabras en aquel entonces, le dieron al joven Melendez de 24 años, su misión. Recientemente trajo su entusiasta esperanza al Norte de Colorado donde presentó una serie de seis conciertos del 22 al 26 de junio, auspiciados por Iglesias católicas para beneficio de los esfuerzos por ayudar a los inmigrantes. Es el segundo año en que Melendez realiza estos conciertos de beneficio en la Arquidiócesis de Denver.
Su concierto en la Parroquia Nuestra Señora de la Paz en Aurora la tarde del 24 de Junio, se inició con un conmovedor video de la biografía de Melendez que resaltaba la entusiasta respuesta del Papa Juan Pablo II a este dotado músico y compositor.

Cuando el video en el oscuro corredor llegó a su final, Melendez con su guitarra acústica y su talentosa banda de músicos veteranos - propios de Colorado Pat Smith en la guitarra eléctrica, Paul Dietrich en el teclado y Tim Pope en la percusión (el cual ganó una gran ovación por un grandioso solo) - escogieron la canción final para la desenfrenada apreciación de la audiencia. A través del resto de la presentación la audiencia- una mezcla de familias hispanas y anglos como personas de todas las edades- cantaron y aplaudieron al compás del contagioso rock y la música de alabanza y adoración cristiana en inglés y español.
Melendez preparó la presentación de la banda con historias sobre su vida y familia. Lynn, su esposa americana por ya 15 años y sus dos hijos adoptivos, Marissa de 11 del Salvador y Andres de 8 de Nicaragua, por los cuales pidió aplausos, estuvieron en la audiencia. “(Lynn) me ayuda por que me ama, no porque no tenga brazos”, dijo, mientras le dedicaba una canción.

Melendez, cuya condición fue causada por el uso de Thalomide para prevenir nauseas matinales durante el embarazo de su madre, nació en Nicaragua pero vivió la mayor parte de su juventud en los Estados Unidos, donde su familia lo trajo por la ayuda médica.

El atribuye su esperanza, fortaleza y fe a la gracia de Dios. “La gente me pregunta, ´Tony, ¿por qué te sientes tan realizado?’ dice en el video. “Y les respondo: ´Tengo esto (mis pies), los que me hacen todo, tengo a mi familia…mi corazón quiere bailar, quiere cantar, quiere vivir la vida…porque a los ojos de Dios, estoy realizado”.

La gente le pregunta “¿Tony, dónde están los milagros?” cuenta Melendez en el video, “Yo siempre digo, ´Yo veo tus manos y el hecho de que eres capaz de levantar tu mano, eso es un milagro´”, dice emocionado.

“Por favor, nunca me digan que no pueden”, dice. “Nunca me digan eso, porque ustedes -si ustedes- pueden hacer mucho más. Sólo levántense y digan: ´Yo quiero, yo puedo, yo me voy a avanzar´”. Tienen un mundo afuera esperando a que ustedes digan: sí”.

Phhil Brady, fundador de la Migrant Relief Services Inc., la cual organizó la serie de conciertos, dijo que los $2,500 que recaudaron los conciertos para la ayuda de los inmigrantes será repartido entre cuatro organizaciones de ayuda a los inmigrantes: la Oficina del Ministerio Hispano de la Arquidiócesis de Denver; un conjunto de Iglesias católicas, por su colaboración y esfuerzo; la Parroquia Pope Pius X para el gasto de los viajes de parroquianos a un campamento de inmigrantes este posterior mes; y una pequeña donación a la Arquidiócesis de San Antonio en agradecimiento al impulso de Monseñor José Gómez a Brady para fundar la Migrant Relief Services Inc.

Además de las necesidades básicas como comida y ropa, los trabajadores inmigrantes de las granjas necesitan a menudo de la catequesis y los sacramentos, dijo Brady al Denver Catholic Register. “Los inmigrantes no tienen voz”, dijo. “Ellos son esa parte silente del cuerpo de Cristo. Son un tesoro en nuestros campos de cultivo en Colorado. Necesitan ser incluidos. La Biblia dice que si una parte del cuerpo sufre, todo el cuerpo sufre”. “Necesitan una pequeña ayuda en los campos”. Dijo Melendez a la audiencia. “Necesitan un poco de catecismo”. Este mensaje resonó en los miembros de la audiencia. “Ellos nos necesitan y nosotros los necesitamos”, señaló Katy Quintana de la Parroquia St. Patrick en Denver. Ella y su amiga Anelina Baglo se encuentran entre aquellos que buscan ayudar a Brady con material de ayuda y catequesis.

La respuesta entre los miembros de la audiencia, afirmó que Melendez y su banda fueron el medio perfecto para construir conciencia y solidaridad y movilizar a la gente a ayudar. “Siempre que lo veo me vuelvo un mar de lágrimas”, dice Quintana. “Él va más allá de las palabras, es maravilloso”.

 


 
 

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