“Por Cristo a María y por María más plenamente al Señor Jesús”
Fiestas del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María son un camino para crecer en el amor
Por Jorge Luna
En el mes de junio celebramos dos devociones muy queridas para nuestra fe, y que no es casualidad que se celebre una inmediatamente después de la otra. Se trata de la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús el viernes después de Corpus Christi, y al día siguiente, sábado, la fiesta del Inmaculado Corazón de María. Y tampoco es casualidad que una se celebre primero y la otra después. Porque por Cristo descubrimos a María, y por María nos conformamos más plenamente al Señor Jesús.
Y es que como cristianos estamos llamados a conformarnos al Señor Jesús. Y eso implica que "sus estados, actitudes y relaciones fundamentales... se conviertan en nuestros". Uno de los caminos más hermosos para lograr esta conformación, este conocer más al Señor Jesús, es a través de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, porque a través de ella buscamos conocerlo mejor y amarlo más. Y amar como Él amó.
En este proceso descubrimos el profundo amor de Cristo por Dios Padre en el Espíritu Santo. Y también un profundo amor filial a su Madre, la Virgen María, que es también nuestra Madre. Mientras más crecemos en cercanía al Señor Jesús, más descubrimos la importancia de María para Él y para nosotros. Y en este proceso es el mismo Señor Jesús quien nos guía hacia su Madre. "Mujer he ahí a tu hijo", "He ahí a tu madre" (Jn 19, 26-27). Y al acercarnos a María y al acogerla como nuestra Madre, descubrimos que todo en Ella señala hacia su Hijo el Señor Jesús. "Amando a María llegamos a su corazón, y en él descubrimos que es todo de Jesús".
El Sagrado Corazón de Jesús
La devoción al Corazón de Jesús ha existido desde los primeros tiempos de la Iglesia, desde que se meditaba en el costado y el Corazón abierto de Jesús, de donde salió sangre y agua. De ese Corazón nació la Iglesia y por ese Corazón se abrieron las puertas del Cielo.
Fue el propio Jesús que, en el siglo XVII en Paray-le-Monial, Francia, solicitó, a través de una humilde religiosa, que se estableciera definitiva y específicamente la devoción a su Sacratísimo Corazón. El 16 de junio de 1675, Jesús se le apareció a Santa Margarita María de Alacoque. Su Corazón estaba rodeado de llamas de amor, coronado de espinas, con una herida abierta de la cual brotaba sangre y, del interior de su corazón, salía una cruz. Santa Margarita escuchó a Nuestro Señor decir: "He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres, y en cambio, de la mayor parte de los hombres no recibe nada más que ingratitud, irreverencia y desprecio, en este sacramento de amor".
Con estas palabras Nuestro Señor mismo nos dice en qué consiste la devoción a su Sagrado Corazón. Dos pues, son los actos esenciales de esta devoción: amor y reparación. Amor, por lo mucho que Él nos ama. Reparación y desagravio, por las muchas injurias que recibe sobre todo en la Sagrada Eucaristía.
La devoción al Corazón de Jesús está totalmente de acuerdo con la esencia del Cristianismo, que es religión de amor. Ya que tiene por fin el aumento de nuestro amor a Dios y a los hombres. No apareció de repente en la Iglesia, ni se puede afirmar que deba su origen a revelaciones privadas. Pues es evidente que las revelaciones de Santa Margarita María de Alacoque no añadieron nada nuevo a la Doctrina Católica. La importancia de estas revelaciones está únicamente en que sirvieron para que, de una forma extraordinaria, Cristo nos llamase la atención para que nos fijásemos en los misterios de su amor.
... Y por María más plenamente al Señor Jesús
María, Madre de Jesús y nuestra, nos señala su Inmaculado Corazón. Un corazón que arde de amor divino, que rodeado de rosas blancas nos muestra su pureza total y que atravesado por una espada nos invita a vivir el sendero del dolor-alegría.
La Fiesta de su Inmaculado Corazón nos remite de manera directa y misteriosa al Sagrado Corazón de Jesús. Y es que en María todo nos dirige a su Hijo. Los Corazones de Jesús y María están maravillosamente unidos en el tiempo y la eternidad...
Por ello, nos consagramos al Corazón de Jesús por medio del Corazón de María. Esto se hace evidente en la liturgia, al celebrar ambas fiestas de manera consecutiva.
Santa María, Mediadora de todas las gracias, nos invita a confiar en su amor maternal, a dirigir nuestras plegarias pidiéndole a su Inmaculado Corazón que nos ayude a conformarnos con su Hijo Jesús.
Historia de la Devoción
La historia de la devoción del Inmaculado Corazón se inicia en el siglo XVII, como consecuencia del movimiento espiritual que procedía de San Juan Eudes.
Más adelante, en diciembre del año 1925 la Virgen Santísima se le apareció a Lucía Martos, vidente de Fátima, y le prometió asistir a la hora de la muerte, con las gracias necesarias para la salvación, a todos aquellos que en los primeros sábados de cinco meses consecutivos, se confesasen, recibieran la Sagrada Comunión, rezasen una tercera parte del Rosario, con la intención de darle reparación.
En la tercera aparición de Fátima, Nuestra Madre le dijo a Lucía: "Nuestro Señor quiere que se establezca en el mundo la devoción al Corazón Inmaculado. Si se hace lo que te digo se salvarán muchas almas y habrá paz; terminará la guerra.... Quiero que se consagre el mundo a mi Corazón Inmaculado y que en reparación se comulgue el primer sábado de cada mes.... Si se cumplen mis peticiones, Rusia se convertirá y habrá paz.... Al final triunfará mi Corazón Inmaculado y la humanidad disfrutará de una era de paz".
El Papa Pío XII, el 31 de Octubre de 1942, al clausurarse la solemne celebración en honor de las Apariciones de Fátima, conforme al mensaje de éstas, consagró el mundo al Inmaculado Corazón de María.
Asimismo, el 4 de mayo de 1944 el Santo Padre instituyó la fiesta del Inmaculado Corazón de María, que comenzó a celebrarse el 22 de Agosto. Ahora tiene lugar el sábado siguiente al segundo domingo después de Pentecostés. |