Publicación en español de la Arquidiócesis de Denver
Julio 2006

De personas diferentes, inspiraciones y tus vacaciones

Por Abraham Morales

ESi te platico historias como la que te voy a contar hoy, no son por presumido, vanidoso y demás; las comparto contigo porque son experiencias que me han enseñado algo y al compartirlas contigo preciosamente busco, y espero, que a ti también te transmitan algo importante.

Aclarado el asunto, te cuento pues dos cosas que me pasaron en días recientes: Mientras me estacionaba en el centro vi pasar un muchacho cieguito; cuando él escuchó que cerré la puerta del auto me preguntó cómo llegar a X calle. Traté te explicarle, pero sin poderme ver era un poco difícil darme a explicar sin señas. Se desesperó, se veía ya ansioso porque parecía que ya tenía rato perdido, así que al final me pidió si lo podía acompañar hasta la calle que buscaba. Mientras caminábamos me contó que todavía no se ubicaba bien, que tenía poco que se había mudado de New York a Denver. Llegamos a su calle, me indicó donde vivía y de ahí se despidió con sus bolsas de mandado (comida) y entró a su edificio. Pasaron varios días y lo volví a ver, esta vez de lejos, iba muy a la moda con sus “shorts”, una gorra de NY volteada para atrás y sus sandalias. Quien lo viera pensaría que se hace el loco, que no está ciego. Entre las dos veces que me tocó ver a este joven, también me fije en otra ocasión en una muchacha también cieguita, saliendo bien contenta de una tienda donde sólo venden cafés no muy baratos (sí, la que empieza con S). Era un día bien caluroso y la cieguita iba en “shorts” con su frapuchino caminando por las calles del centro de Denver, igual, como si no fuera una persona “deshabilitada” como quizá estamos acostumbrados a ver en nuestros países, casi en el abandono.

¿Por qué te platico de ellos dos? Ah, porque esto tiene que ver de cierto modo con lo que hablábamos el mes pasado (¿Todavía te acuerdas o eres de los que ni se recuerdan que color de calcetines se puso en la mañana?) Estos dos jóvenes quizá nacieron así, y no porque algo malo hubieran hecho sus papás o porque incluso Dios lo hubiera querido, pero su condición encuentra sentido al inspirar a un joven como tú hoy, con todo tu organismo completo y funcionando bien, a ser como le dijo el Papa Juan Pablo II al cantante católico Tony Meléndez (quien por si no sabías, toca la guitarra con los pies a falta de brazos), “esperanza para todo el mundo”.

A lo mejor seguido o quizá no tanto, pero todos hemos tenido una cercanía con una persona distinta, con una “discapacidad” física o mental. Y de esas personas siempre aprendemos, mejor dicho, deberíamos de aprender. Y no por lástima, sino porque los pequeños detalles de la vida que ya damos por hecho tú y yo, como despertarte y abrir los ojos todos los días, caminar, tomar algo con las manos, abrazar, son para ellos un reto continuo o bien, un imposible. Ellos, en su situación le encuentran y le dan un sentido muy bello y profundo a su condición, la mano de Dios está en ellos para inspirar a otros.

Lo que más me llama la atención es cómo estos jóvenes ciegos que te platicaba es que viven su vida lo más cercano posible al resto de nosotros. Vestir a la moda y cómodos con el calor o poder disfrutar de una bebida fría sin tener que hacerse menos ni provocar lastimas. Y tú y yo, que tenemos todo, ¿cómo vivimos la vida? ¿Te haces menos? ¿Llamas la atención de los demás provocando una especie de lastima? ¿De qué manera eres tú también esperanza para otros? Ellos me inspiraron a mí a varias cosas, entre ellas valorar lo que soy y lo que hago, y a escribirte. Lo cual me pone a pensar ¿y yo a que inspiro a los demás? Tú, ¿cómo y a qué inspiras a otros?

De manera particular te invito a que durante estas vacaciones de verano que, si eres estudiante, tienes más tiempo; a que puedas aprovechar realmente ese tiempo libre con cosas positivas. Si, es muy rico ver tele, pero todo con medida; además un mundo entero te espera afuera. Un mundo al que tú le puedes aportar algo para que sea mejor. Disfruta y aprovecha tus vacaciones compartiendo tu tiempo con las personas diferentes. Tú también, puedes ser, y ya lo eres, esperanza para los demás.

Paz
Abraham

Puedes escribirle a Abraham a: paz_abraham@hotmail.com


 
 

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