Vacaciones, un momento para mejorar, compartir y descansar
Y un momento para aprovechar en ahondar nuestros lazos con quien es el dueño de nuestras vidas: el Señor Jesús
Por Jorge Paredes
Quien no espera unas vacaciones para descansar, y estar exento de deberes y responsabilidades. Sin embargo las vacaciones no deben ser momentos de ocio, sino mas bien un buen momento para dedicarnos a aquellos proyectos que el quehacer cotidiano a veces no nos permite realizar.
Si bien para los padres de familia las vacaciones de los hijos nos alivian el "corre corre" de llevar, recoger, preparar loncheras, ayudar en las tareas, etc. al mismo tiempo es un reto muy grande el mantener a nuestros hijos entretenidos sin la tentación de dejarlos frente al televisor o los video-juegos durante todo el día.
Debemos incentivar a nuestros hijos en el recto uso del tiempo libre, tener tiempo para leer un libro ligero, para hacer deporte, asistir a diferentes eventos culturales o simplemente para platicar y compartir mas a menudo en familia.
Busquemos actividades que enriquezcan a los niños, ellos están llenos de energía y tienen talentos que es necesario desplegar. Si tu hijo(a) tiene dones para el arte, busquemos instancias para sacar a relucir ese talento. Si el presupuesto no nos permite inscribirlo en un taller de dibujo o pintura incentivémoslo nosotros mismos. Colorado tiene paisajes hermosos dignos de inspirar a cualquier artista, sólo nos toca manejar unas cuantas millas para encontrar el paisaje deseado.
Si alguno(a) es bueno para los deportes, es un momento excelente para aprender a ganar, perder, competir, ser disciplinados y para entablar una relación de amigo(a)-amigo(a) con nuestros hijos aprovechando un momento casual para profundizar la relación entre ambos.
Por otro lado, generemos proyectos que involucren a todos los miembros de la familia, renovar el jardín y mantenerlo, pintar parte de la casa, o remodelar algún ambiente puede generar una atmósfera de comunidad en que el esfuerzo y aporte de cada uno beneficia a toda la familia.
Si el presupuesto nos lo permite, visitar a nuestra familia extendida es siempre una bendición. Para los grandes es cargar baterías y tomar energías para seguir con la lucha cotidiana, para los chicos es estrechar lazos con tíos, abuelos y enriquecerse con nuestra cultura latina y valores de familia.
Y para terminar -pero no por ello menos importante- nunca hay que tomarse vacaciones espirituales, busquemos oportunidades para encontrarnos con el Señor Jesús, así como Él apreciaba lugares apartados y de reposo pero no para el ocio sino para encontrarse con el Padre en el silencio, busquemos al Señor en la oración, en una lectura bíblica y los sacramentos, que Jesús amigo sea parte de nuestras vidas y comparta junto a nosotros unas bendecidas y muy merecidas vacaciones.
* Jorge Paredes es coordinador del grupo Familia de Nazaret del MVC y miembro del equipo de preparación al matrimonio en español en la Arquidiócesis de Denver.
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