Él ya nos dio permiso
Ilusión es un luchar de todos los días y ha sido por muchos años, es y ha sido un sufrimiento y pérdida de ganas, de vidas, valores y sueños. Han sido suicidios, asesinatos, muertes, pasos a medias y arrugas en la cara; la culpa se dice ser del Señor Presidente, el destino, o hasta de nosotros. ¿De quién? ¿Dime tú de quién?
Es por la falta de dinero, por ofrecerle a los que se quiere una vida mejor, por un ramillete de oportunidades, por un futuro prometedor dentro de una caja fuerte sin combinación pero ya estamos aquí y sin permiso. Sabes que no debes pero aquí estás, conoces las leyes y las rompes de una en una, estás aquí con ganas de estar allá.
“…Porque te persiguen mojado si el cónsul de los cielos ya te dio permiso”. (Ricardo Arjona en el tema “Mojado” de su producción “Adentro”)
Al llegar a este país a mis 12 años fue como un sueño hecho realidad; el conocer Estados Unidos, el lugar donde están los McDonald´s, Disneyland y donde se habla un lenguaje que no entiendo. Miles de sueños e ilusiones tanto en mi cabeza como en la de mi familia, pero miedo a lo desconocido y con el bolsillo en números rojos. Mis padres desde lava platos, mecánicos, vendedores, hasta trabajar horas extras no pagadas, dizque porque estaban aprendiendo. Por buscar lo mejor para sus hijos, casi nos llevó a vivir en la Casa Samaritana de Denver lo cual fue para nosotros como si hubiéramos tocado el fondo sin oxígeno en los pulmones. Después, un cuarto se convirtió en el hogar más amado por los cinco miembros de la familia y de ahí en adelante se fueron mejorando las cosas. Sé que lo que mi familia y yo hemos vivido ni siquiera se puede comparar con lo que otras personas tienen para contar, pero es mi pasado y mi motivación a ser quien soy, y quien ni siquiera soñé ser.
High School, tiempo de decisiones que marcarán nuestras vidas, tiempo en el cual mis amigos obtuvieron su licencia de manejar y yo me quedé con las ganas, tiempo en el cual se decide a cuál Colegio o Universidad vas a ir y aunque me gané el pasaje gratis para ir me quedé con las ganas otra vez. Tiempo en el cual me pregunté para qué terminar la High School si ni siquiera me iba a ser posible el continuar mis estudios. En esos momentos era mucho más jugosa la opción de dejar la escuela y dedicarme a trabajar, pues para qué perder el tiempo en un sueño manco. Tiempo donde el sexo, las drogas el alcohol y las pandillas eran la moda y lo que todo joven a mí alrededor hacía. Tiempo en el cual me tuve que dar cuenta que no estoy donde pertenezco pero aquí estoy, que no soy quien mis identificaciones demuestran, pero eso ellos no lo saben, y ¿qué hacer? La pregunta estaba en el aire y sigue estando, con un futuro lleno de preguntas me decidí hacer de mí lo mejor y llegar hasta donde me sea posible. Terminé la High School con buenos grados y he estado asistiendo al colegio más barato de Denver en el cual por un tiempo aceptaban a indocumentados y solamente cobrándoles como residentes lo cual ya terminó y aunque todavía nos aceptan ahora tenemos que pagar tres veces más de lo que pagara un residente de Denver.
No es fácil el no haber escogido el estar en este país como indocumentado y haber crecido en él como el que nació aquí y no gozar de las mismas oportunidades de las que gozan mis amigos con los cuales crecí como sería mi caso. El estar en este país como indocumentado no es nada fácil para nadie, pero como cristianos tenemos esperanza, fe y en “Él” tenemos que encontrar las fuerzas de salir adelante, de luchar por la justicia, de saber que podemos y que tenemos la tarea de actuar.
Necesitamos un Martin Luther King Jr., un Cesar Chávez, necesitamos que nuestra juventud dé frutos, nos pongamos de pie y luchemos por lo que “Él” nos dio. Nuestra juventud tiene que sobresalir en medio de los demás, nosotros jóvenes cristianos católicos somos jóvenes que nos gusta luchar, que tenemos ganas de salir adelante, de cumplir nuestros sueños. No dejemos que lo difícil de la realidad que vivimos nos nuble la vereda y nos haga dejar de caminar, nosotros somos mucho más que eso. Y ¿Cómo dudarlo?, pues mira que estamos del lado del Todopoderoso. No es tiempo de dificultades ni de miedos y temores, es tiempo de ser, es tiempo de brillar, para nuestra juventud es tiempo de ser luz de Cristo.
Este artículo fue escrito por “Cacho”.
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