Publicación en español de la Arquidiócesis de Denver
Febrero 2006

Deus caritas est, "Dios es Amor"

Benedicto XI publica primera encíclica de su pontificado

VATICANO (ACI).- A fines de enero fue publicada la primera Encíclica del Papa Benedicto XVI, quien bajo el título Deus caritas est expone el tema del amor cristiano, abarcando una reflexión teológico filosófica así como la concretización del amor y la caridad en el mundo de hoy.

"Dios es Amor y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él". Con esta cita bíblica de la primera epístola de San Juan Evangelista comienza la encíclica del Santo Padre, palabras que "expresan el centro de la fe cristiana".

La Encíclica está articulada en dos grandes partes. La primera ofrece una reflexión teológico-filosófica sobre el amor en sus diversas manifestaciones, concretamente eros, philia, ágape; y precisa algunos datos esenciales del amor de Dios por el hombre y de la unión intrínseca que tal amor tiene con el amor humano.

Saliendo al encuentro de posibles mal interpretaciones de tal desarrollo, como lecturas negativas del eros y de la corporeidad, la encíclica destaca que "el eros, puesto en la naturaleza del hombre por el mismo Creador, necesita de disciplina, de purificación y de maduración para no perder su dignidad originaria y no degradar a puro 'sexo', convirtiéndose así en una mercadería".

Más adelante se lee: "incluso si el eros inicialmente es sobre todo deseo, en el acercarse después a la otra persona se pondrá cada vez menos preguntas sobre sí, buscará cada vez más la felicidad del otro, se donará y deseará 'ser para' el otro: así se inserta en este y se afirma el momento del ágape".

"En Jesucristo, que es el amor encarnado de Dios, el eros-ágape alcanza su forma más radical. En la muerte en la cruz, Jesús, donándose para levantar y salvar al hombre, expresa el amor en la forma más sublime. En este acto de oferta, Jesús ha asegurado una presencia duradera a través de la institución de la Eucaristía, donde bajo las especies de pan y de vino, se dona a sí mismo como nuevo maná que nos une a Él".
"Participando de la Eucaristía, también nosotros somos involucrados en la dinámica de su donación. Nos unimos a Él y al mismo tiempo nos unimos a todos los demás a los cuales Él se dona; convirtiéndonos así todos en 'un solo cuerpo'".

La práctica de la Caridad
La segunda parte del documento trata en cambio el ejercicio concreto del mandamiento del amor hacia el prójimo. En esta parte se afirma que "el amor al prójimo enraizado en el amor de Dios, además de ser una tarea de cada fiel, lo es también de la entera comunidad eclesial, que en su actividad caritativa debe reflejar el amor trinitario".

El Papa Benedicto XVI hace ver también como "con el progresivo difundirse de la Iglesia, este ejercicio expresa así una triple tarea: anuncio de la Palabra de Dios, celebración de los Sacramentos, servicio de la caridad. Se trata de tareas que se presuponen mutuamente y que no pueden ser separadas una de la otra".

Oración en la acción
Hacia el final de la encíclica el Santo Padre recuerda la importancia de la oración. "Frente al secularismo que puede condicionar también a muchos cristianos comprometidos en el trabajo caritativo, es necesario reafirmar la importancia de la oración".

"Quien reza no pierde su tiempo, incluso si la situación parece impulsar únicamente la acción, no pretende cambiar o corregir los planes de Dios, sino que busca- bajo el ejemplo de María y los Santos- de buscar en Dios la luz y la fuerza del amor que vence toda oscuridad y egoísmo presente en el mundo", concluye el Pontífice.


 
 

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