Santa Teresa de Frederick
La historia de tres pioneras y una comunidad con hambre de Dios
Por Lara Montoya
Semanas atrás, cuando asistí a una de las reuniones mensuales de los directores de Educación Religiosa y Catequesis, tuve la oportunidad de conocer a un grupo de mujeres que representaban a la nueva comunidad hispana de Santa Teresa de Frederick. Ellas me llamaron la atención, y esto me llevó a conocer un poco más esta naciente comunidad que crece con fuerza. Al llegar a su parroquia, y conversar con ellas, me impresionó el ver en su sencillez, la inmensa audacia y liderazgo que las ha llevado a sacar adelante toda una pastoral. El Pueblo Católico comparte con ustedes esta historia. Las protagonistas: Judith Ruiz, María Alvarado (Mary) y Matilde Jimenez (“Doña Mati”).
Las primeras inquietudes
Hace poco más de un año, Judith Ruiz al ver las muchas necesidades de su comunidad decidió buscar ayuda para tener una Misa en español. “Tenía que ir hasta Longmont todas las semanas para poder ir a Misa, me preguntaba porqué no podía tener una misa acá siendo tan grande la comunidad hispana, entonces tuve la inquietud de saber que pasaba con las demás personas que viven en esta área de Denver” contaba Judith y añadió “empecé a investigar, me enteré que muchos no iban a misa porque no tenían recursos, ni medios para ir hasta Fort Lupton o hasta Longmont que son los pueblos más cercanos. Noté además que habían muchos niños que no estaban ni bautizados, y me di cuenta que había mucha necesidad en el pueblo. Al principio me detuve porque sólo pensaba en mis limitaciones, en lo poco que yo podía hacer”.
Pero ante corazones generosos y hambrientos de llevar al Señor Jesús a más gente, ¿cómo Dios no derramará su gracia de manera particular? ...“Pasaba todos lo días por acá y veía esta parroquia siempre cerrada, entonces me pregunté el por qué de esto. Al tiempo vi que en la zona habían tres parroquias protestantes que se llenaban de gente, sobre todo de hispanos. Y finalmente la Iglesia de Longmont ya no tenía espacio, se llenaba de gente, hasta nos decían de broma, ‘toda la gente de Frederick está sentada en las primeras bancas, y ya no nos está dejando espacio a nosotros’. Estas tres cosas fueron las que me impulsaron a buscar al Padre Jorge de los Santos y a contarle de la necesidad que había en este pueblo”.
La audacia de las pioneras
“El Padre Jorge me dijo que tenía que demostrar que había gente hispana con necesidades concretas para ver si valía la pena organizar algo. Juanita Díaz, quien tiene mucho tiempo viviendo acá me ayudó a juntar firmas, Mary también nos ayudó a hacer listas y con todo nos fuimos casa por casa, ahí nos dimos cuenta que habían muchos hispanos por esta zona, así como muchas necesidades. Pudimos juntar un total de 400 firmas más o menos y se las presentamos al Padre Jorge. Él nos ayudó mucho, ha sido un ángel para nosotras. Habló con el obispo, y el Obispo al ver tantas firmas y tantas necesidades dio permiso para que hubiera una Misa en español, entonces el Padre Jorge se encargó de esa misa con la ayuda del Padre Giovanni Capucci y todos los domingos teníamos misa”.
Una comunidad con hambre de Dios
Judith sigue contando la historia de los fieles en Frederick ... “cuando la gente empezó a llegar no se contentaba nada más con una Misa, ya empezaban a pedir más sacramentos, que se les bautizara a los niños y poco a poco se vio la urgencia de tener un sacerdote que se encargue de nosotros. Ahora hemos tenido que hacer dos misas. La gente estaba hasta los pasillos, el Padre Giovanni una vez al ver a tanta gente se asustó, dijo que eso ya era demasiado y hasta los bomberos se dieron cuenta y vinieron a ver que pasaba. Se pidió tener otra misa, eran cerca de 500 personas, los acomodadores ya no sabían que hacer, así fue que se inició otra misa”.
En medio del diálogo Mary comentó “al empezar este sueño, con una comunidad con tantas necesidades, nosotros ya sabíamos lo que se venía después, por eso empezamos a tomar clases en otras comunidades. Empezamos a formarnos y la gente ya nos empezaba a preguntar con ansias, ¿cuándo van a empezar la catequesis? Es así que en junio empezamos a avisar que se registraran y ya en octubre iniciamos las clases. Ahora tenemos 12 catequistas involucradas. Las primeras Catequistas son Judith y “doña Mati”, ellas son las que nos han instruido, porque nosotras no sabíamos nada. Empezamos yendo al congreso de catequistas y luego a hacer todo como se debe. Hemos tenido que invitar a catequistas de Longmont porque tenemos muchos niños”.
Doña Mati la maestra
Doña Mati era la directora de catequesis y educación religiosa de Longmont, de la parroquia San Juan Bautista y una vez que cerraron la catequesis en español allá, empezó a enseñar en Frederick y trabajar con Mary y Judith.
“Al comienzo estábamos un poquito perdidas en la catequesis, no sabíamos que material usar pero teníamos que hacerlo porque la gente está muy necesitada, buscamos material de todos lados” –señaló Mary- “pero doña Mati que ya tenía experiencia como catequista nos ayudó mucho, actualmente nos está dando un curso que ella recibió en la Arquidiócesis, y tenemos un material que el Padre Jorge sacó hace tiempo cuando era el coordinador de la catequesis hispana y lo sacaba como un folletito y lo hemos estado estudiando para poder prepararnos e ir con pasos con firmes y estamos haciendo lo poquito que podemos”.
La llegada del párroco
Doña Mati compartió que “por fin tenemos un sacerdote que se encarga directamente de nuestra comunidad y eso para nosotros es una bendición porque necesitamos de mucha ayuda. Todos estaban tan emocionados con la llegada de un nuevo sacerdote que apenas lo vieron se acercaron a presentarle sus necesidades.
El Padre Mario Ramírez, quien fue ordenado sacerdote hace unos meses es el sacerdote asignado, él nos dijo “me asignaron a esta comunidad desde el 4 de enero y me he sentido muy bien aceptado. El recibimiento ha sido muy cálido, la gente está muy alegre al ver que ya tiene un párroco, alguien fijo, porque antes venían diferentes sacerdotes a celebrar misa, ahora es la misma persona. Tienen mucha disponibilidad y entusiasmo por aprender, conocer, sobre todo por ser fiel al mensaje de Dios y a las enseñanzas de la Iglesia”.
Entonces ya sabe, si algún día está paseando por el norte de Denver y quiere conocer católicos dinámicos y con empuje visite a los fieles de Santa Teresa en Frederick y pregunte por Judith, Mary o Doña Mati... |