Publicación en español de la Arquidiócesis de Denver
Abril 2006

Una vida de entrega a la comunidad hispana

Servir a los demás al cien por ciento es su mayor alegría

Yolanda Luna es Directora del Ministerio Hispano de la Parroquia Reina de la Paz, uno de los ministerios hispanos más extensos y mejor organizados de la Arquidiócesis de Denver. Ella empezó a trabajar como voluntaria en esta parroquia desde 1997, sin embargo su historia de servicio y liderazgo empieza muchos años atrás.

Por Yolanda Luna

En el Año 1991 venimos de Jerez Zacatecas, México al estado de Washington con nuestros 5 hijos de 15, 13, 10, 4 y 1 años. Nos acercamos a la Iglesia al sentir nostalgia de nuestra tierra. Atendíamos la misa en inglés pues no había nada en español, 2 años mas tarde surgió la idea de pedir al Sr. Obispo de la Diócesis de Yakima, que se celebrara Misa en español. Monseñor Eusebio Quintana comenzó a celebrarla en el año 1994 y así fue como comenzamos el pequeño Ministerio Hispano de Goldendale. Éramos 14 familias hispanas, todos trabajábamos en el campo y formábamos la pequeña comunidad. Recuerdo que la misa era a las 10 de la mañana -nos levantábamos temprano, yo pedía a mi hijo Ramón levantar a familias que no tenían carro, mi esposo recogía otras familias, y yo me iba a preparar todo lo necesario con mucha alegría para la celebración de la Misa y recibir a Monseñor Quintana.

Después nació el deseo y la necesidad de salir algún lugar más grande donde todos pudiéramos tener mejores oportunidades, yo tenía además un deseo enorme de poder conocer más de la Iglesia Católica y sentía una gran necesidad de formarme y crecer espiritualmente, pero ya no quería ser voluntaria pensaba que ya era tiempo de dedicarme más a la familia y a mi misma. Así, pedimos a Dios que nos guiara en la decisión que íbamos a tomar.

En el primer intento nos fuimos a Salt Lake City en Utha, pero algo me decía que no era el lugar indicado, veníamos en caravana con 3 carros donde traíamos lo más indispensable. Así continuamos nuestro viaje a Colorado, aquí vivía una hermana de mi papá a la cual no veía desde hacia 20 años, ella nos animó a venirnos. En cuanto llegamos a su casa llamé a la Arquidiócesis preguntando que parroquia quedaba cerca, me preocupaba encontrar un grupo de Jóvenes para mis hijos adolescentes de 13 y 15 años.

La Parroquia Reina de la Paz era la más cercana, inmediatamente fuimos a buscarla pero no la encontramos, en el camino vimos unos departamentos en renta y sin pensarlo tomamos uno pagando 3 meses de adelanto, al firmar el contrato pregunté por una Iglesia católica que me habían dicho quedaba cerca y al fin la encontramos. Al llegar me di cuenta que nadie hablaba español, y la verdad no me sentí muy bien recibida, tal vez por eso es tan importante para mí el Ministerio de Bienvenida. Un feligrés americano se dio cuenta y tratando de ayudar nos llevo al Santísimo y nos dijo: “en esta parroquia el Santísimo esta expuesto las 24 horas bienvenidos a Colorado y a Queen of Peace”.

Era Febrero de 1997, el Padre Jhon Toepfer presidió nuestra primera Misa en esa parroquia, su homilía nos pareció bellísima y el padre pidió voluntarios para ayudar en el Catecismo, me hice la desentendida porque no quería involucrarme demasiado en la Iglesia. Cuando saludamos al Padre Juan mis hijas Laura y Liliana le dijeron: “Mi mamá ayudaba mucho en la Iglesia y nosotros somos monaguillos.” Esa semana el Padre me llamó para invitarme ayudar en algún ministerio, esa invitación me hizo sentirme importante, pero le dije al Padre que le agradecía pero mi propósito era no involucrarme por el momento en la Iglesia. Sin embargo sentía remordimiento cada vez que el Padre Juan hablaba sobre la necesidad de voluntarios para el Catecismo. Me hizo la invitación por segunda vez, recuerdo que estaba triste porque su tía, que era directora de Catequesis y venia del estado de Washington había muerto, y me dijo que le estaba pidiendo ayuda para encontrar muchos voluntarios. Al oír esto le dije, “Padre le voy a ayudar sólo mientras encuentre a alguien”. Ayudé como voluntaria por 2 años y 3 meses. Un día el Padre me dijo que rezara porque había solicitado al Párroco Bill Breslen un medio tiempo para que me paguen algo, y en Junio del 2000 comencé a trabajar medio tiempo como coordinador del Catecismo.

En Junio del 2002, Al padre Juan lo nombraron Párroco de la Parroquia de la Anunciación, me dijo que me iba a proponer como Directora del Ministerio Hispano con el nuevo Párroco Martín Lally. Sentí una gran responsabilidad pero me dio mucho gusto, pues me gusta mucho trabajar con la gente, siempre he tratado de dar mi cien por ciento para servir a los demás.

Esta nueva y gran responsabilidad fue un gran reto para mi, ya que comenzábamos una nueva administración, nuevos compañeros de trabajo; comenzó a trabajar Alicia Loya, después Silvia Gould, y juntas formamos un gran equipo de trabajo, recibiendo siempre mucho apoyo de todo el personal de la Parroquia para continuar la misión que Dios nos ha encomendado.

El trabajar para la comunidad hispana en Queen of Peace ha sido una bendición para mí, tenemos un promedio de 200 voluntarias y gracias a la ayuda y dedicación de ellos el Ministerio Hispano continúa su camino. Ha sido un gran reto trabajar en una comunidad multicultural y saber que debemos ser un puente para unir las 2 comunidades: hispana y anglosajona, así como las demás comunidades que tenemos en esta Parroquia y me siento contenta, pues poco a poco estamos logrando ese propósito. Por otro lado estoy convencida de que para Dios no hay fronteras ni idiomas, y que esta unidad la vamos a lograr el día en que todos nos preocupemos no sólo por nuestra salvación sino por la salvación de los demás, sin importarnos de que raza somos, lo importante es que todos somos hijos de Dios.

 
 
 

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