Publicación en español de la Arquidiócesis de Denver
Septiembre 2005

Huracán Katrina permite mostrar generosidad

Por el Exmo. Monseñor Charles J. Chaput, O.F.M. Cap

A lo largo de la última década, los americanos hemos visto un desfile de sufrimiento humano desde el Cuerno Africano hasta el Suroeste de Asia. Los católicos siempre han respondido rápido y generosamente. La Arquidiócesis de Denver es una diócesis “pequeña” para los estándares de Estados Unidos. Tenemos menos de 500,000 católicos en el norte de Colorado. Pero en las semanas del tsunami de diciembre del 2004 que mató a cientos de miles de personas en Asia, los católicos de la arquidiócesis donaron $ 799,000 para ayudar a las víctimas.

Esa es la naturaleza de nuestra Iglesia. Los católicos que buscan realmente vivir su fe también viven obligaciones hacia sus hermanos y hermanas en Cristo, y a la más amplia comunidad humana. Aquellos que viven necesidad nunca son extraños. Los católicos ayudan a los que sufren porque amamos a Jesucristo, y vemos su rostro en ellos. No preguntamos si las víctimas son malayos o sudaneses; cristianos, hindúes, judíos o musulmanes. Hacemos la obra de caridad porque es correcto.

Pero hasta ahora “hacer lo que está bien” -la acción generosa- por víctimas de desastres naturales han sido rostros extranjeros en lugares muy lejanos. El 28 de agosto esto cambió. La necesidad de nuestra ayuda está ahora aquí en casa y es abrumadoramente urgente. Nada como el alcance del desastre del Huracán Katrina ha sucedido antes en los Estados Unidos. La imagen de norteame-ricanos refugiados errando por una gran metrópoli devastada como Nueva Orleáns es algo completamente nuevo. Nadie con vida lo ha visto alguna vez, y la escala de tragedia nos lleva a reflexionar y actuar.

Como americanos, muchos de nosotros damos por hecho las comodidades, el orden y la rutina de nuestra vida diaria. Lo que hemos presenciado la semana pasada es una muestra de cómo todo ello se puede derrumbar. Hemos visto actos de bondad y sacrificio personal extraordinarios. También hemos visto actos increíbles de desprecio por la vida humana y la propiedad, de parte de hombres malos disparando armas automáticas a las mismas personas que trataban de ayudarlos.
Jeanette DeMelo, quien pronto será la nueva directora de comunicaciones de nuestra arquidiócesis, y actualmente trabaja en la Arquidiócesis de Nueva Orleáns, dijo en el teléfono desde la casa de un pariente que la acogía que la ciudad estaba “inimaginable” y li-teralmente era “una zona de gue-rra” en los días en que se dieron el huracán y la inundación. Pero también dijo que en medio de todo esto, la Iglesia local continuaba su ministerio y Caridades Católicas continúa sirviendo a miles de personas desesperadas que se encuentran en necesidad.

La mayoría de nosotros -si Dios así lo permite- nunca experimentará la confusión y el sufrimiento que hemos visto en estos días a lo largo y ancho de los estados del golfo. Por ese don de la misericordia de Dios, necesitamos retornar seriamente hacia la humildad y gratitud. Todo lo que tenemos, incluyendo la vida misma, es frágil. Se puede desvanecer en un momento. Podemos pensar que somos maestros de nuestro am-biente. Los hechos nos han recordado que no lo somos.

Por lo tanto, los mismos eventos, nos invitan a mostrarle al mundo lo que el discipulado cristiano y la verdadera humanidad significan. La gente de los estados del golfo son amigos americanos. Muchos de ellos son amigos católicos. Necesitan nuestras oraciones. También necesitan desesperadamente nuestra ayuda material y financiera.

Parroquias a lo largo de la Arquidiócesis de Denver realizarán una colecta especial para ayudar a la gente de los estados del golfo y a la ayuda posterior al Huracán Katrina en todas las misas del fin de semana del 17 y 18 de Septiembre. Les pido a todos -tanto laicos como clérigos- que sean lo más generosos posibles con sus contribuciones, y otros servicios y dones que podamos ofrecer. Miles de personas sin hogar y financieramente destruidos, incluyendo a muchos ancianos y familias con niños, dependen de nuestra ayuda inmediata.

Ellos están buscándonos a ti y a mí. Conozco el gran corazón de los católicos de Colorado, y sé que no abandonaremos a nuestros hermanos y hermanas.

Aquellos interesados en contribuir, pueden también enviar sus donaciones directamente a la Archdiocese of Denver. Por favor asegúrese de indicar en su cheque claramente en el Memo “Hurricane Katrina Relief”. Las donaciones serán enviadas a Caridades Católicas en Estados Unidos para su mejor distribución. Para cualquier pregunta comuníquese con Al Hooper al 303.715.3220.


 
 

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