Domingo, Día del Señor, Día de celebrar la Eucaristía
Comunidad hispana se reunirá a celebrar una Semana Eucarística
Por el Padre Jorge de los Santos
Hermanos, ya nos acercamos a la conclusión del Año de la Eucaristía proclamado por el Papa Juan Pablo II de feliz memoria. Y en nuestra arquidiócesis, los que provenimos de los diferentes países de Latinoamérica la tierra de la esperanza, lo celebraremos de manera magnífica con una Semana Eucarística. Con el presente mensaje preparamos el ambiente para este evento tan importante para nuestra Iglesia.
"La Iglesia, por tradición apostólica que trae su origen del mismo día de la resurrección de Cristo, celebra el misterio Pascual cada ocho días en el día que es llamado 'Día del Señor' o domingo (...) Por eso, el domingo es la fiesta primordial, que debe presentarse e inculcarse a la piedad de los fieles (...)". (Vat II SC 106)
Hacia el año 303 de nuestra era cristiana, 49 cristianos, miembros de la Iglesia primitiva de Abitene, lo que actualmente es el país de Túnez, prefirieron el martirio a abandonar la celebración dominical de la Eucaristía. El emperador Diocleciano había declarado que serían reos de muerte todos aquellos que profesaran la fe cristiana. El procónsul le preguntó a S. Emérito el por qué acogían a los cristianos en su casa para la celebración de la "Fracción del Pan", a pesar de la prohibición de parte del emperador, le respondió a quien lo interrogaba: ¡sin el Domingo no podemos vivir!
La afirmación anterior enfatiza la importancia del domingo y no como precepto que tenemos que cumplir, sino como el centro de la vida cristiana, sin el cual esa vida no tiene sentido.
Domingo encierra un triple significado: indica el día del Señor, pero remite a la vez a cuanto cons-tituye su contenido, es decir, su resurrección y su presencia en el acontecimiento eucarístico.
¿Qué significa el domingo para nosotros? Al celebrar la liturgia Eucarística dominical, ésta es una pregunta esencial. ¿Seríamos acaso nosotros capaces de dar la respuesta valiente de S. Emérito? En nuestro tiempo, ¿con cuánta frecuencia el Día del Señor se convierte en el día de los quehaceres de la casa, para los deportes, para la playa o un día más de trabajo?
Este año de la Eucaristía es apropiado para hacer referencia a la carta apostólica publicada hace siete años por el Papa Juan Pablo II de santa memoria, Dies Domini. En esta carta el Papa insiste sobre la importancia del Día del Señor. El último párrafo de esta carta resume el significado del domingo: "Que los hombres y las mujeres del tercer Milenio, encontrándose con la Iglesia que cada domingo celebra gozosamente el misterio del que fluye toda su vida, puedan encontrar también al mismo Cristo resucitado. Y que sus discípulos, renovándose cons-tantemente en el memorial se-manal de la Pascua, sean anuncia-dores cada vez más creíbles del Evangelio y constructores activos de la civilización del amor"(Dies Domini, n87).
La Iglesia vive de la Eucaristía. Esta afirmación encierra el núcleo del misterio de la Iglesia. Del misterio Pascual nace la Iglesia. En la sagrada Eucaristía, por la transformación del pan y el vino en el Cuerpo y la Sangre del Señor, la Iglesia se alegra de esta presencia con una intensidad única, en el don eucarístico, Jesús entrega a su Iglesia la actualización perenne del Misterio Pascual.
El Concilio Vaticano II ha proclamado que el sacrificio eucarístico es "fuente y cima de toda la vida cristiana". La Sagrada Eucaristía, en efecto, contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, es decir, Cristo mismo, nuestra Pascua y Pan de Vida, que da la vida a los hombres por medio del Espíritu Santo.
Cuando la Iglesia celebra la Eucaristía, memorial de la muerte y resurrección del Señor, se hace realmente presente este aconte-cimiento central de nuestra salvación y se realiza la obra de nuestra redención. Pero la eficacia Salvífica del sacrificio se realiza plenamente cuando se comulga recibiendo el Cuerpo y la Sangre del Señor, mediante la comunión le recibimos a Él mismo que se ha ofrecido por nosotros.
No dejen de asistir a la Misa que presidirá el Arzobispo Carlos Chaput, el miércoles 12 de Octubre en la Catedral de la Inmaculada Concepción (entre Logan y Colfax, Denver) a las 7:00 pm con el fin de clausurar este Año dedicado a la Eucaristía.
* Comuníquese con la Oficina del Ministerio Hispano para darle información sobre la fecha y el lugar donde se realizará la Semana Eucarística, llamando al 303.715.3247.
El Padre Jorge De los Santos O.crs, es el Vicario para el Ministerio Hispano.
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