Publicación en español de la Arquidiócesis de Denver
Septiembre 2005

Jóvenes demuestran que la Iglesia está viva

JMJ pudo reunir a un millón de jóvenes en un ambiente de alegría y recogimiento

Por Lara Montoya

Hace unas semanas pudimos ver, algunos a través de las pantallas y otros directamente, que nuestra Iglesia está viva, ese fue el testimonio del millón de jóvenes que asistieron a la XX Jornada Mundial de la Juventud en Colonia, quienes con su alegría y vitalidad demostraron que quieren comprometerse con el presente y futuro de la Iglesia.

Con el lema de “Hemos venido a Adorarle” los jóvenes vivieron una experiencia de encuentro profundo con el Señor, quien estuvo presente de manera especial en la Vigilia del sábado durante la Exposición al Santísimo. El Pueblo Católico presenta en esta edición testimonios de jóvenes hispanos de Denver que participaron de este gran evento eclesial.

Mensaje del Papa a los jóvenes
“En nuestra peregrinación con los misteriosos Magos de Oriente hemos llegado al momento que San Mateo describe así en su Evangelio: «Entraron en la casa (sobre la que se había parado la estrella), vieron al niño con María, y cayendo de rodillas lo adoraron» (Mt 2,11). El camino exterior de aquellos hombres terminó. Pero en este punto comienza un nuevo camino para ellos, una peregrinación interior que cambia toda su vida. Porque seguramente se habían imaginado a este Rey recién nacido de modo diferente. Sabían que el mundo estaba de-sordenado y por eso estaban inquietos. Estaban convencidos de que Dios existía, y que era un Dios justo y bondadoso. Tenían un hambre y sed que les llevó a emprender el camino; se hicieron peregrinos para alcanzar la justicia que esperaban de Dios y para po-nerse a su servicio. Aquí comenzó su camino interior. Comenzó en el mismo momento en que se postraron ante este Niño y lo reconocieron como el Rey prometido…Queridos amigos, podemos preguntarnos lo que todo esto significa para nosotros. Los Magos que vienen de oriente son sólo los primeros de una larga lista de hombres y mujeres que en su vida han buscado constantemente con los ojos la estrella de Dios, que han buscado al Dios que está cerca de nosotros, seres humanos, y que nos indican el camino. Es la muchedumbre de los santos - conocidos o desconocidos - mediante los cuales el Señor nos ha abierto a lo largo de la historia el Evangelio. Sólo de los santos, sólo de Dios, proviene la verdadera revolución, el cambio decisivo del mundo. No son las ideologías las que salvan el mundo, sino sólo dirigir la mirada al Dios viviente, que es nues-tro creador, el garante de nuestra libertad, el garante de lo que es realmente bueno y auténtico”.

* Fragmentos del Discurso del Papa Benedicto XVI en la Vigilia Final de la XX JMJ, sábado 20 de agosto de 2005.


 
 

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