Publicación en español de la Arquidiócesis de Denver
Octubre 2005

La nueva vida y la píldora del día después

Debemos comprender que el primer derecho del ser humano es el derecho a la vida

Por Dr. Germán Alvarado, MD, MPH *

Existen personas que piensan que la ciencia y la tecnología siempre han estado al servicio de la persona. Lamentablemente, muchos ejemplos de la historia reciente demuestran que no es así. Los experimentos del gobierno nazi (1942-1945) algunos de ellos llevados a cabo en colaboración con compañías farmacéuticas, el estudio de sífilis de “Tuskegee” en Alabama (1932-1972) llevado a cabo por el “US Public Health Service” en afro-americanos o el estudio de “Willowbrook” en Nueva York (1963-1966) llevado a cabo en niños con retardo mental, son sólo algunos ejemplos de cómo a veces en nombre de la ciencia y la tecnología se han cometido atentados contra los derechos humanos elementales no respetando la vida y la salud de las personas más débiles. Muchas veces esos abusos fueron cometidos por instituciones consideradas “serias” en su momento por un número importante de personas.

Experimentos como esos, llevados a cabo en pleno siglo XX, originaron “a posteriori”, códigos de ética que hoy regulan la investigación y el quehacer científico en el mundo como p. ej. el Código de Nuremberg (1947), la declaración de Helsinki (1964), o el reporte Belmont (1979) y otros. Aunque imperfectos, estos códigos tratan de impedir abusos del pasado, aunque no siempre lo consiguen.

La ciencia reconoce desde 1946 que la vida humana empieza en el momento de la fecundación (declaración de la Asociación Médica Mundial). La fecundación (procreación de una nueva vida humana con un nuevo genoma) puede producirse tan rápido como 4-6 horas después de la relación se-xual o puede demorar como máximo hasta 72 horas. No existen en la actualidad métodos que nos permitan saber si la fecundación ya ocurrió inmediatamente después de la relación sexual, porque las pruebas de embarazo que se han desarrollado hasta el día de hoy miden ciertas hormonas producidas por la madre (las cuales comienzan varios días después, y cuando el niño por nacer está ya en el útero). Las hormonas producidas por el nuevo ser existen desde las primeras horas, pero hasta el día de hoy la ciencia no ha inventado un método no costoso de medirlas.

Por otro lado, la anticoncepción de emergencia (llamada también píldora del día después o PDD) cuando se toma después de la fecundación es anti-implantatoria y, por lo tanto, abortiva pues impide la anidación del embrión humano en la capa interna del útero de la madre, la cual de no ser por la PDD debería producirse entre el 6to. y el 8vo. día de vida.
Esto lo podemos leer en artículos científicos serios como p. ej el publicado por Kahlenborn y colaboradores (2002) en la prestigiosa revista científica “ The Annals of Pharmacotherapy”, trabajo en que se revisaron todos los estudios científicos de los últimos 35 años que analizan el mecanismo de acción de la PDD. En estudios mas recientes no se ha podido refutar el mecanismo anti-implantatorio de la anticoncepción de emergencia.

El fin (objetivo) de la salud es estar al servicio de la persona humana. El fin (objetivo) de los derechos humanos es el mismo, la persona humana. Y el principal de los derechos humanos, es el derecho a la vida. Pero, ¿cómo se puede respetar el derecho a la vida dando pastillas que sirven para matar?
Y ese argumento es claro, independientemente de que institución o persona quiera a través de la manipulación del lenguaje negar lo evidente. La verdad científica es que la anticoncepción oral de emergencia es anti-implantatoria y por lo tanto abortiva.

Ciertas organizaciones pretenden ocultar información a la gente, especialmente a las mujeres, haciendo pasar a ésta píldora como si fuera un anticonceptivo más; quizás porque gozan del apoyo económico de compañías farmacéuticas interesadas y de grupos pro-abortistas que consideran que este es un paso importante en su agenda política.
Como médico, sólo puedo defender la vida y la salud, y consecuentemente rechazo enérgicamente la píldora del día después.

Los ciudadanos no debemos permitir que se atente contra la vida de ninguna persona, especialmente debemos cuidar a los mas débiles (los niños por nacer en estadío inicial).

* Médico - Universidad Peruana Cayetano Heredia
Master en Salud Pública- Université Libre de Bruxelles, Bélgica.
Post doctoral fellow- Johns Hopkins University- USA


 
 

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