Eucaristía, el milagro por excelencia
Mons. Raffaello Martinelli, oficial de la Congregación para la Doctrina de la Fe: los milagros eucarísticos y el milagro de la Eucaristía
Al finalizar el Año de la Eucaristía, Monseñor Raffaello Martinelli, funcionario de la Congregación para la Doctrina de la Fe y miembro de la comisión de redacción del Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, concedió una entrevista a la Agencia de Noticias Zenit. Monseñor Martinelli habló sobre los milagros eucarísticos que a lo largo de la historia han conmovido a miles de fieles, recordando que es en el Sacramento de la Eucaristía dónde el Señor Jesús se hace realmente presente, destacando que en cada Misa se presencia ese milagro eucarístico por excelencia. Más adelante publicamos parte de su entrevista.
¿En qué consiste y cómo explicar un milagro eucarístico?
Mons. Martinelli: Se trata de un hecho extraordinario, refe-rente al misterio de la Eucaristía. Precisamente porque ha sido reconocido como un hecho extraordinario, no encuentra explicación en hechos y razonamientos científicos, va más allá de la razón humana, e interpela al hombre urgiéndole a «ir más allá» de lo sensible, de lo visible y humano.
Desde hace decenios, la cultura secularizada define los milagros en general, y los eucarísticos en concreto, como simples cuentos para ingenuos. ¿Cómo responder a esta objeción?
Mons. Martinelli: Hay que recordar sobre todo que nuestra fe en la Eucaristía no se funda en los milagros eucarísticos, sino en Cristo Señor, que durante su predicación pre-anunció la Eucaristía y luego la instituyó, celebrando con sus apóstoles la Última Cena, el Jueves Santo, antes de su Pasión y Muerte del Viernes Santo. Desde entonces, la Iglesia, fiel al mandato del Señor: «Haced esto en memoria mía» (1 Cor 11,24), ha celebrado siempre con fe y devoción la Eucaristía, sobre todo el domingo, día de la resu-rrección de Jesús, y seguirá haciéndolo «hasta que Él venga» (1 Cor 11,26). Los milagros eucarísticos pueden ayudar a conocer y a vivir esta fe, que tiene su centro en Cristo Jesús.
Desde el punto de vista del refuerzo y difusión de la fe, ¿en qué medida son importantes los milagros eucarísticos y la Eucaristía, milagro cotidiano?
Mons. Martinelli: Es verdad que el milagro más importante y llamativo es el que sucede, cada vez que se celebra la Eucaristía, en la que Jesucristo se hace presente, como dice el Compendio (n. 282): «en modo único e incomparable. Está presente verdaderamente, realmente, sustancialmente: con su Cuerpo y su Sangre, con su Alma y su Divinidad. En ella está por tanto presente en modo sacramental, es decir, bajo las especies del pan y del vino, Cristo todo entero: Dios y hombre».
Y en el hacer presente y actual su sacrificio en la Cruz, se hace nuestro alimento y bebida, con su Cuerpo y su Sangre, uniéndonos a sí mismo y entre nosotros, haciéndose nuestro viático en la peregrinación te-rrena hacia la patria eterna.
Este es el misterioso milagro por excelencia, que estamos invitados a celebrar sobre todo cada domingo, en la comunidad eclesial, partiendo el único pan, que como afirma san Ignacio de Antioquía, es «medicina de inmortalidad, antídoto para no morir sino para vivir en Jesucristo para siempre».
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