Nosotros somos la esperanza de hoy no del mañana
Jóvenes en Denver deben esforzarse por leer y estudiar más la Palabra de Dios
Por Juan Carlos Hernández *
En los últimos años hemos escuchado o leído esa frase tan famosa: "jóvenes ustedes son el futuro de la Iglesia", o bien esta otra: "jóvenes ustedes son la esperanza para el mundo". Y al escucharlas pensamos que son cosas para mañana, y hacemos poco o casi nada para que esas frases, que ya de por sí son un ideal, sean la motivación de nuestra vida, lo que nos haga tener anhelos y sueños que no se pierdan en el mar sino que empiecen a hacerse realidad hoy, no esperar para mañana. Hoy.
Hoy somos la esperanza, el futuro es hoy, hoy es posible vivir con los criterios que aquel Joven de Galilea propuso para su Iglesia, para nosotros, de ma-nera especial para los más jóvenes. Jesús y no sólo sus criterios, deben ser conocido por todos. Es Él quien le puede dar un sentido a nuestra vida, solamente Él es capaz de cambiar los corazones de la humanidad. Conocer a Jesús nos llevará en consecuencia a conocer su estilo de vida, lo que propone para nuestra realización personal, para nuestra felicidad.
Solamente quien vive feliz es capaz de dar esperanza a los demás, solamente quien vive o ha vivido realizado puede ser ejemplo para los que no han encontrado el camino de la rea-lización personal.
A lo largo de la historia de la Iglesia, Dios ha suscitado muchos hombres y mujeres que han dado testimonio de que en Jesús se encuentra la felicidad. Ellos conocieron a Jesús, vivieron felices, cumplieron con la voluntad de Dios. Si nosotros no somos felices estamos transgrediendo la voluntad de Dios, no estamos siendo fieles a su Plan de Amor. Para ser felices debemos conocer a Jesús, y el mejor medio para conocerlo es a través de su Palabra. San Jerónimo decía que: "El que conoce la Escritura conoce a Cristo". Solamente conociendo a Cristo, amándolo y en consecuencia a nuestros hermanos, principalmente a los que te-nemos cerca, los que viven con nosotros, nuestros padres, familiares y amigos, solamente así seremos felices y entonces podremos ser esperanza para el mundo.
Por lo tanto, jóvenes de la Arquidiócesis de Denver, la invitación que les hago hoy es a esforzarse por leer la Sagrada Escritura. Hay muchos grupos juveniles que ya se reúnen se-manalmente a leer la Palabra, escucharla, meditarla, vivirla, buscar el camino de la felicidad que es vivir con los valores del Evangelio. Sigan adelante, inviten a otros jóvenes para que conozcan ellos también a Jesús y juntos poder gritar que somos la esperanza del mundo, y poder decirle a la humanidad que abran las puertas de su corazón a Jesús que es el Camino, la Verdad y la Vida, y el que lo sigue no camina en la oscuridad sino que alumbrará la esperanza en su vida.
Amén.
* Juan Carlos Hernández es líder del grupo de jóvenes “Cristo y Yo”.
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