Publicación en español de la Arquidiócesis de Denver
Noviembre 2005

De vida y muerte

Por Abraham Morales

Con la fiesta de todos los santos, y de los fieles difuntos iniciamos el mes de noviembre y lo concluimos con la cena de acción de gracias y con el primer domingo de Adviento, en lo que es el tiempo ya de preparación para la Navidad.

Reflexionando sobre este mes, cómo inicia, con festividades en relación con la vida más allá de la muerte; y cómo termina, con el inicio de la preparación a la celebración del nacimiento del Hijo de Dios, me gustaría compartir contigo algunos pensamientos sobre estas dos realidades que a veces olvidamos, o damos por hecho: nuestra vida y muerte.

Sobre la muerte poco o nada hablamos porque por lo general se le tiene miedo, o bien porque pensamos que es algo que nos va llegar pero ya cuando seamos viejitos y hayamos logrado todas nuestras metas en la vida. Pero ¿por qué nos hemos creído eso? ¿Quién realmente tiene la seguridad de morir hasta que llegue a los 100 años? Nadie, ni jóvenes o viejos, ni ricos, ni pobres. Pero eso no quiere decir que debemos de vivir con miedo a la muerte. Al contrario, un verdadero cristiano, que vive cada día dando amor, entregándose sin medida, haciendo el bien, dándole a Dios lo que es de Dios, esa persona no le teme a la muerte porque sabrá en su corazón que cuando ésta llegue, será la llamada a vivir junto al Señor la Vida Eterna.

El problema es que no nos creemos del todo eso de la Vida Eterna. Más bien vivimos en este mundo pensando que somos eternos aquí, o inmortales. Por eso atesoramos tantas cosas materiales y huecas, y le damos tan poco valor a los detalles de la vida que realmente valen para nuestra verdadera vida. No quiero enredarte (bueno, a lo mejor ya lo hice, pero bueno ahora quiero desenredarte). Para nosotros los cristianos, basados en las Escrituras y la Tradición de la Iglesia, la muerte es sólo un estado temporal. Es sólo una transición de esta vida a la otra, a la vida plena, eterna, junto al Creador. Y esta vida tuya, en este momento, en este lugar, país, planeta, universo, es solamente temporal. Es decir, no es la verdadera vida en la cual alcanzarás la plena felicidad. Aquí Dios te ha enviado y prestado vida por un tiempo, no sabemos si poco o mucho, pero te ha dado la conciencia y herramientas para que durante ese tiempo vivas una vida de amor. Así como los santos que recordamos este primero de noviembre, los cuales, son para nosotros modelos humanos a seguir para la búsqueda de nuestra propia santidad (Sí, así de feo o con los pelos parados, así cómo eres, eres tú también llamado a ser santo).

Sin embargo, no todos optamos por vivir en el amor y la santidad, porque las tentaciones de este mundo son tantas, y más cómodas, que hacen olvidarnos del camino a seguir y preferimos tomar esos aparentes “atajos”, que al final no nos conducirán al encuentro con el Señor, sino a todo lo contrario, alejarnos eternamente de Él.

La vida y la muerte son grandes misterios que sólo Dios conoce. Pero tu vida como joven cristiano no puede ser de temor a la muerte, sino de vivir una vida intensa, de acción, de compromiso, una vida donde cada día que termine por la noche puedas sentirte satisfecho por lo que hiciste ese día más de vida que se te regaló.

Así pues, aprovecha este Día de Acción de Gracias para valorar lo que eres, lo que tienes y a los que tienes junto a ti. Da gracias de manera especial por tu vida, para que la puedas vivir llena de Dios y sin temor a dejar todo en este mundo cuando seas llamado a Su presencia. Y que este inicio de Adviento, donde preparamos nuestros corazones para el Nacimiento de Cristo, sea pues el tiempo especial para que sí mueras (renuncies) a todo eso que te ata, te oprime y te escla-viza, y nazcas de nuevo en una vida con sentido, buscando siempre hacer el bien y tu propia santificación. ¿Acaso no te gustaría recibir la mejor de las re-compensas, la felicidad completa? Vivir eternamente junto a Dios.
¡Dime qué piensas! Escríbeme a paz_abraham@hotmail.com

Paz
Abraham

PD. Aprovecho para agradecer sus escritos y enviar saludos a Reina Olivas Falcón y a su familia, de la parroquia San Antonio de Padua. Y a José Maya y al grupo “Jóvenes para Cristo” que trabajan en las parroquias de San Cayetano, Santas Catalina de Siena y la Anunciación de María.



 
 

Publicación en español de la
Arquidiócesis de Denver

E-mail: elpueblo@archden.org
Editora:
Rossana Goñi
Director General:
Rossana Goñi