Necesitamos jueces que defiendan la vida en la Corte Suprema
Construir una “Cultura de Vida” es misión de todos los ciudadanos, donde nos encontremos en la sociedad
Por el Dr. Luis E. Raez*
EHoy en día, más que nunca tenemos que ser firmes y muy activos con nuestras convicciones morales. En el plano político podemos encontrar mucha gente que no tiene criterios morales adecuados y está confundida pues cree que “todo es bueno y todo me conviene”. Es así como el aborto se promueve incluso ahora con inyecciones o pastillas, el matrimonio homosexual quiere ser legalizado, no se nos permite exponer los 10 mandamientos y no podemos rezar en las escuelas o expresar nuestra fe cristiana públicamente (y los cristianos constituyen 85% del la población en USA). ¿Cómo se explica que el otro 15% sea capaz de prohibirnos expresar y practicar nuestra fe libremente?
Pero este es un problema de hace muchos años, es probablemente descuido nuestro y autocomplacencia. No nos involucramos en la vida pública en ge-neral como lo han hecho los grupos homosexuales, feministas, ateos, etc. Y poco ha poco han ido consiguiendo legislaciones amparadas por las cortes para hacer en nombre de la libertad lo que quieren y limitar nuestra fe.
Un ejemplo de ello es la Corte Suprema. Y en estos días todos venimos escuchando mucho sobre ello. La Corte Suprema la conforman nueve jueces que tienen la decisión última en Estados Unidos. Actualmente cuatro de los jueces tienen posiciones pro-elección, anti-vida, anti-fami-lia. Y para sorpresa de muchos, la jueza Sandra O’Connor -ahora retirada de la Corte Suprema- se unió muchas veces a este tipo de decisiones que promueven una cultura de muerte. Por otro lado, existen cuatro que si buscan promover valores morales en esta nación y defienden la vida y la familia. Recientemente uno de los cuatro, el juez supremo William Rehnquist murió y esperamos que el recién nombrado juez: John Roberts mantenga la postura ética y moral necesaria para defender nuestros principios morales tan bien como lo hizo el juez Rehnquist.
Con el retiro de la jueza O´Connor, quedan cuatro jueces de un lado y cuatro del otro. Por eso es que se entiende la constante batalla en Washington D.C. para la decisión del noveno Juez. Quieren asegurarse que el nuevo juez (ya sea el nominado Samuel Alito u otro) vaya a mover la balanza a su favor.
¿Por qué la necesidad de un Juez con valores y virtudes humanas?
Este año hay casos muy importantes en la Corte Suprema esperando ser discutidos. Uno de ellos es el caso del Gobierno Federal en contra de la ley de suicidio asistido de Oregon o el caso del aborto de nacimiento parcial, entre otros.
Quizá no es mucho lo que podemos hacer para influir a ese nivel. Pero lo que sí podemos hacer es pedir a nuestros políticos una postura más firme al respecto.
Tenemos que recordar que los jueces se eligen por votación, de repente la próxima elección seamos más cuidadosos en ver si el candidato a juez tiene las condiciones morales adecuadas. Generalmente el error viene porque desde hace un tiempo los jueces se han dedicado a “legislar” en vez de “interpretar la ley”.
Es así por ejemplo que los padres de la patria establecieron una enmienda en la constitución para separar la Iglesia y el Estado con el único fin de proteger a las personas que no compartiesen la fe de la ma-yoría o no dejar que la fe influya en la legislación; pero de allí los jueces se han tomado la libertad de “interpretar” la enmienda como han querido y han fallado en muchos casos. Por ejemplo, la enmienda dice que no podemos poner símbolos cristianos en público, que no podemos rezar en las escuelas, que no podemos hacer demostraciones cristianas en público; sin embargo los ecologistas, pacifistas, neo-nazis, homosexuales, etc; tienen toda la libertad de expresarse públicamente (¿Quien no conoce un símbolo de estos grupos y cuando han visto prohibir alguno de ellos?).
Ante ello, todos estamos llamados a ser más activos y saber escoger bien a nuestros jueces. Y más aún si se dicen cristianos. Debemos estar seguros que realmente lo son o practican lo que dicen.
La incoherencia entre la vida pública y la fe que viven muchos funcionarios públicos incluyendo los jueces es muy fuerte. El tan querido Papa Juan Pablo II nos decía que "el hombre no puede ser separado de Dios, ni la política de la moral".
No podemos vivir un relativismo moral en el que todo es posible o todo se acepta en el nombre de la tolerancia. No se puede excusar de ninguna manera inmoralidades o ataques contra la vida. Aquellos directamente involucrados en los entes legisladores tienen una 'seria y clara obligación de oponerse' a cualquier ley que ataque la vida humana. Y nosotros desde donde nos encontremos ayudar a que se defienda la vida en todas las esferas de la sociedad.
*El Dr. Luis E. Raez es Profesor Asistente de Medicina, Epidemiología y Salud Pública en la División de Hematología Clínica y Oncología Médica, Departamento de Medicina en la Escuela de Medicina de la Universidad de Miami. |