Publicación en español de la Arquidiócesis de Denver
Marzo 2005

Fe y juventud van de la mano

Natalia Arango comparte que la mayor satisfacción que alguien puede tener es la de entregarse a los demás

Mi nombre es Natalia Arango y tengo dieciocho años. Vengo de una familia colombiana por ambos lados, mamá y papá. Mis padres tienen veintiún años de matrimonio, y llevan viviendo en los Estados Unidos veinte años. Mi padre es ortodoncista y mi madre trabaja como profesora de pre-escolar para niños discapacitados. Ellos han sido un ejemplo importante en mi vida. También tengo un hermano menor, Alejandro, que tiene catorce años y a pesar de las peleas que tenemos, no puedo imaginar mi vida sin él.

Desde pequeña he sido educada en la fe Católica, y como buena Cristiana he ido a misa los domingos, pero la verdad es que nunca puse atención, ni le di importancia a lo que significaba la misa y estar en la presencia de Dios. Todo eso cambió cuando nos mudamos a Colorado Springs hace seis años.

Después de asistir a misa en varios lugares, encontramos que la parroquia de San Pablo era la parroquia perfecta para nosotros. La Parroquia San Pablo es un sitio muy importante para mí, porque es el lugar donde me confirmé y por primera vez fui a misa porque quería ir, y no por obligación. La época en que me confirmé fue para mí una época muy especial. Para entonces, tenía catorce años y estaba llena de preguntas sobre mi fe Católica. A través del proceso de preparación para el sacramento de la Confirmación descubrí las respuestas de muchas de mis preguntas y comencé a ver la realidad y la verdad del amor de Dios.

Desde entonces, he fortalecido mi vida espiritual en maneras diversas no sólo en la Iglesia sino participando en actividades en la comunidad. La parroquia San Pablo tiene un programa para adolescentes que comenzó hace dos años con la ayuda de mis padres, y un poco de ayuda mía. Nos reunimos cada dos semanas para comer, cantar, y escuchar un mensaje de Dios. Además dos veces al año, gente del grupo va a Juárez, México y construye dos casas para la gente de recursos más bajos. El año pasado yo tuve la oportunidad de ser parte del grupo que fue a construir casas. Nunca olvidaré esa experiencia. La felicidad de las familias a quienes les construimos las casas, me llenó el corazón de alegría y esperanza. El poder de la fe es increíble.

Además de estar involucrada con la Iglesia, soy parte de varias organizaciones de caridad en la comunidad de Colorado Springs. Hemos hecho de todo, desde trabajar en el zoológico hasta servir comida en el refugio de la Cruz Roja dos o tres veces al mes. No hay mejor sentimiento que el que se experimenta cuando uno extiende la mano para ayudar a la gente que te necesita. Para tener solamente dieciocho años, he visto y he tenido una multitud de experiencias que me han abierto los ojos a las realidades del mundo hoy en día. Cada día le doy gracias a Dios por la vida que me ha dado. He aprendido que nada es constante en la vida sino el amor de Dios, y aunque voy a comenzar otra etapa de mi vida el próximo año en Williams College no tengo miedo porque sé que Dios está a mi lado siempre.

Natalia Arango recibió recientemente un premio para sus estudios universitarios de parte de la Asociación Hispanic Salute en Colorado.

 
 
 

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Arquidiócesis de Denver

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