Publicación en español de la Arquidiócesis de Denver
Marzo 2005

¡Feliz Pascua de Resurrección!

Desde que Cristo resucitó, los cristianos confiamos que hay una vida más allá de la muerte

Por el Rev. Padre Tomás Fraile

Estos últimos días de marzo son días de resurrección. Jesús resucita y vence a la muerte. Y esta resurrección de Jesucristo es para nosotros una firme realidad de liberación y de salvación por la vida, muerte y resurrección de Jesús. Y nuestra fe consiste fundamentalmente en esto: En saber asimilar de forma consciente, generosa y libre la Salvación de Jesucristo.

Desde que Jesús resucitó, nosotros creemos que la vida es más fuerte que la muerte y que la luz brilla definitivamente sobre las tinieblas. Desde que Jesús resucitó, los creyentes confiamos firmemente en un “más allá”. Sin la resurrección de Cristo incluso nuestra religión sería mágico histerismo e insensatez suprema, como nos dice san Pablo tan certera y gallardamente (1 Cor , 15 , 12-19).

No es raro que, en ciertos aspectos hayan personas que se sientan desconcertadas ante el panorama que ofrece el mundo en que vivimos: Contradictorio a más no poder nuestro mundo, donde conviven los mayores logros y adelantos humanos con las más graves tragedias, amenazas y conflictos , motivados demasiado frecuentemente por nosotros, los humanos .

Por eso, en un mundo que se siente abatido y casi desesperanzado, donde la seguridad de vivir es cada día menor, es preciso que los cristianos hagamos ver la ilusión y la certeza que tenemos puesta en la vida. La fuerza del Resucitado está alentando nuestra firme esperanza de un fututo muchísimo mejor. La resurrección es un dinamismo creador que apunta siempre hacia adelante; empuje que arrastra al mundo hacia la total renovación. Es una acción imposible de detener.

¿Quién tendrá la última pa-labra: la vida o la muerte? ¿El odio o el amor? ¿El egoísmo o el servicio desinteresado y feliz? ¿La duda que carcome y la desesperación o la certeza y esperanza que dan alas? Resucitando a Jesús de entre los muertos, y haciéndonos vivir de su resurrección, Dios ha apostado definitivamente por la esperanza, por el servicio, por la certeza, por la alegría sana, por la vida, por el amor.

La vivencia y experiencia pascual que la primera comunidad cristiana tuvo y transmitió no es algo del pasado o que hayamos recibido prestado. Es de ahora, del presente y de siempre, de cada día; y debemos hacerla nuestra. Nuestra fe en Cristo Resucitado no se cifra sólo en el hecho de “re-leer” el Evangelio, sino en nuestra capacidad de “re-interpretarlo”, de “re-vivirlo”, de saberlo decir con palabras y vidas nuevas, a partir de nuestra propia experiencia de resucitados.

La luz de la resurrección de Jesucristo tiene una proyección universal: no sólo ilumina y da sentido a la vida de Jesús, sino a la vida en general, y a todos, en todo tiempo y lugar. A falta de “apariciones” hoy en día , debemos de ser capaces de detectar y confesar el alcance actual de la Resurrección. ¿Dónde? ¿En quién? ¿Cómo? En una renovación total, continuamente nueva, en cada uno de nosotros, en los demás, y en las circunstancias en que vivimos: aquí y ahora, para que el futuro que anhelamos sea ya una realidad bañada por la Resurrección de Jesús.
Lo dijeron muy bien J. A. Olivar y M. Manzano: “Resucitó el Señor, y vive en la esperanza del hombre que camina creyendo en los demás. Resucitó el Señor, y viene en cada paso del hombre que se acerca sembrando libertad. Resucitó el Señor, y vive en todos los caminos que llevan a la paz”.

* El Padre Tomás Fraile es el Vicario Parroquial de la Iglesia San Cayetano en la ciudad de Denver.

 

 


 
 

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