Monseñor José H. Gomez inició pastoreo en la Arquidiócesis de San Antonio
El nuevo Arzobispo de San Antonio es
acogido con gran
aprecio por los fieles en tierra de “misiones”
Por Rossana Goñi
Monseñor José H. Gomez, ahora Arzobispo de San Antonio, fue acogido con aprecio y alegría por la extensa comunidad católica al sur del estado de Texas. Monseñor Gomez, quien estuvo en Denver como obispo auxiliar por casi cuatro años, inició su misión en San Antonio el pasado 15 de febrero, día en el que se celebró la Misa de Toma de Posesión.
El día anterior se realizaron unas Vísperas Solemnes en las que Monseñor José fue presentado a diversos grupos de la Arquidiócesis de San Antonio. El nuevo arzobispo dirigiéndose a los presentes dijo “los que somos sacerdotes, sabemos que el ser padre y esposo es el modelo de nuestro ministerio ... Somos ordenados para servir in persona Christi - en la persona de Jesucristo. Entonces Su amor se vuelve nuestro amor. El pueblo del Señor se vuelve nuestro pueblo”.
Al referirse a este nuevo “gran” cambio en su vida como obispo, monseñor José señaló “mi primera reacción, cada vez que mi vida sacerdotal ha cambiado, ha sido la de volverme a Dios y preguntarle el por qué. En los rincones secretos de nuestro corazón, todos sabemos de nuestras limitaciones y debilidades, y yo sé las mías. Y sólo podemos cargar la responsabilidad del amor cuando ponemos nuestras vidas en las manos de Dios, quien nos creó por amor”.
Al día siguiente, la Eucaristía se llevó a cabo en la Catedral de San Fernando. Esta hermosa catedral, habla de la síntesis cultural que se percibe claramente en los pobladores de San Antonio. La llegada de la fe a estas tierras en el siglo XVII aún permanece en medio de las calles, su gente, sus “misiones”. El nombre original de la catedral fue, Catedral de la Virgen de la Candelaria y Nuestra Señora de Guadalupe de San Fernando. Muestra evidente de la unidad entre los evangelizadores españoles y los indios de esas tierras sureñas.
La ceremonia se inició a las 7 de la noche, con una catedral totalmente llena de gente de muchos lugares de Estados Unidos y México. La misa fue concelebrada por más de 50 obispos y la presencia del Cardenal J. Francis Stafford, ex arzobispo de Denver y el Cardenal Juan Luis Cipriani, Arzobispo de Lima, Perú.
En este aportunidad, las palabras del nuevo Arzobipo de San Antonio fueron de darle gracias a Dios por sus bendiciones. “Ciento treinta años atrás, el 27 de Diciembre de 1874, el pueblo de la Arquidiócesis de San Antonio se reunió para la ceremonia de toma de posesión de su primer Obispo, Monseñor Anthony Dominic Pellicer. De acuerdo a las noticias de la época, hubo una ‘inmensa concurrencia de personas de todas las parroquias de la ciudad’ y ‘la música fue muy fina, la gran iglesia estuvo llena de gente y todo pasó muy tranquilamente’. Después de tantos años, podemos decir con el Salmista: “(Dios) Ha revelado a su pueblo el poder de sus obras, dándole la heredad de las naciones. Verdad y justicia, las obras de sus manos, leales todas sus ordenanzas.” (Salmo 111, 6-7)”.
Al referirse a la misión profunda de un obispo, como un puesto de servicio dijo “nuestro servicio no es nunca como un empleo, nunca una profesión. Estas son palabras que describen un asalariado, un pastor que trabaja por la paga. En nuestra vocación somos llamados a algo mucho más radical que eso. Un buen padre ama sin contar el costo. Un buen esposo ama como Jesús nos amó desde la cruz. Y un buen sacerdote hace lo mismo. Él guía a su pueblo en la verdad de Jesucristo, fiel a las enseñanzas de la Iglesia de Cristo y obediente a las necesidades del pueblo por quien Jesús murió para salvar”.
En un momento muy intenso de su homilía, Monseñor José se dirigió a los presentes y explicó el significado del amor y lo que el cristiano está llamado a vivir. “Significa vivir y enseñar nuestra fe católica sin excusas. Significa predicar a Jesucristo sin tener vergüenza. Significa defender a los pobres, inmigrantes y los prisioneros condenados a pena de muerte. Significa levantarse, una y otra vez, por la santidad del niño no nacido. Significa ser levadura en medio del mundo”.
Unas de las palabras finales de Monseñor Gomez fueron “necesitamos acordarnos de que fuimos creados por una razón. Tenemos una vocación, tanto como creyentes individuales cuanto como Iglesia en San Antonio. Hubo un tiempo en el que podíamos discutir entre nosotros. Esos días ya se acabaron. El mundo está cambiando, y necesita del testimonio católico más que nunca”.
Al concluir la Eucaristía, el nuevo Arzobispo de San Antonio agradeció a su familia, a todas aquellas personas que lo habían ayudado en su misión como obispo y a quienes habían hecho posible las celebraciones de su toma de posesión. De manera particular agradeció a los fieles de Denver, quienes cerca de 50 viajaron a San Antonio para acompañarlo con sus oraciones y presencia en la nueva misión que le ha regalado Dios.
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