¡Escucha mi voz, permíteme entrar en tu vida!
Por Evaluz Garcia- Burgos
Quiero dirigirme a ti, joven, que has tomado este periódico donde encontrarás un camino que te va a ayudar a ser feliz, a lograr tus sueños, a tener una opción saludable para llegar hasta donde te lo propongas. Tienes un gran reto frente a ti, en especial tú, que en silencio nos gritas desesperado que tome-mos de tu mano y te acompañemos en el difícil camino de vencer los demonios que te persiguen como son las drogas, el alcohol, la depresión.
Los padres nos preguntamos, porqué los jóvenes se sienten solos cuando, en ocasiones están rodeados de amor; cómo es que no supimos estar ahí cuando lo necesitaste; en qué momento entristeciste y tu tristeza se convirtió en soledad, tu soledad en depresión y ésta te llevó al consumo de substancias que te matan, no sólo a ti sino también a quienes te rodean. Los padres se sienten culpables porque sufren tu dolor, los maestros se sienten impotentes al no poder ayudarte y tú te sientes despreciado y sucio. Quiero que sepas que en lugar de que tú pidas ayuda a tus amigos falsos que te ofrecen apoyo y te regalan “a cambio de nada”…la muerte, vengas con los que te queremos y aceptes nuestra ayuda y comprensión, sin importar la gravedad de tu problema. Tal vez no sientas paz interior, aunque tu corazón sea infinitamente hermoso, solo te falta saber reconocer que estás aquí porque Dios, que es amor, quiso que vinieras a ayudarle con una tarea difícil de conquistar y que él sólo no puede lograr. No llegaste aquí para desperdiciar tu vida, ni para creer que nadie te quiere y que no eres importante o que estés solo. Quiero que nunca olvides lo siguiente: “No estás solo, Jesús va contigo”. Recuerda que te levantas cada mañana porque El necesita de ti, necesita verte sonreír, le complace que compartas todo eso que lleva tu alma, con tu hermano, con tu padre, con tu amigo….con él; que conoce todas tus virtudes y talentos y tu gran capacidad de amar, solo quiere que tu también te reconozcas fuerte, en su amor.
Nunca has estado sólo, estamos aquellos que queremos lo mejor para ti, los que queremos escucharte sin criticar, los que te amamos infinítamente tal y como eres, no te dejes vencer, refúgiate en el amor, piensa que aunque los adultos pensemos diferente que tú, sí tenemos la capacidad de comprender tus inquietudes, tus decisiones, tus deseos; eres una criatura hecha por amor y si volteas a ver al que está junto a ti en la comida, en la casa, en la parroquia, vas a comprender que los ratos difíciles los vas a superar de una mejor manera cuando entiendas que no vas solo, que hay un número infinito de personas que reconocemos lo que llevas dentro y queremos que nos permitas compartir nuestro camino junto al tuyo y así vencer todos los obstáculos que se presentan constantemente, viendo sólo hacia delante.
Atrévete a luchar, a alzar la voz con respeto para defender tus ideales, para alcanzar lo más importante en tu vida: ¡Tu felicidad!. Gracias por escuchar mi voz y permitirme entrar en tu vida.
*Me siento honrada al escribir un artículo para “El Pueblo Católico” que edita la Arquidiócesis de Denver, recordando que hace un año, cuando llegué a esta ciudad, en la primera visita que realice tuve el privilegio de conocer al Sr. Arzobispo Charles Chaput y al ahora Arzobispo de San Antonio, José Gómez, quienes me dieron una linda bienvenida haciéndome sentir parte de su comunidad al ofrecerme, con su amistad, ese sentido de pertenencia, de que aunque lejos de casa no estoy sola. ¡Gracias!
|