Monte Loreto:
fe en acción
Esfuerzo común de comunidad
católica proporciona vivienda
a familias en dificultades
Por el Exmo.
Monseñor
Charles J. Chaput,
O.F.M. Cap
Jesús dijo, “si me amas, guarda mis mandamientos”. El amor real no es nunca sólo un sentimiento. Siempre trae consigo sacrificio y acción. Ser discípulo significa ver a Cristo en la gente alrededor de nosotros. También significa servir a sus necesidades, especialmente las necesidades de los pobres. Es por esto que la Iglesia siempre ha sido activa en el ámbito público. Y por ello, tampoco se puede retirar de los debates de asuntos públicos con una dimensión moral, sin traicionar su misión.
Como comunidad creyente -no sólo de individuos- a los católicos nos preocupa la educación, la alimentación, el cuidado médico, la inmigración, la vivienda y cualquier otro asunto público que se refiera a la dignidad humana porque Dios crea a todas las personas a su imagen. Esa dignidad común forja un vínculo entre todos nosotros. Y nuestra solidaridad siempre tiene implicancias sociales.
La dignidad humana se apoya en ciertos derechos. El primero es el derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural. Todo derecho depende en el derecho a la vida porque es la base. Nuestra tarea en defender el derecho a la vida nunca puede ser “medida igual” que el servicio por otros derechos importantes, pero secundarios.
No obstante, en el derecho a la vida está implicado el derecho a vivir decentemente con una educación adecuada, cuidado médico, trabajo, abrigo y techo. Para los católicos, proteger al no-nacido, al discapacitado y a los enfermos terminales es el primer paso esencial para vivir “el Evangelio de la Vida”. Pero nuestro discipulado nunca puede terminar ahí. Nuestras obligaciones con otras personas implican todo aspecto de justicia social.
Es por eso que Caridades Católicas existe. Caridades Católicas de la Arquidiócesis de Denver no es sólo una organización sin fines de lucro valiosa que busca ayudar a los necesitados. Es la rama del ministerio social de la Iglesia católica del norte de Colorado. Es una parte integral de la arquidiócesis, y de todos su servicios a una más amplia, comunidad no-católica, que procede de su identidad católica. Caridades Católicas acoge a los sin casa porque ese es el tipo de servicio que Cristo Jesús le pidió a su Iglesia. Verdaderamente, todo el extraordinario trabajo de Caridades Católicas tiene una sola raíz: la fe católica.
Es por ello que Caridades Católicas patrocina cuatro viviendas económicas en Denver, cuatro más en las montañas de Colorado y la Plaza Milagro y Plaza el Sol para trabajadores inmigrantes y sus familias en Greeley. Es por ello que patrocina también la Casa Ed Judy y los albergues Misión y Guadalupe así como Samaritan House.
Hace unas semanas tuve el privilegio de ver esa fe en acción otra vez en la inauguración del complejo de viviendas Monte Loreto en Denver.
onte Loreto es el fruto de múltiples actos de generosidad que se han juntado para servir a los necesitados particularmente en Denver. Las Hermanas de Loreto donaron el terreno, vital regalo y gran generosidad. La Constructora Shaw y los Arquitectos Kent Kroeber realizaron un trabajo extraordinario para que el complejo sea una realidad. Y Caridades Católicas y los ingenieros de la Vivienda Arquidiocesana velaron por las finanzas que hicieron estas viviendas posibles.
Los católicos del norte de Colorado se pueden sentir orgullosos de Monte Loreto. Gracias a las Hermanas de Loreto, Caridades Católicas y Vivienda Arquidiocesana. Monte Loreto recoge las palabras de Jesús y las transforma en un lugar digno, seguro y lleno de ánimo para familias con dificultades. Monte Loreto prueba que el amor cristiano tiene consecuencias que sirven a toda la comunidad, y que la gente de fe puede hacer una diferencia.
Jesús nos pide a cada uno tener ese mismo amor cristiano que se enraíce en nuestras acciones en el mundo. Y una de las mejores maneras de hacer ello es apoyando el trabajo vital de Caridades Católicas con nuestras oraciones y recursos materiales.
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