Dios tiene sus caminos y sus caminos, no son nuestros caminos
Tres sacerdotes más para la Arquidiócesis de Denver: testimonio del Padre Mario Ramírez
Por Lara Montoya
Dios sigue bendiciendo a la Arquidiócesis de Denver con más vocaciones al sacerdocio. El pasado 3 de diciembre, Monseñor Carlos Chaput O.F.M. Cap. ordenó a tres jóvenes al sacerdocio y a uno al diaconado en la Catedral de la Inmaculada Concepción.
Las bendiciones para el norte de Colorado continuarán el próximo año en mayo cuando 11 jóvenes más reciban la orden al sacerdocio.
Durante la homilía, el Arzobispo de Denver señaló que “es realmente un magnífico don de Dios. Entonces a Dios, más que a nadie hay que alabarlo y darle gracias”.
Los neo-sacerdotes son Curtiss Patrick Dwyer, 34 años, quien nació en Inglaterra pero creció en Omaha, Nebraska; Marcus Albert Mallick, 32 años, de Fort Worth, Texas; y Mario Ramírez-Gómez, 33 años, quien nació en San Luis Potosi, México. Por otro lado, el seminarista ordenado diácono fue Faustinus Uchenna Anyamele, 32 años, quien nació en Nigeria.
La misa, fue celebrada en la Fiesta de San Francisco Javier, gran santo jesuita quien se ca-racterizó por el profundo espíritu apostólico en su vida. Durante la homilía, Mons. Carlos enfatizó tres puntos importantes en la vida de San Francisco: la amistad, comprendida en un ambiente de comunidad, que es un estímulo para lograr la santidad; la imaginación de darnos cuenta del sueño de Dios en nuestras vidas; y la vocación misionera del cristiano.
El Arzobispo de Denver añadió que a pesar de sus habi-lidades limitadas y pocos recursos, San Francisco viajó a la India y al Japón y en 10 años convirtió a miles de miles de personas. Considerado uno de los misioneros más entusiastas en la Iglesia, fue canonizado y nombrado patrón de las misiones extranjeras.
"La vocación misionera de la Iglesia surge de la vida del Espíritu Santo, -añadió el Arzobispo- el Padre envía al Hijo al mundo, luego el Hijo envía a la Iglesia al mundo alrededor nuestro. Jesús le dice a sus discípulos: ¨Como el Padre me ha enviado, ahora los envío yo a vosotros. Vayan y bauticen a todas las naciones en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”.
Antes de terminar su homilía, Mons. Carlos les dijo a los neo-sacerdotes que “recuerden, hermanos míos, las palabras de Jesús en el Evangelio de hoy ... no han sido ustedes que me eligieron, he sido yo quien los ha elegido y os ha destinado a salir y dar fruto para que permanezca”.
Después de la Eucaristía los nuevos sacerdotes junto a sacerdotes y amigos celebraron en las instalaciones del Seminario San Juan María Vianney y al día si-guiente (domingo), celebraron sus primeras Misas.
Primera Misa
El Padre Mario Ramírez-Gómez celebró su primera Eucaristía en la parroquia Reina de la Paz que estuvo colmada de fieles. El Pueblo Católico tuvo la oportunidad de recoger sus primeras palabras después de la ceremonia.
El Pueblo: Padre, ¿Cómo te sientes ahora que ya eres sacerdote? ¿Y sobre todo después de haber celebrado tu primera Misa?
P. Mario: Estoy muy emocionado, muy contento y ya te debes imaginar los nervios que tuve durante la ordenación y en mi primera misa. Después de 11 años esperando este gran momento y por fin ha llegado, Dios cumple sus promesas, Él nos tiene preparado un camino que ni pensamos pero que es el que finalmente nos hace felices.
El Pueblo: ¿Qué camino te preparó a ti, cuál es el camino que has tenido que seguir antes de haber llegado a este momento?
P. Mario: Mi camino en esta vocación empieza cuando salí de la Universidad, un amigo me invitó a conocer el seminario, él era mi amigo desde el “Kinder” y quería ser sacerdote, entonces yo acepté su invitación y una vez que entré al seminario no volví a salir, así descubrí mi vocación. Primero tuve la gracia de pertenecer a los Legionarios de Cristo, viaje por muchas partes del mundo con ellos y cuando estuve en Nueva York entendí que Dios me estaba llamando por otro camino, entonces decidí regresar a México, pensaba entrar al seminario diocesano allá, pero antes de regresar a mi casa conocí al entonces Padre José Gómez, ahora Arzobispo de San Antonio, él me habló de la gran necesidad de sacerdotes de habla hispana que tenían acá en Estados Unidos y me contó que la comunidad hispana cada vez era más grande, entonces comprendí que Dios me quería acá, y Monseñor Gómez me invitó al Seminario de Denver.
Así es cómo llegué hasta acá, y nuevamente me repito, Dios tiene sus caminos y sus caminos muchas veces no son los nues-tros, pero siempre son los mejores.
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