Publicación en español de la Arquidiócesis de Denver
Diciembre 2005

Adviento: La presencia de Dios en los jóvenes

Los jóvenes estamos llamados a ser la Luz del mundo en este tiempo de espera

Por Liliana Flores

“¡Qué bonita es la temporada navideña!”, dijo una joven al comenzar a ver todos los arre-glos navideños que empiezan a colgarse en la ciudad y en los diferentes centros comerciales, así como en nuestros hogares: el árbol de Navidad, las esperas, los regalos, el Nacimiento, la estrella, las luces… ¡las luces!… ¿qué significado tienen dichas luces para nosotros?
La semana pasada, mientras nos preparábamos para celebrar una posada navideña, estábamos instalando el árbol de Navidad y fue hermoso cuando quedó armado y encendimos las luces, es increíble, todavía no tenía esferas y aún así lucía hermoso, ¡sólo con las luces!
Ante esto me pregunté ¿somos nosotros los jóvenes luces para el mundo y la sociedad en que vivimos? ó ¿estamos apagados como estaba el árbol antes de que lo sacáramos de su caja? Es increíble como nos quedamos con el concepto actual que nos ofrecen los medios de comunicación acerca de la Navidad y de todos los preparativos que hay que hacer para ella. Los regalos por ejemplo, los centros comerciales empiezan a estar llenos, no hay ni siquiera un espacio disponible para estacionarse, las casas llenas de luces y de adornos navideños, hasta competencias hacemos para ver quién adorna mejor su casa, pero…y tu corazón, ¿qué tan preparado está para tener la presencia del Señor en él?
Incluso, algunos estamos comprometidos con la Iglesia y nos preparamos con nuestra Corona de Adviento, pero nos quedamos en la “espera”, la espera de que el Señor llegue, cuando el Señor hace mucho tiempo que llegó, el problema es que no lo reflejamos.
¿Cuántos todavía perdemos el tiempo hablando de nuestros semejantes, cuando debiéramos aprovecharlo en AMARLOS en vez de criticarlos?, ¿cuántos perdemos el tiempo en comprar regalos de Navidad, cuando debiéramos dedicarlo en estar con nuestros seres queridos y conocer sus necesidades y demostrarles nuestro cariño, ¿cuántos perdemos el tiempo en hacer análisis políticos y socio-lógicos, cuando debiéramos invertirlo en llevar a los más necesitados ayuda y sobre todo en llevarles a Dios?
Jóvenes, seamos luz para nuestra sociedad, seamos luz para nuestros seres queridos, seamos luz para nosotros mismos, Dios ya se ha hecho hombre y se ha hecho presente, el problema es que nosotros no lo estamos mostrando a los demás. Necesitamos jóvenes que sean capaces de llevar la luz, o sea la presencia de Dios, en todo su caminar, que iluminen con su vida, no solo en temporada navideña, sino todo el año. Jóvenes que sean alegres, entusiastas, misioneros y sobre todo llenos de amor para dar a los demás. Seamos las luces del Árbol que con sólo ellas permiten que el árbol sea especial y hermoso.
Te invito a que en esta Navidad aproveches más tu tiempo en ser LUZ y ser testigo de que Jesús está vivo y que aún sigue brindando su LUZ al mundo a través de ti para que nuestra sociedad brille con la luz del Señor.

¡FELIZ NAVIDAD!

Liliana Flores es la Coordinadora de Pastoral Juvenil Hispana de la Arquidiócesis de Denver.



 
 

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