Los video juegos y la salud
Los padres deben observar lo que sus hijos hacen y siempre acompañarlos
Por el Dr. Germán Alvarado, MD, MPH
Niños, adolescentes y adultos utilizan cada vez más los populares “video juegos”. A pesar de que la incidencia de uso se ha incrementado de manera explosiva en las últimas décadas, la investigación sobre sus efectos en salud aún está en proceso. Este artículo no pretende agotar el tema, sólo realizar una introducción al mismo.
Entre los aspectos positivos potenciales, podríamos resaltar que los video juegos han sido utilizados como ayuda complementaria en el manejo del dolor en niños; también se ha encontrado que niños que reciben quimiote-rapia presentan menos efectos secundarios a la misma cuando utilizan a la vez video juegos. Los video juegos también han sido utilizados como fisioterapia complementaria para rehabilitar personas con heridas en los brazos, ciertos tipos de parálisis o distrofia muscular. Además han sido utilizados en programas compresivos para ayudar a desarrollar habilidades sociales y espaciales en niños con discapacidad severa para aprender, autismo, niños con múltiples discapacidades o niños impulsivos o con problemas de atención. Asimismo, en adultos han sido utilizados como terapia co-ayudante para tratar algunas fobias.
De la misma forma, han sido utilizados para entrenar personal de salud para ayudar a reconocer situaciones de salud con cierto tipo de pacientes con los que hay que tomar decisiones rápidas.
Sin embargo, debe señalarse que aún no se han realizado seguimientos a largo plazo con diseños de investigación más sólidos que permitan extraer conclusiones definitivas y añadir estos programas como terapia definitiva o complementaria para pro-blemas de salud específicos. También es necesaria más investigación para ver qué efectos benéficos (potenciales) podría haber en el área cognitiva en niños sanos.
Existen otros estudios que señalan aspectos negativos potenciales de los video juegos: esto incluiría el riesgo de dependencia o adicción a los video juegos en algunas personas, así como incremento de agresividad asociada al uso de los mismos; también se ha reportado incremento de ansiedad social. Además existen estudios que asocian el uso de video juegos con la obesidad; igualmente diversos tipos de lesiones nervios periféricos, musculares y de tendones (que algunos médicos en el pasado han llamado “nintendinitis” o “el dedo del Playstation”). Existen también reportes de convulsiones epilépticas en niños susceptibles a realizar convulsiones.
Esperemos que -con el trans-curso del tiempo- vayan pu-blicándose más estudios científicos al respecto con una mejor metodología y que clarifiquen más la asociación entre estos efectos y el número de horas de juego; dichos estudios nos ayudarán a dilucidar mejor las potencialidades y riesgos de los video juegos para la salud de las personas.
Otro asunto-no menos importante- está relacionado con el contenido de los mismos: un estudio publicado hace algunos meses en la revista científica JAMA (Journal of the American Medical Association) por un grupo de investigadores de la Universidad de Harvard señalaba entre los juegos clasificados como T (para adolescentes, “for teen” en inglés) 94% contienen algún tipo de violencia, 90% ‘premian’ al jugador por producir injurias a ‘caracteres’ en los mismos juegos, 26% tienen contenido ‘sangriento’, 15% abordan ‘temas sexuales’ algunas veces con contenidos explícitos, 14% contienen ‘profa-nity’ (blasfemias) y 2% uso de sustancias. El promedio de ‘muertes humanas’ en los video juegos clasificados para adolescentes en general es una por mi-nuto.
Otro dato interesante es el hecho de que no siempre la clasificación presentada en la “etiqueta” de los juegos reflejó con precisión el contenido de los mismos cuando éste fue re-evaluado por los propios investigadores del estudio.
Es necesario que se realice en el futuro una investigación similar para juegos con otro tipo de clasificaciones (p. ej. EC- niñez temprana, etc.)
Otro dato importante a tener en cuenta es el hecho de que la Academia Americana de Pediatría recomiende a los padres poner límites al número de horas dedicadas a los video juegos.
Estos datos preliminares nos llevan a la reflexión de que la tecnología (en este caso la aplicada en los video juegos) es sólo una herramienta (la cual intrínsecamente no es buena, ni mala) y depende de quién, cómo, cuándo y para qué la utilice. Los padres deben observar lo que sus hijos hacen y estar atentos tanto al número de horas que los niños pasan con video juegos como al contenido de los mismos; para esto último, sería conveniente que los padres jueguen con sus hijos- cuando estos tengan la edad suficiente para jugar- para estar mejor enterados y plantear las reglas con respecto a los mismos: no basta confiar ciegamente en la clasificación que viene en la etiqueta del juego.
El Dr. Germán Alvarado, MD, MPH del Department of Epidemiology, Michigan State University, es médico- Universidad Peruana Cayetano Heredia, tiene un Máster en Salud Pública- Université Libre de Bruxelles (Belgium) y Post doctoral fellow- Johns Hopkins University (USA). |